Política

Las Pilas De Sangre Y Los Niños De Cobalto

Las Pilas De Sangre Y Los Niños De Cobalto - Política

Mientras la situación del hemisferio sur de América ha captado la atención del mundo y el centro de Europa muestra señales de seguir el mismo camino, el Congo, uno de los países más golpeados por conflictos bélicos, sociales, económicos y de salud, se encuentra enfrentando una crisis social digna de profunda indignación.

Minerales de sangre

Los minerales y piedras más preciados del mundo son mayormente obtenidos de naciones con conflictos bélicos; y el Congo es uno de los principales productores de dichos minerales.

Con el aumento exponencial en el consumo de aparatos eléctricos con base en pilas de ion litio como los son los celulares, computadoras porátiles y automóviles, la  demanda de Cobalto, uno de los principales componentes de estas pilas, se ha disparado. Y la República democrática del Congo es una nación en la cual el preciado mineral reluce a flor de piel, causando una ola imparable de minar dicho recurso pero con una problemática laboral: la falta de mano de obra. Puesto que este país es uno de los más pobres del mundo a pesar de ser de los más ricos en minerales preciosos y de todo tipo con su famoso Cinutrón de Cobre, tiene los trabajos menos regulados, pagados así como de los más peligrosos y mortales en el mundo.

No es desconocida la famosa frase «diamantes de sangre» por las guerras y muertes por la obtención de esa piedra preciosa; pero tanto el Estaño, Tungsteno, Wolframio y primordialmente el Cobalto están cubiertos de la sangre de las muertes en minas clandestinas que se encuentran en condiciones peor que deplorables, lugares en donde el oxígeno no es proporcionado en una mina de 20 metros de profundidad, en donde los gases tóxicos naturales de la minería no son drenados, en donde se trabajan jornadas de 24 horas y la discriminación de género y edad no existen. Lugares en donde los mismos «jefes» y dueños de las minas tratan a manera de esclativud, a los trabajadores que sólo quieren un poco de alimento.

El secreto sucio del Congo

Si el trabajo en condiciones inhumanas que enfrentan diariamente los adultos tanto hombres como mujeres del Congo en las minas de Cobalto, es algo estremecedor. Se quebranta más el sentir cuando se conoce que según datos de UNICEF 40mil niños de entre 4 y 15 años se encuentran trabajando en estas minas, desde fungir como mineros, transportadores de sacos de tierra con Cobalto con un peso mayor a los 10 kilos, filtradores manuales de la tierra rica en el mineral, hasta vendedores del mismo a comerciantes «anónimos» y representantese de distintos tipos de empresas. Todo esto bajo condiciones mortíferas como la toxicidad por cobalto, el maltrato por los jefes o encargados del lugar, entre otras cosas.

Como medida para poder ahondar más en la situación, organizaciones periodísticas como CNN y BBC durante el 2018 se embarcaron en investigaciones en torno a los niños mineros del Congo, encontrando una oscura realidad. Un gran porcentaje de niños son huérfanos que jamás han pisado una escuela, huérfanos que trabajan inclusive 24 horas para poder obtener unos cuantos kilos de Cobalto y así obtener apenas unos $1.8 dólares al día, de los cuales deben pagar a miembros gubernamentales para «asegurar» su bienestar. Pero ni un techo para dormir o algún calzado para el día a día les es posible obtener a estos miles de niños.

Mientras tanto, organizaciones como Amnistía Internacional, UNICEF y otras más luchan por la abolición total de esta situación. Pero debido a la evidenciada participación del gobierno local así como de las distintas compañías involucradas en la cadena de suministros de este mineral, los avances son prácticamente nulos.

Y a pesar de los esfuerzos de investigadores y periodistas para hacer reslatar esta situación, la misma se ha ido sepultando más y más en la oscuridad con el transcurrir del tiempo. Pero la realidad sigue y continuará ante el poco apoyo tanto de la misma población local, como su gobierno y la comunidad internacional. Pero ante el incesante crecimiento en el consumo de aparatos portátiles y similares que se construyen en las espaldas e inocencia de miles de niños africanos en las minas Congo, las vidas de estos, sus familias y una nación entera seguirá clamando por ayuda.

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Newt

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