Historia

Las Transiciones Desde Situaciones De Dictaduras Institucionales De Las Fuerzas Armadas: Los Casos De Bolivia, Uruguay, Brasil Y Chile

Las Transiciones Desde Situaciones De Dictaduras Institucionales De Las Fuerzas Armadas: Los Casos De Bolivia, Uruguay, Brasil Y Chile - Historia

Introducción

Este texto pretende analizar las transiciones democráticas por las cuales pasaron los países de Bolivia, Brasil, Uruguay y Chile, especificando las particularidades de las mismas. Se distinguen dos tipos de transiciones, las pactadas y las que fueron por colapso. Pactar una transición implicaba articular al gobierno militar, hasta entonces en el poder, y los partidos políticos democráticos, que aspiraban tomar el mando, en pos de una salida “pacífica”, o con el menor grado de conflictividad, por parte de los militares. En cambio, las transiciones por colapso son aquellas que terminaron con la dictadura de manera radical por el mismo agotamiento del gobierno de facto, que ya no era capaz de mantenerse en el poder por su propia ineficacia, por su mala reputación o por falta de legitimidad en la ciudadanía.

Desarrollo

Uruguay:

Es uno de los casos en el que la transición a la democracia fue de manera pactada. El comienzo de la transición se da en 1980, con el plebiscito propuesto por las Fuerzas Armadas que pretendía reformar la Constitución Nacional, el cual fue rechazado y empujó la decisión de los militares de dejar el poder.

En 1981 una nueva Junta de Oficiales Generales ideó una nueva propuesta que pudiera llevar a cabo aquellas propuestas que fueron rechazas el año anterior. Este plan buscaba lograr consenso en la sociedad con ideas un poco más abiertas, pero sin dejar de ser autoritario. Algunas de las principales propuestas eran la apertura de partidos políticos, aunque esto no incluía a todos; la redacción de un nuevo estatuto para los partidos políticos, pero sólo para aquellos partidos autorizados por el gobierno militar; y el compromiso de entregar el gobierno en un plazo de tres años. Hubo elecciones internas en los partidos políticos y el 60% de la población votó a aquellos que estuvieran más alejados de la dictadura.

En 1983 organizaron un nuevo pacto que lograra garantizar la salida tranquila del gobierno militar, pero esta vez sólo participaron los partidos políticos autorizados por el propio gobierno de facto. La intención en este nuevo arreglo era la negociación directa entre los partidos y las fuerzas militares. El Partido Nacional decidió retirarse de las negociaciones después del encarcelamiento de uno de sus líderes y el gobierno militar tuvo que conceder ciertas ventajas en el pacto, para no perder credibilidad ante la ciudadanía. Dichas ventajas eran: la valoración de la Constitución de 1967 y el sistema de partidos existentes previos a la dictadura, y el llamado a elecciones para 1984 pero con la proscripción de algunos líderes políticos pero no de los partidos. En cambio, las Fuerzas Armadas aseguraron la continuidad del Consejo de Seguridad Nacional, la figura del Estado de Insurrección, la promoción de algunos militares y que el Congreso funcionara como Asamblea Constituyente.

El final de la transición llega con la elección de Lacalle como presidente en 1990, después de difíciles momentos con los militares por posibles enjuiciamientos y al aprobarse la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado que fue ratificada por la ciudadanía. Esta ley se derogó recién en 2011.

Bolivia: 

Es un caso de transición por colapso, al igual que Argentina, y se da por el fracaso del gobierno de facto para seguir con el modelo económico y político, sumado al conflicto del narcotráfico. Bolivia fue el primero de estos países en comenzar el periodo de transición democrática que luego se fue esparciendo por el resto de los países. El colapso de la dictadura boliviana fue tan grande que casi no hubo una pelea fuerte por la democracia.

En 1978 Banzer, dictador boliviano, fue desplazado por un golpe de Estado que puso al frente del gobierno a Asbún por un breve periodo de tiempo para luego ser reemplazado por Padilla Arancibia. Este nuevo gobierno dictatorial prometió elecciones generales para 1979, éstas se realizaron en Julio, en las que ganó Siles Zuazo, aunque ninguno de los candidatos logró la mayoría necesaria en el Congreso y asumió un presidente interino, Guevara, quien pretendía un gobierno de coalición, pero la propuesta fue rechazada. Un nuevo golpe de Estado, más violento que los anteriores, derrocó a Guevara pero duró mucho menos que el anterior y rápidamente fue reemplazado por Gueiler Tejada, presidenta de la cámara de Diputados. Tejada debía llamar a elecciones y entregar el cargo, sufrió una gran crisis económica, devaluó la moneda y aumentó los precios. Las elecciones se realizaron en 1980 y fue ganador Siles Zuazo, nuevamente, pero se produjo un nuevo golpe de Estado, el de García Meza, que fue mucho más feroz y sangriento que los anteriores, duró sólo un año y luego fue reemplazado por otros militares. En ese lapso se incrementó la corrupción y el tráfico de cocaína, lo que generó un gran descrédito del gobierno militar.

En 1982, Siles Zuazo pudo acceder a la presidencia dando comienzo al periodo democrático. La primer medida que adoptó fue la de crear la Comisión Nacional de Desaparecidos que, aunque no tuvo un gran peso en materia de investigaciones, dio paso a la creación del Comité Impulsor del Juicio de Responsabilidades, que se encargó de investigar las atrocidades realizadas durante el gobierno de García Meza, quien fue castigado con la pena máxima en 1986.

La transición a la democracia en Bolivia termina en 1990, cuando terminan los juicios de lesa humanidad a los dictadores y participes de los gobiernos de facto. Bolivia tuvo serios problemas políticos e incluso muchos de los militares que estuvieron involucrados en las dictaduras participaron abiertamente en gobiernos democráticos, el mismo Banzer fue electo presidente en 1997.

El caso de Bolivia es similar al de Argentina, ambos gobiernos dictatoriales colapsaron por no poder sostener más el modelo, la economía tuvo poco éxito y la corrupción fue moneda corriente.

Chile:

El caso de Chile es el más paradigmático, la transición a la democracia derivó en una democracia “tutelada” por las Fuerzas Armadas, con continuidad del modelo económico neoliberal, la puesta en valor de la Constitución de 1980 y con partidos políticos afines al gobierno de facto.

En 1977, Pinochet ratifica el compromiso por parte de los militares de entregar el gobierno a partidos democráticos, para eso elabora un plebiscito para la reforma constitucional de 1980 en la cual se aclararía la situación política, específicamente si Pinochet seguiría ocho años más en el poder.

Entre los factores que deterioraron al gobierno pinochetista, se destacan la casi guerra contra Argentina y la condena de Letelier en Washington, que logró que Estados Unidos no pudiera seguir apañando al gobierno chileno.

En 1980 el plebiscito fue aprobado y Pinochet seguiría ocho años más y luego sería entregado el poder a los civiles. Este plebiscito acordaba que el Congreso se vería disminuido en sus facultades, que se crearía un Tribunal Constitucional y un Consejo de Seguridad Nacional -encabezado por Pinochet y seguido jerárquicamente por militares del régimen-, se instauraría un sistema de senadores designados –representantes de las Fuerzas Armadas y Carabinero- y senadores vitalicios –ex presidentes-, el ballotage y el sistema binominal para las elecciones legislativas. Este último lleva casi a la línea de la nulidad a los partidos de talla más chica ya que, sin ser directamente autoritarios, prohíbe la obtención de una banca de esos representantes por tener minoría de votos.

En 1982 se produce una crisis económica mundial y en Chile se devalúa la moneda, suben los precios y quiebran algunos bancos, se producen movilizaciones populares en contra del régimen que son respondidas con violencia por parte del Estado. Estas movilizaciones no lograron convertirse en una movilización política, pero los partidos ya formados levantaron nuevas propuestas que el Estado rechazó de manera tajante. La oposición se unió con el nombre de “Concertación de Partidos por el No” y se presentaron en 1988 con un plebiscito nuevo que resultó ganador. Pidieron nuevas reformas Constitucionales que -no sin ser peleadas por los militares- fueron aprobadas para efectuarse en 1989. En ese año resultó electo Aylwin, representante por el Partido de la Concertación y asumió en 1990. Más allá de todos los enclaves autoritarios que persistieron hasta 2005 cuando se realizó una nueva reforma Constitucional, se considera que en 1990 termina el periodo de transición chileno.

Brasil:

Cuenta con dos fases previas de la transición democrática, la de distensión y la de apertura. En 1974, Geisel informó sobre la voluntad de comenzar una apertura gradual a la democracia que sólo se vio en 1979. La dictadura brasileña se caracterizó por la participación de dos partidos políticos hasta 1979, a finales de ese año se amplió al multipartidismo y ya para 1980 habían seis partidos formados de los cuales cinco eran opositores.

En 1982 se eligieron gobernadores y legisladores donde ganaron los opositores en los estados desarrollados logrando la mayoría en la cámara de Diputados pero el oficialismo seguía siendo mayoría en la cámara de Senadores, la suma del oficialismo en ambas cámaras le daba amplia ventaja sobre la oposición, lo cual se vio manifestado en las elecciones de gobernadores. De esta manera, el proceso de apertura seguía el ritmo esperado por la dictadura.

Se distinguen tres posiciones frente a cómo proseguir en las negociaciones con el gobierno militar. La primera proponía negociar de manera rápida con los militares para lograr un consenso rápido y proponer a los candidatos de mutuo acuerdo, la segunda, en cambio, sugería acelerar el proceso y exigir la implementación de medidas necesarias para poder completar el proceso de transición. La tercera y última postura apuntaba a la extensión del mandato de Figueiredo por dos años.

Tras diversos conflictos entre los partidos, el único que logró mantenerse unido fue el PT que acentuó sus propuestas: la derogación de la Ley de Seguridad Nacional, el llamado a elecciones presidenciales, el fin de la legalidad institucional y el cambio del modelo económico. Debido a conflictos internos el partido oficialista se quebró, el presidente Figueiredo se declaró a favor de la elección indirecta de su sucesor, proclama que sufrió varios movimientos populares en contra.

En 1984 los dos partidos que fueron anulados durante la dictadura se unieron en la Aliança Democrática, lo que resultó un gran golpe para los militares brasileros. La Aliança llevó a cabo su propaganda electoral de la mano de Rede Globo, el medio de comunicación más grande de Brasil.  En 1985 el Colegio Electoral eligió a los candidatos de la Aliança como ganadores de los comicios. El fin de la transición democrática llega con la promulgación de la Ley de Desaparecidos en 1995 que declaraba muerta a toda persona desaparecida durante la dictadura.

Conclusión

La década del ’80 estuvo cargada de transiciones a la democracia, pero no así de consolidaciones democráticas. La consolidación de las democracias latinoamericanas llegó ya entrada la década del ’90, cuando los gobiernos lograron la seguidilla de presidentes constitucionales y las medidas necesarias para abolir por completo aquellos resabios autoritarios que las dictaduras habían dejado en su paso.

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