Sociedad

Las Vias, Edificación Desde La Transición



Las Vias, Edificación Desde La Transición - Sociedad

Daniel Sebastián Rosero Vela

_____________________________________________________________________________________________________
Segunda Parte
Las vías, edificación desde la transición
“Los doce años que transcurrieron desde mi ingreso en la universidad a la treintena los pasé sumido en la desilusión, la soledad y el silencio. Fueron para mí unos años gélidos” (Murakami & Porta Fuentes, 2014, pág. 35)

La persistencia en las bifurcaciones rutinarias, hace parte de la construcción vital. El manto no se crea sino existiera la tela que le da vida al “desenvolvimiento” para su edificación como elemento final (producido). A modo de metáfora, varias veces la materia prima tiene defectos e imperfecciones –características del real amor- que le dan singularidad a su ser, correspondiendo entonces particularidad en esencia y en imagen emitida (externalizada). Retomando el caso de Hajime, cada suceso que experimenta desde cierta edad son vividos partiendo de la nostalgia, efecto del no recuperar ni encontrar los factores que alguna vez presento su querida Shimamoto.

“Continué siguiéndola. No era fácil andar a su paso (es decir, a un ritmo distinto al de la mayoría de la gente)” (Murakami & Porta Fuentes, 2014, pág.39). El proceso en la vía vital puede complejizarse, eso depende de que se decide y cómo se ejecuta la decisión. “[…]Cualquier ocasión de verse expuesto a un medio social más complejo y diferenciado exigiría del individuo un incremento del sentido de autonomía, autodirección y libertad” (Smelser & Erikson, 1983pág 225) Al entrar en edades altas, no solo se debe mantener la homeostasis a partir de las demandas -por así decirlo- más pasionales como por ejemplo la masturbación, la escucha atenta de una canción, el acto de manducar[1], y la interacción con otro (materia viva o no viva) sino que se debe pensar en la repercusión del acto dentro de un conjunto de relaciones interhumanos que impactara en el  ecosistema, o sistema presentista entretejido  con actos de las especies.

Con el progresivo de la edad, la responsabilidad frente la decisión tomada se hace presente. La capacitación para resolver problemas, o mejor, para la acción frente a un suceso –que puede ser  estructurado como problema frente a la actualidad sentida-  es algo que se adquiere conforme se padece el existir. ¿Por qué pensar la existencia desde el sufrimiento? Porque es constante la intranquilidad que nace cuando se  viven los “primera vez”.

“Allí sentado, sudaba. Mi camiseta estaba empapada. Me quité el abrigo y pedí otro café. « ¿Pero qué diablos estás haciendo?», me dije. Había ido a Shibuya a comprarme un par de guantes, ya que los míos los había olvidado en algún sitio. Y en cuanto había visto a aquella mujer, me había lanzado en su persecución como un poseso” (Murakami & Porta Fuentes, 2014, pág.41)

Características importantes como la autogestión, autorregulación y por ende autonomía son pilares estructurantes como fortalecedores de la constitución individual. Muchas personas, cuando inician su tránsito de etapas (adolescencia-adultez o adultez-ancianidad) no reconocen parte del terreno nuevo, por ende desde la empíria se empapara de modalidades de respuesta que serán sumandos para la incertidumbre que el deambulo presente.

“Me asía con firmeza y precisión, igual que una máquina. ¿Cuál sería su actitud hacia mí si rehusaba su ofrecimiento? No tenía ni idea. Pero, a la vez que temor, también sentía cierta curiosidad. Me interesaba saber qué diablos iba a decirme a continuación. Quizá me aportara alguna información sobre aquella mujer. Ahora que se había ido, él era el único vínculo que me unía a ella” (Murakami & Porta Fuentes, 2014, pág.42)

La contraparte de la pragmática, especie de antónimo de la experiencia: lo teórico, también es o será herramienta de edificación que parte del resultado vivido a través de los registros ajenos, en otras pablaras, con los medios que otros vivieron orientando así a un “posible” del tema.

Muchas veces el contenido teórico ayuda a  pulir, ampliar, percibir distinto diversos fenómenos como también elementos. Pero no es de olvidar que la puesta a prueba repercute en mayor medida que el hecho de observarlo. Al vivir la situación, una posible reflexión siempre se hace presente lo que implica y demuestra internalización de la información captada.

Partiendo del planteamiento anterior, se puede pensar que la vía totalizada de nuestras vidas es edificada con cada periodo transitorio, penumbroso y excitante de la rutina, que fue afrontada y recibida desde el criticismo forjador de identidad, factor también construido en la etapa primera o infancia. Cualidad que hará los días de Hajime del tormento más apacible insatisfecho por la partida temprana de un ente con el que no sintió cerrar su ciclo o completar el deseo y eso hace que constantemente busque su reflejo o sus partes en la mayoría de cercano y relacionados con él, entonces, veinteañero casi en la treintena.

“A los treinta años me casé. A ella la conocí en un viaje que hice en solitario durante unas vacaciones de verano […] Cuanto más la veía, más me gustaba […] íbamos a algún lugar tranquilo y charlábamos” (Murakami & Porta Fuentes, 2014, pág.45). Se adentra en un ambiente diferente, ya la búsqueda por la solución a la angustia queda en pausa, la focalización pasa a otro estado o nivel tal que ahora serán lo hechos, que ocurren o pueden ocurrir desde lo social, los verbos rectores en tanto se demanda algún elemento, situación o sentimiento.

“Unos seis meses después de la boda, mi suegro me preguntó si no tenía la intención de dejar la editorial. Sabía por mi mujer que no me gustaba aquel  trabajo […] Finalmente, decidí abrir un elegante jazz bar en el sótano del edificio […] En aquella época, fui padre por primera vez. Una niña […] Había sabido jugar bien mis cartas. Había abierto dos bares en un corto lapso de tiempo, había empleado a más de treinta personas y había conseguido unas ganancias muy superiores a la media.” (Murakami & Porta Fuentes, 2014, pp 47-48)

En la anterior cita se denota aquel cambio en el objetivo que se piensa primero, ya no es cumplir deseos que provienen del individuo netamente, más bien se realizan según la impuesta social lo atribuye y lo estructuraliza, desde los juicios de valor hasta la noción –y percepción- de un hecho, todo estará atravesado por el ojo del retorcido ideal impartido por nociones desarrollistas y progresistas que se fomentaron a través de la historia.

 

“Durante los diez días siguientes a que mi fotografía y mi nombre aparecieran publicados en la revista Brutus, viejos conocidos fueron desfilando por el bar para saludarme. […]  Pero me hablaban de cosas que, al fin y al cabo, apenas me importaban. Cómo había cambiado nuestra ciudad y qué había sido de los compañeros de clase eran cuestiones que habían dejado de interesarme. Estaba demasiado alejado de todo aquello, en el espacio y en el tiempo” (Murakami & Porta Fuentes, 2014, pág. 55)

La naturaleza de un sentimiento un tanto nadaísta acobijaba los días de Hajime, la desazón frente a los distintos sabores que le producían las varias experiencias lo dejaba perplejo, descontento  y, pese a su relación y sus hijas, negado de la homeostasis que alguna vez llego a sentir mirando hacia el techo de la casa de Shimamoto mientras sonaban  canciones y músicos de su selección.

La belleza de los encuentros nuevos será opacada por la irrepetible sensación del recuerdo sobre un momento antiguo, la felicidad desatenta que existió, yacerá en el libro de la historia y la angustiante complacencia por lo momentáneo desplazara la verdadera sensación de felicidad.

Dice Ángel Martínez (2005) que

 “Los procesos que pueden iniciarse para alcanzar las metas pueden ser la ampliación de las actividades de ocio o el ajuste de las disposiciones financieras. El contexto histórico-social obliga a la tarea de adaptarse a los cambios de edad y de reafirmarse en la pertenencia al grupo de personas mayores” (pág. 604)

Para ilustrar esto retomemos un fragmento del texto:

“— […] he comprendido que eras el Hajime de siempre. ¿Sabes?, tus gestos son casi los mismos de cuando tenías doce años.

—No lo sabía —dije. Intenté sonreír, pero no pude.

—La manera de mover las manos, la manera de mover los ojos, la costumbre de dar golpecitos con la punta de las uñas, la manera de fruncir las cejas con aire enfurruñado. Son idénticas. Aunque lo cubras con un traje de Armani, el interior apenas ha cambiado” (Murakami & Porta Fuentes, 2014, pág. 60)

En el dialogo se gestualiza la aceptación y adaptación a los cambios que la edad ha impartido en Hajime, en otras palabras, se evidencia a través de la descripción que él, satisfecho, despechado, angustiado,  dueño de dos bares, casado, y progenitor de dos niñas, ahora de nuevo con su amor del éter, introyecto al parecer desde los treintas un semblante distintivo de aquella definición que con su medio enviaba a su interior además de externalizar y ofrecer(se).

Según Peck (1959, 1968) en el desarrollo del adulto hay cuatro conflictos o problemas que desarrolla y resuelve conforme existe en el proceso transitorio para hallar la vía:

— Aprecio de la sabiduría frente al aprecio de la fuerza física. A medida que empiezan a deteriorarse la resistencia y la salud, las personas deben canalizar gran parte de su energía de las actividades físicas hacia las mentales.

“— Socialización frente a sexualización en las relaciones humanas. Es otro ajuste impuesto por las restricciones sociales y por los cambios biológicos. Los cambios físicos pueden obligar a redefinir las relaciones con miembros de ambos sexos, a dar prioridad a la camaradería sobre la intimidad sexual o la competitividad.

— Flexibilidad emotiva frente a empobrecimiento emotivo. La flexibilidad emotiva es el origen de varios ajustes que se hacen en la madurez, cuando las familias se separan, cuando los amigos se marchan y los antiguos intereses dejan de ser el centro de la vida.

 — Flexibilidad frente a rigidez mental. El individuo debe luchar contra la tendencia a obstinarse en sus hábitos o a desconfiar demasiado de las nuevas ideas. La rigidez mental es la tendencia a dejarse dominar por las experiencias y los juicios anteriores, a decidir, por ejemplo, que «Toda mi vida he rechazado la política, de modo que no veo por qué deba cambiar de opinión ahora»”

No siendo una regla que acuñe a todas las personas, estos factores si se representan algunos en el caso de aquella pareja no titulada pero establecida desde su párvulo ser. El tercer problema, se puede denotar cuando Shimamoto dice a Hajime antes de partir:

“—puedo volver a verte? —me preguntó en voz baja antes de bajar del coche

—. ¿Todavía no me odias?

—Te estaré esperando. Hasta pronto.” (Murakami & Porta Fuentes, 2014, pág. 83)

La flexibilidad emotiva caracteriza el rigor y la personalidad del adulto. La capacidad de mantenerse constante frente a los cambiantes ambientes sentimentales que se experimentaran en cada experiencia da cuenta de una mayor autorregulación, autocontrol del agente dictador de la pasión, de la pulsión. Coercitivo el acto para no actuar desde el frenesí, que revela nada más que sentido puramente analítico de la realidad.

Otro factor presente aquí es el cuarto problema llamado “Flexibilidad frente a rigidez mental”. Parte del supuesto en el que todo individuo tendera a obstinarse en lo que ya conoce des privilegiando y rechazando lo de la modernidad. Cuando el papá de Yukiko le pide a Hajime aportar con su nombre para la elaboración de una empresa imaginaria y así lucrarse con la compra de acciones, el primero será víctima del problema de la rigidez mental, evidenciado en el siguiente fragmento:

“—Ya imaginaba que no te gustaría esto.

—No, pero tanto si me gustaba como si no, usted ha tirado para adelante incluyéndome en sus planes, ¿no es así? Ha dado por supuesto de antemano que aceptaría.

—La verdad es que sí —dijo y se rió con desgana. Suspiré otra vez.

—Oiga, padre. Sinceramente, no me gusta este tipo de cosas. No lo digo porque sea ilegal. Como usted sabe, soy un hombre corriente y llevo una vida corriente. Y en lo posible, no me gustaría verme involucrado en asuntos turbios” (Murakami & Porta Fuentes, 2014, pág. 87).

Conforme Hajime continuaba su vida normal: mantenía su trabajo (bares) estable, además de haber solucionado –utilizando en ocasiones el engaño- situaciones anímicas con Shimamoto y  Yukiko, lograba normalizar un sentir, generalizaba una emoción que posiblemente iría reforzándose. El proceso constitutivo y totalizador, en este caso, del ser humano –como se ha venido planteando- logra ejecutarse por el historicismo que forja un presente, en otras palabras, por cada sensación recibida a través de experiencias con contenido afectivo.

“Una mañana, después de llevar a las niñas a la guardería, fui, como de costumbre, a la piscina y nadé unos dos mil metros. Nadaba imaginando que me había convertido en un pez. Un simple pez que no tenía nada en qué pensar. Ni siquiera en nadar […]” (Murakami & Porta Fuentes, 2014, pág. 103)

Siendo un observador con otras características a las del personaje, puede parecerle ridículo,  un tanto infantil cierto pensar victimizador que se evidencia en el discurso que el autor le otorgo a esa realidad de Hajime, pero no hay que caer en ese tipo de falacia del ego. Cada sujeto se forja y crea su felicidad conforme uno parámetros y limitadores de esta,  y de la misma forma con todos los demás sentires que lo componen al humano.

Un hito importante se cumple en la ya adulta vida de Hajime: El encuentro [sexual y erótico] con Shimamoto: “Le quité el vestido y la ropa interior. Después, la acosté en el suelo y la  besé por todo el cuerpo. Contemplé cada centímetro de su piel. Acaricié todo su cuerpo, lo besé” (Murakami & Porta Fuentes, 2014, pág. 121). Con este hecho queda realizado parte del deseo que se venía moviendo con el sujeto desde pequeño, el unificarse con ese otro ser (Shimamoto). Al consumar el acto, cual acción de economía, se demanda desaparece, y esto explica la posterior perdida de recuerdos en donde intervinieron los dos.

“[…] El sudor me corría por los costados. Sentí cómo manaba de mi cuerpo un olor nauseabundo. Ya no era el cuerpo que Shimamoto había lamido con dulzura, sino el de un hombre de mediana edad que despedía un olor acre” (Murakami &Porta Fuentes, 2014, pág. 133).

Desde el primer momento de vida, con el primer señalamiento, intercambio, que serán acompañados después de una emoción y una reacción con base en ella, complejizándose más tarde por la ejecución partiendo de la sistémica del proceder, es decir, ya teniendo en cuenta la repercusión que una unidad tiene para la alteridad que conforma el sistema, así es como se construye e instruye el ser humano: Partiendo de la transitoriedad de los escenarios que se comparten y en los que se convive con el fin de crear la vía vital o tener material para tejer el manto extenso que cubre cada una de los rostros humanos.

Referencias

Murakami, H., & Porta Fuentes, L. (2014). Al sur de la frontera, al oeste del sol (1st ed.). Buenos Aires (Argentina): Tusquets Editores.

PECK, R.C. (1959). Psychological developments in the second half of life. En E.E. Anderson (Ed.), Psychological aspects of aging (pp. 42-53). Washington, DC: American Psychological Association.

Smelser, N., & Erikson, E. (1983). Trabajo y amor en la edad adulta (3rd ed., pp. 217-245). Barcelona: Grijalbo.

 

 

[1] Termino coloquial sinónimo de comer.

¿Te ha gustado el artículo? ¡Valóralo!

0.00 - 0 votos
Cuanto más alta sea la valoración más visible será el artículo en portada.
¡Compártelo en las redes sociales!

Acerca del autor

Danielroserovela

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Únete a la comunidad de NoCreasNada

¿Te gustaría compartir tus inquietudes y ganar seguidores por todo el mundo?

¿Eres una persona inquieta y quieres descubrir a más gente como tú? 

Únete a NoCreasNada.

Además, te pagaremos por las visitas que recibas.

Más Información