Sociedad

Las zapatillas color rojo.



Las zapatillas color rojo. - Sociedad

Se ve tan linda al caminar, tan delicada, sus movimientos tan perfectos si yo no fuera yo, no dudaría en decirle lo hermosa que se ve. La seguí hasta que dio vuelta en aquel callejón no podía dejar de mirar sus pies tan inalcanzables en esas zapatillas de aguja color rojo que brillaban en mis anteojos por cada paso que ella daba. Fue ahí donde me acerque a preguntar -¿esta perdida señorita?, jamas nadie la volvió a ver.

La recosté en mi cama para admirar sus lindas piernas, yo desde el sofá que esta a lado de mi ventana no podía creer lo que estaba a punto de hacer. Me acerque a ella me puse de rodillas ante la cama y comencé acariciar sus piernas continué besando sus pies, ella era tan perfecta que no me quede con las ganas de besar todo su cuerpo, sus pechos eran firmes que mis labios no paraban de tocarlos, ella gritaba sin parar pero nadie la escuchaba. Pare por un momento para recoger mi cabello y me adentre entre sus piernas, con un poco de dulzura le dije tranquila te va a gustar retire su ropa interior y la viole una y otra vez sin parar primero con mis manos, luego mi boca y al ultimo con cualquier objeto que encontrara.

Pasaron los días y ella se negaba a comer yo la obligaba pues no la iba a dejar ir, ella me gustaba tanto y cada que la hacia mía quería mas y mas de ella. Entre a la habitación ella ya no era la misma, estaba delgada y muy descuidada así que la metí a la regadera y al ver su cuerpo desnudo no dude en hacerla mía una vez mas, gritaba que parara que ya no mas pero a mi me excitaba tanto tener sus pechos en mi boca y mis manos tocando sus piernas.Al salir de la ducha le peine su cabello negro, la maquille y le puse un hermoso vestido rojo que combinaban con sus zapatillas color rojo que traía cuando la conocí, se acostó en la cama y se negó a comer.

Esta situación me estaba cansando, ya no podía mas con ella pues el tiempo deterioro tanto su cuerpo, ese cuerpo que a mi me gustaba tanto ya no me gustaba mas. Fui hacia donde ella se encontraba y comencé a golpearla tan fuerte que ella no se pudo defender, con el filo de una navaja corte sus piernas pues ya no eran lindas, la penetre con ella y termine desfigurando su rostro, ya no la quería, ya no me servia, ella solo derramaba lagrimas secas pues ya no sentía dolor creo que ella tanto como yo queríamos acabar con esto. Después de desangrarse dejo de respirar y al fin todo acabo, recogí sus zapatillas rojas y las lleve al cuarto contiguo donde se encontraban las demás, y a ella no recuerdo donde la deje pues habían sido tantas durante tantos años que no podía recordar donde dejaba a cada una de ellas.

Caminando por el parque pensaba si algún día esto acabaría, una señorita se acerca y pregunta -¿señora, no vio un niño como de seis años?, no soy yo, son ellas que me provocan con sus zapatillas de aguja color rojo, conteste -¡no! pero si gusta puedo ayudarla a buscarlo. Ella sin saber subió a mi auto pues quien va a sospechar que una señora fina de 40 años pudiera hacerle algún daño, así que si algún día te dispones a usar zapatillas color rojo, nunca te acerques a mi o jamas nadie volverá a verte.

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Acerca del autor

Pamela Ponciano

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