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Historia

Leónidas De Epiro: Duro Maestro De Alejandro Magno

Leónidas De Epiro: Duro Maestro De Alejandro Magno - Historia

Eran muchos sus ayos, pedagogos y educadores al servicio de Alejandro, a todos los cuales supervisaba Leónidas, oriundo de Epiro y pariente de Olimpia, partidario de una educación ‘’dura’’, fue un tutor riguroso a la par que austero. Sin embargo no rehuía para su oficio la denominación de pedagogo por considerarla actividad noble y encomiable, recibía por parte de los demás el título de ayo y prefecto de Alejandro a causa de su dignidad y parentesco con la familia de la reina.

Fue quien instruyó al pequeño Alejandro en las virtudes del esfuerzo, de las privaciones y la moderación. Mientras le enseñaba a leer y escribir, lo haría vivir una cotidianeidad casi espartana de parcas comidas, excesivas marchas, ejercicios bélicos y poca ropa, aun en pleno invierno. Refiriéndose a éste, decía Alejandro, que la idea de un desayuno, para Leónidas, era una larga marcha nocturna y la de la cena un desayuno ligero. El mejor recuerdo de Alejandro con respecto a la educación que le habría impartido Leónidas era el de su narración de antiguas leyendas de dioses y de héroes, las que exaltaron su imaginación y profundizaron su religiosidad.

Aparte Leónidas era severo, mezquino y entrometido y se decía que hurgaba en los baúles donde Alejandro guardaba sus ropas para asegurarse de que no había escondido en su interior nada lujoso o excesivo.

Vigilante del comportamiento del pequeño Alejandro en cualquier circunstancia y situación, Leónidas le llegó a recriminar, cuando en una ceremonia sagrada aquel se divertía arrojando, de forma desmedida, grandes cantidades de incienso al fuego del sacrificio. La amonestación por parte de este su preceptor concluyó con la siguiente recomendación: <<Cuando seas dueño del país del incienso, podrás despilfarrarlo>>. Posteriormente, Alejandro se acordaría de tal hecho: Cuando más tarde Alejandro conquistó la ciudad de Gaza envió como regalo a Leónidas incienso y mirra, acordándose de una recriminación que le había hecho éste un día que Alejandro arrojaba incienso al fuego: <<Cuando seas dueño del país del incienso, podrás despilfarrarlo>>. Ahora Alejandro le mandaba una nota: <<Te envío incienso y mirra en abundancia para que no se la escatimes a los dioses>>.

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Alejandro Vides

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