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”Les Petites Mains” También Saben Hablar Español

”Les Petites Mains” También Saben Hablar Español - Sociedad

Francia siempre será el eterno paraíso de la moda, el país donde las “petites mains” cortan, hilvanan, montan y un amplio etcétera, haciendo inmortales los diseños de sus genios de la costura. Estas son las manos finas y delicadas que hacen su trabajo alejado de los focos mediáticos que luego lo iluminaran en las pasarelas de medio mundo. Sin embargo, España también cuenta con su gran arsenal de pequeñas manos que dominan nuestra tradición artesanal textil y la cultura de la confección. Es gracias a la contribución de este silencioso gremio que España es pasado, presente y futuro de la historia de la moda y la alta costura.

 

Aquellos que de pequeños han lucido recortes de hilvanes adheridos a sus trajes y almacenan en su recuerdo bastidores, agujas y desgastados dedales que adornaban delicados dedos saben respetar y amar el mundo de la costura y a esas invisibles personas que le dan vida. Son muchos los que han crecido entre organzas, batistas y terciopelos en nuestro país. Sin embargo, España necesita que ese trabajo también sea considerado por aquella parte de su sociedad que no se han criado en esta cultura para creer que somos una potencia en el sector de la moda y, que nuestras “petites mains” son tan prestigiosas como las del país vecino. Por obligación o devoción, este noble oficio ha sido parte de la formación profesional de miles de españoles, principalmente mujeres, desde tiempos inmemorables. Una labor refinada y sacrificada al que se consagraron para ayudar a la economía familiar o por el placer de dedicarse a un arte considerado menor, un mundo generoso en el que se invierten no solo infinitas horas de trabajo, también se pierde la alegría de una mirada por unos ojos siempre enfrascados en un mar de minuciosas puntadas.

Bordados imposibles y delicados encajes también forman parte de ello, pues son detalles exclusivos que aderezan esas piezas y las convierten en pequeñas joyas. También esos talleres dedicados a la artesanía textil y sus “petites mains” son parte de la historia de nuestra moda, ya que sus trabajos son el resultado de una tradición regional que da carácter a la marca España en el mundo de la moda.

Pero esas manos delicadas deben ser entendidas en un concepto más amplio, para ser justos a la causa, y no solo ceñirnos a la alta costura. La moda se debe, y mucho, a aquellos que trabajan y aprenden en todos los talleres textiles artesanales, pequeños o grandes, por no solo su legado material, también el humano. El trabajo incansable que se realiza en todo el sector artesanal puede despertar la admiración y amor a este trabajo y cultivar el talento de muchos futuros genios, siendo un ejemplo de ello el maestro Cristóbal Balenciaga, hijo de modista. Por ello, nuestros talleres son una realidad que con orgullo debemos reivindicar, las mejores agujas de la moda también cosen en español y algunas nacerán en estos talleres.

En nombre de esos pequeños duendes que han jugado entre telas y botones, agradezco a los grandes que reivindican su verdadero oficio. Celebro que ilustres de nuestra empresa de la moda se definan como “modistas”, pues no solo la creatividad es su trabajo, también son escultores con cincel de hilo y aguja de las obras que salen de sus talleres, y sobre todo porque con ello abanderan y ensalzan a un vasto gremio formado también por humildes modistas, costureras, bordadoras, encajeras, sastres…, no demasiado reconocido y valorado en nuestro país. 

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Maria Tolosa

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