Literatura

Llanto

Llanto - Literatura

Son cientos las lágrimas derramadas
en un océano que es nuestra vida,
nunca ellas se perderán en la memoria.
Pero al yacer confundidas en la historia,
también nunca podrán ser identificadas.

Llorar es bueno porque nos desahoga
cuando el caudal de sentimiento grita
y a veces de felicidad también se llora,
con un súbito gozo que sin pudor brota
y permite un instante de visita al paraíso.

Nunca el llorar debió ser calificado
o verlo exclusivo para almas delicadas.
La castración de sentimientos empieza,
al prohibir o proscribir ya sin remedio
lo que es natural, necesario y expresivo.

Un ser seco nunca define su historia
sin quedar atrapado en la memoria,
su alma carente de voz queda latente
en espera del milagro que permita,
recuperar en un momento su esencia.

Si acaso somos una imagen creada
de la perfección que todo lo gobierna,
¿porqué imponerle al alma tan amada
aquella humilde condición inexpresiva
privándola de disfrutar de lo emotivo?

Llora si quieres y entonces enarbola
tu bandera emancipada de lo aceptado,
porque serlo no constituye distintivo
ni otorga grado en el plano libertario,
antes bien restringe tu calidad de vida.

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Acerca del autor

Jorge De la Barra

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