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Lo mejor del maquillaje es saber que no lo necesitas



Lo mejor del maquillaje es saber que no lo necesitas - Sociedad

Tal vez piensas que solo aquellas personas cuyos rostros fueron esculpidos a semejanza de dioses griegos tienen el privilegio de no usar maquillaje, pero no es a lo que me estoy refiriendo. Aunque por otro lado ¿Acaso no todos deberíamos pensar en nosotros como hermosas obras de arte?

No te preocupes, este no será un manifiesto sobre como la mujer se ve obligada a cumplir con las reglas que la sociedad la ha obligado a seguir, es solo mi historia de amor con el maquillaje que hoy, tengo ganas de contarte.

Primero déjame decirte como el maquillaje y yo nos conocimos y enamoramos.

Mi madre es una mujer que tiene un interés nulo en este tema. Ella piensa que estas “cosas” solo se ocupan en ocasiones especiales. Así, la única vez que su piel llega a ser tocada por algún producto cosmético, es solo si se trata de una fiesta o un evento importante, y un labial rojo (su color favorito) y un poco de rubor parecen ser lo único que necesita.

De esta manera, y al ser ella mi única compañía femenina en la familia, crecí sin una persona que me dijera como se usa, o al menos me enseñara sus nombres.

Pero como debe de suceder con todos, la constante interacción con otras adolescentes me hizo comenzar a interesarme por mi imagen.

Y con la llegada a la universidad, llegaron mis deseos de mejorar mi aspecto. Incluso fue hasta la universidad cuando compre por primera vez, la que sigue siendo todavía mi única plancha de cabello, si les soy sincera, la uso unas 3 veces en todo el año.

Mi maestro, fue el mismo al que muchos recurrimos. Internet. Comencé a pasar un poco de mi tiempo libre buscando tutoriales sobre cómo aplicar base, sombras, y hacer delineados para obtener ojos de gatos (que nunca quedaban bien).

No me volví una experta, pero era lindo recibir comentarios sobre lo bien que te veías cuando cambiabas la imagen que todos estaban acostumbrados a ver.

Y así pase los siguientes años de mi vida. Levantarme, lavarme la cara e inmediatamente comenzar a aplicar productos se volvió una especia de tarea obligada. Ves tu imagen en el espejo una y otra vez, buscando corregir la mayor cantidad de “errores” para que puedas de alguna forma darte “permiso” de salir al mundo exterior.

Hasta que un día, cansada de perder de 15 a 30 minutos de mi vida frente a mi reflejo pensé: ¿Es tan malo que hoy no me ponga maquillaje? ¿Acaso no puedo salir sin arreglarme? ¿No era eso algo estúpido? Ni siquiera estaba segura si en ese momento de mi vida, ya me daba algo de satisfacción ponerme todas esas cosas encima.

 

Así, poco a poco comencé una especia de desintoxicación de mi rutina personal, dándome a mí misma un respiro.

Mi primera regla y que alegremente sigo usando hasta ahora es: Si no tienes ganas de ponerte maquillaje. No te lo pongas.

Y mi segunda regla seria: Pregúntate si es necesario ponerte maquillaje para ir al lugar al que vas.

Vivo en la zona rural de la ciudad, incluso un simple viaje al supermercado para comprar mis alimentos se convierte en un trayecto de media hora o más. Si, voy al centro de la ciudad, pero solo voy por comida y alimento de gato. No necesito llevar los labios rojos para que me dejen entrar en la tienda.

Al comienzo, me da bastante pena cuando me encontraba con algún conocido en mis primeros días sin maquillaje. Estaba acostumbrada a verlo como una especie de armadura que me protegía y me daba seguridad, pero ahora puedo decirte con toda sinceridad que, haberle restado tanta importancia a ese aspecto de mi vida, hoy me hecho verme más guapa de lo que nuca me había visto y sentido.

Tampoco te voy a decir lo fácil que es amar tu cuerpo y aspecto. Mirando hacia atrás, creo que es justo ahora el momento en que más me he sentido a gusto con mi apariencia. Y estoy segura que dejar de usar maquillaje fue algo que me ayudo a verme con una luz nueva.

Por favor atrévete. Sal a la calle con el rostro limpio, con tu cabello suelto o incluso con tu pijama favorita si es lo que deseas. Libérate un poco de los miedos y verás que tu cuerpo se vuelve ligero.

Y si te lo estas preguntando: Si, todavía compro y me emociono al momento de probar nuevos productos, pero también me emociono cuando lavo mi cara cada mañana, me veo en el espejo y me gusta el reflejo que hay en el.

 

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LaBitacoradeMay

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