Historia

Lo que la historia no debe olvidar Parte III y final



Lo que la historia no debe olvidar Parte III y final - Historia

Sería imposible seguir en una obra como ésta los detalles de esa política expansionista y agresiva, que conduce, en las primeras décadas del presente siglo a la configuración de un mapa político latinoamericano caracterizado por la intromisión y el dominio directo de Norteamérica en nuestros países.

Ese mapa político fue el resultado de una doble acción: de un lado la penetración neocolonial yanqui que condujo a la dependencia económica y política de gran parte de nuestra América y, de otro lado, a la brutal política de intervenciones armadas, de “las cañoneras”, que sin disfraz irrumpieron muchas veces en nuestras tierras imponiendo la bota militar yanqui.

 Con total desfachatez, Platt, autor de la enmienda que llevó su nombre, adicionada a nuestra Constitución de 1901, decía: “Cada expansión de nuestro territorio, se ha realizado de acuerdo con la ley irresistible del crecimiento… La historia de la expansión territorial es la historia del progreso y la gloria de nuestra nación. Es algo de lo cual debemos estar orgullosos.” [1]

La política del destino manifiesto llegó a su apogeo bajo el gobierno de Mac Kinley, que no ocultaba ladinamente sus intenciones de penetración en América bajo el disfraz de la protección de la hermana mayor, es decir, con la conocida política del “big sister”, que fue rápidamente sustituida por la del “gran garrote” o “big stig”. Los hitos de esa política son agobiantes: baste recordar, entre otros, el Tratado de Clayton – Bulwer, de E.U. con Inglaterra, para construir a través de Nicaragua un canal neutral, que facilitara el paso del Atlántico al Pacífico; las intervenciones en el Caribe; la artera autoagresión al acorazado Maine y la irrupción de E.U. en nuestra guerra de independencia; la intervención en Cuba y la Enmienda Platt; el Tratado leonino e ilegítimo de Hay-Buneau-Varilla, mediante el cual el gobierno panameño se ve presionado a concederla construcción del canal transoceánico que provocó la intervención militar en Panamá, en diciembre de 1989.

 A todo ello contribuía la elaboración de una verdadera teorización imperialista e intervencionista. A las anteriores políticas de la fruta madura, el destino manifiesto y la doctrina Monroe se sumaba ahora la doctrina del llamado Corolario Roosvelt. En efecto, en 1904, el presidente norteamericano Teodoro Roosvelt, avanzaba un paso en la doctrina Monroe y derivaba de ella un nuevo resultado  consistente en lo siguiente: “El desorden en cualquier país obligaría a la intervención de los estados civilizados, en el entendido de que, en el hemisferio occidental, la adhesión de Estados Unidos a la Doctrina Monroe podría forzarlo, a pesar de su renuncia… a ejercer en tales casos un poder policíaco internacional.” [2] .De este modo consagraban su papel de gendarmes de la reacción mundial, de supuestos dueños de los destinos de toda América.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                           CONCLUSIONES

  • Las fuentes históricas son elocuentes e irrebatibles y por suerte constituyen armas ideológicas contra la guerra de  pensamiento que se nos hace desde los E.U  las citas no son de origen  comunista, no se trata de imputaciones ni afirmaciones por concepto de enfrentamiento político, va mas allá  por que   no pueden cuestionar de la verdad histórica documentada sobre sus aspiraciones expansionistas y neocolonial sobre Cuba y   América Latina.
  • La situación de dependencia y humillación a que se renuncie a cualquier fórmula de libertad y autodeterminación, en caso de la más ligera rebeldía, Estados Unidos, apoyándose en el Corolario Roosvelt no ha vacilado en intervenir directamente.
  • Los E.U ha declarado oficialmente que son los policías de conflictos políticos en cualquier  parte del mundo, en particular en América Latina y según las circunstancias declaran al país en conflicto como enemigo, cuando no responde a sus intereses  y lo declaran además un peligro para su seguridad nacional.
  • El imperialismo yanqui ha declarado a América Latina como su traspatio oficial, por que siempre ha sido su interés la apropiación de los recursos naturales de la región, que por demás ha sido el móvil de las dos guerras mundiales y las invasiones militares que han   ejecutado  después de la pos guerra y en particular  en la que va del siglo XXI.

[8] Citado por Aguilar Monteverde, Alonso. Ob. Cit. Pág. 488.

[9] George Pendle. A history of Latín American. Londres, 1963. P. 177.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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