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Los 5 dragones más poderosos y temibles de Canción de Hielo y Fuego



Los 5 dragones más poderosos y temibles de Canción de Hielo y Fuego - Literatura

Cientos de años antes de que nacieran Drogon, Viserion y Rhaegal, los dragones reinaban en los cielos de Essos y Poniente. Estas magníficas criaturas ayudaron a sus jinetes a ganar batallas y conquistar reinos. Algunos dragones, por otra parte, jamás fueron domados. Su origen es incierto y está poblado de leyendas. Para los valyrios, nacieron en el seno de las Catorce Llamas, un anillo de volcanes de la península de Valyria. En Qarth se cree que en el cielo había una segunda luna que, calentada por el sol, se agrietó dejando salir a millares de dragones. Tras su extinción, lo único que quedó de ellos fueron sus cráneos y unos cuantos huevos petrificados.

5. Syrax

Dragón hembra, de escamas amarillas, gigantesca y temible. La mantenían encadenada en un establo de la Fortaleza Roja para que no volara sin jinete; estaba bien alimentada y cuando estalló la guerra civil no había cazado durante años. Sin embargo, estaba en buena forma, ya que podía moverse desde el establo hasta el patio. Su única jinete fue Rhaenyra, quien la reclamó como propia a la edad de siete años.

Se cuenta que durante la Danza de los Dragones, Ser Byron Swann intentó matarla escondiéndose bajo su escudo, de manera que el dragón se confundiera mirando su propio reflejo. Esto no funcionó y el caballero murió rostizado. En la revuelta que ocasionó el asalto a Pozo Dragón, el príncipe Joffrey Velaryon trató de montar a Syrax para rescatar a los demás dragones, incluido el suyo, pero en medio del vuelo el dragón giró en el aire para tumbar a este jinete desconocido, ocasionándole la muerte. Descendió, luego, atraída por el fuego y la sangre y mató a decenas de personas con garras y dientes. Se cree que Syrax murió en esa revuelta, luchando contra los amotinados. Dejó, por lo menos, dos nidadas de huevos.

4. Caníbal

Era un dragón salvaje y carroñero que se ganó su nombre debido a que se alimentaba de las crías de su especie. También comía otros dragones muertos y huevos sin eclosionar. Era negro como el carbón y el dragón más viejo y grande de los dragones salvajes. Muchos jinetes intentaron domarlo y su guarida estaba tapizada con sus huesos. Se cree que Caníbal vivía en Rocadragón mucho antes de que los Targaryen llegaran; si proviene de otro linaje de dragones valyrios, esto explicaría su antagonismo hacia los dragones Targaryen.

Durante la Danza de los Dragones, los pocos que se atrevieron a intentar domar a Caníbal jamás regresaron. Denys Argenta, hombre que proclamaba ser descendiente de Maegor I, intentó, junto con sus hijos, domar a otro dragón salvaje llamado Robaovejas. El dragón arrancó el brazo de Denys y, mientras sus hijos trataban de contener sus heridas, Caníbal descendió sobre ellos, alejó a Robaovejas y devoró a los hombres. Nunca más fue molestado y despareció después de la guerra.

3. Caraxes

Conocido como el “Gusano de Sangre”, este terrorífico dragón era rojo, enorme y delgado. Fue entrenado para la batalla, en la cual se mostraba formidable, temible y experimentado. Teniendo como jinete a Aemon Targaryen, batalló en la Cuarta Guerra Dorniense y en la Carnicería Myriense. Posteriormente, montado por Daemon Targaryen, luchó en la Guerra de los Peldaños de Piedra. Pero no todo eran batallas, a Daemon le gustaba hacer carreras con su sobrina, la princesa Rhaenyra; montados en sus dragones, Caraxes y Syrax, volaban diariamente desde Desembarco del Rey hasta Rocadragón.

Durante la Danza de los Dragones, Daemon y Caraxes capturaron Harrenhal, especialmente por el miedo que el dragón infundía. Allí, Daemon desafió a Aemond Targaryen, quien montaba a Vhagar. La batalla fue cruel y feroz; en plena caída libre, Vhagar destrozó con sus garras el vientre de Caraxes y con un mordisco le arrancó una de sus alas. A su vez, Caraxes clavó sus dientes en la garganta de Vhagar, destrozándola. Vhagar no sobrevivió a la caída, pero Caraxes sí. Salió del agua y se arrastró hasta la orilla, sin un ala y con sus entrañas desparramándose de su vientre. Logró llegar hasta las murallas de Harrenhal para morir frente a ellas.

2. Vhagar

Uno de los grandes dragones de la casa Targaryen, participó en la Guerra de la Conquista y en la Primera Guerra Dorniense montado por Visenya. Este dragón hembra era lo suficientemente grande como para que un jinete y su caballo pasaran por su garganta. Su aliento era tan caliente que podía derretir la armadura de un caballero y cocinarlo adentro. En el momento de la Danza de los Dragones, Vhagar era ya un dragón curtido en cientos de batallas, había crecido casi tanto como Balerion y era el dragón más viejo y grande de Poniente. Su rugido era tan poderoso que sacudía los cimientos de Bastión de Tormentas y no había dragón viviente que la superara en tamaño y ferocidad.

Después de la muerte de Visenya, Vhagar no tuvo jinete durante veintinueve años, hasta que fue reclamada por el príncipe Baelon y con éste participó en la Cuarta Guerra Dorniense. Cuando Baelon murió, fue reclamada por la pequeña de doce años Laena Velaryon y cuando ésta falleció, su siguiente jinete fue el príncipe Aemond. Junto con Aemond, peleó en la Danza de los Dragones.

Vhagar y Aemond se convirtieron en el terror de la guerra, quemando ejércitos y tierras a su paso. Murió en caída libre durante el enfrentamiento con Caraxes y su jinete Daemon; sus restos fueron recuperados del agua años después, con los huesos de Aemond aún unidos a la silla de montar. Tenía ciento ochenta y un años cuando murió.

1. Balerion

El “Terror Negro”, de escamas y fuego del mismo color de su apodo. Fue un gran dragón, cuyos dientes eran del tamaño de espadas y su mandíbula tan grande que podría tragarse un mamut entero de un solo bocado. Era tan grande, que cuando volaba por encima de una ciudad, su sombra la envolvía por completo. Podía derretir acero y piedra y fundir arena para convertirla en vidrio.

Antes de la conquista de Poniente (Westeros), Balerion participó en guerras de las Ciudades Libres, junto con su jinete Aegon Targaryen. Durante la conquista se ganó su apodo al quemar vivos, junto a Vhagar y Meraxes, a cuatro mil hombres. Además, fue el responsable de incendiar Harrenhal, castillo que se derritió, igual que sus habitantes. Al final de la guerra, Balerion ayudó a forjar el trono de hierro fundiendo las espadas de los enemigos de Aegon.

Después de la muerte de Aegon, Balerion fue reclamado por Maegor I, quien lo usó para apagar rebeliones y batallar contra la Fe Militante. Después de la muerte de Maegor, la princesa Aerea Targaryen lo reclamó como su dragón y ambos desaparecieron por más de un año. Al cabo de ese tiempo, Balerion regresó a Desembarco del Rey con la princesa gravemente enferma; también había cicatrices y heridas en el dragón. Su último jinete fue Viserys Targaryen, quien descubrió que al dragón ya le costaba despertarse y ponía resistencia cuando lo obligaban a volar. Balerion pasó el resto de sus días en Pozo Dragón y se cree que tenía doscientos años cuando murió.

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Andrea C

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