Literatura

Los Cuatro Gatos

Los Cuatro Gatos - Literatura

Capítulo 1

Mi compañero de casa se pasaba todas las noches haciendo ruidos raros con algo que sonaba a objeto antiguo. Yo no entendía qué estaba haciendo y muchas veces él se quedaba hasta tarde haciendo esos ruidos, parecían sonidos de rotación de un objeto mezclados con chirríos y pequeños golpes, a menudo me despertaban en el medio de la noche y a veces sentía que los tenía en mi cabeza. No salía mucho de su cuarto, al menos yo no lo veía demasiado. Solía comer dentro de su habitación porque siempre olía a comida cuando me acercaba a su puerta. Alguna vez hablé con él, tenía unos ojos claros y una mirada penetrante, como aquel tipo en la calle que no te paraba de mirar. Con el tiempo fui normalizando la situación porque al fin y al cabo solo era un adolescente como yo y no le di mucha importancia.

De aquella yo iba a la universidad andando, no tenía que recorrer mucha distancia y me gustaba ir con mi cámara sacando fotos del parque hollyflim y de los árboles. Hasta llegar a la iglesia antigua, el pueblo, la biblioteca, las tiendas de ropa, los coches y por fin mi universidad.

Al principio de curso todo iba bien, dormía perfectamente y era una chica estudiosa, dentro de lo que cabe. Me gustaban las novelas de drama, la fotografía y también un chico que iba a la biblioteca todos los días. Era un tipo curioso porque siempre que lo veía me dedicaba una sonrisa y me preguntaba qué tal el día. No quería que notara nada de mi atracción por él y simplemente manteníamos pequeñas conversaciones.Yo vivía en una casa pagándole el alquiler por habitación a una mujer llamada Katie, y compartía piso con ella, su perro blaco y Piter, el chico raro.

Capítulo 2

Hoy iba a ir a la universidad por otro camino porque sentía que alguien me seguía y decidí que sería mejor ir por otro camino y a otra hora por si acaso. Me encontré con el chico que me gustaba cuando estaba pasando la iglesia y ese día parecía estar pasándole algo raro, le pregunté y simplemente me respondió que estaba preocupado por un amigo suyo. Había desaparecido ayer y sus padres habían llamado a la policía para que rastreasen por el pueblo. Yo me quedé impactada, aquí en Ibelrade nunca había desaparecido nadie, era muy extraño que pasase nada. Luego nos quedamos en silencio mirándonos, pensando dónde podría estar. Frost me acompañó a la universidad y nos despedimos con un saludo de manos que me enseñó de camino.

En clase todos sabían de la noticia, se había difundido el mensaje como la pólvora. Se puso a llover cuando salí de clases y tuve que volver corriendo para llegar a casa. Pisé algunos charcos y además hacía viento, era un día penoso. Al llegar a casa la puerta estaba cerrada, yo no tenía llaves. La casa  de tamaño mediano con ventanas en la parte delantera y lateral, podía intentar subir por los canalones hasta el primer piso, que es donde tenía mi ventana, que la dejaba casi siempre abierta. Llamé a la puerta pero nadie me abría. Llamé al timbre varias veces pero tampoco, parecía estar vacía. De pequeña solía jugar a trepar árboles con mis amigos entonces tenía experiencia. Agarré un cacho de canalón, enganché un zapato y empecé a subir, me separaban casi cinco metros de subida pero podía hacerlo. La ventana de Piter estaba al lado de la mía, entonces tenía que pasar por su ventana y después entrar a la mía. Llegué al borde del primer piso, se había puesto a llover más y el viento venía a ráfagas intentando desestabilizarme, me dolían las manos. Empecé a pasar la ventana de Piter y justo me disponía a echar un vistazo porque estaba abierta, pero las contraventanas se abrieron de golpe, tirándome al suelo.

Capítulo 3

No vi nada de su habitación pero me desperté en urgencias. Me había roto un par de costillas y por poco me abro la cabeza, estaba ya seca y con una bata del hospital puesta. Era el día siguiente. Katie me vino a visitar y lo agradecí mucho porque me sentía algo triste allí sola. Hablé con ella de lo que había pasado y me dijo que ella no había cerrado la puerta al haberse ido porque Piter estaba en casa.

Un silencio incómodo hizo que me palideciese. Me picaba la cabeza y se me había secado la boca. Notaba esa presencia detrás de mi otra vez. Ella siguió hablando pero yo no presté atención a nada, estaba en blanco. Movía los dedos de mis pies, que sobresalían de la bata azul mientras me rascaba la frente. No entendía nada. Seguramente hubiera sido el viento, las ráfagas eran muy intensas y pudieron haber abierto sus ventanas, pensaba.

Me dormí. Katie desapareció.

Los lunes,martes y viernes venía un enfermero a traerme la comida y los días restantes una enfermera, ambos muy majos, pero nunca les pude explicar qué me había pasado porque ni yo lo sabía. Solo que me había desprendido de un primer piso, cayendo de espaldas. Estuve unos meses en rehabilitación, todas las noches oía cómo meaban las personas del piso de arriba y escuchaba los partidos de fútbol actuales que mi compañero veía. Estaba entretenida pero quería salir ya de allí para poder descifrar qué había pasado.

Frost se dio cuenta de que yo faltaba, ya que todas las semanas nos veíamos en la biblioteca. Ya había pasado un mes. Vino con un peluche en forma de calavera porque era halloween, no creo que ese haya sido el mejor regalo pero lo aprecié igualmente. Me preguntó por cómo me encontraba y también me informó sobre que no habían encontrado a su amigo y habían ampliado el rango de búsqueda, más gente había desaparecido desde encontes en la ciudad y se había implementado la seguridad en todos sitios, me contaba.

Pasé otro mes encerrada allí, los sonidos de pasos eran constantes, los teléfonos sonando, la televisión de mi compañero, las urgencias. Mis padres me visitaron, también mis amigos pero a nadie le pude decir qué me había pasado.

Llegó el día de salir de allí, después de tres largos meses, y ya era hora de salir de dudas.

Katie me llevó en coche pero no íbamos a casa y por más preguntas que le hacía, ella no me respondía, Algo había cambiado en su expresión, estaba seria y sin emociones. Aparcó en un descampado cerca de hollyflim y ambas nos bajamos de su todoterreno.

Capítulo 4

Me empezó a hablar de que Piter había traido a unos amigos a su casa y que por más que insistía, no podía echarlos de casa, se habían metido allí y no podía hacer que se fueran. Yo le propuse llamar a la policía si tanto problema le daban pero ella se negó rotundamente. Su ex novio trabajaba en el cuerpo de policía y no lo quería ver ni muerta. Entonces me propuso seguir vida normal sin tener en cuenta a nuestros nuevos inquilinos.

Llegué a mi habitación y dejé la calavera que me había regalado Frost en mi mesilla de noche. Algo olía muy raro en la habtación de al lado, más que de costumbre y noté que había humedades en el techo. Mi habitación estaba cambiada, tenía un cuadro nuevo y también un espejo grande. Fui a la cocina a hacerme algo de cenar, abrí la puerta y me encontré con Piter mirándome de frente. Casi pego un grito, me pidió disculpas por lo que había pasado.

No entendí muy bien si se refería en concreto a lo del accidente y le pregunté por qué lo había hecho. Se quedó en silencio mirándome mientras que saían sus compañeros de la habitación. Todos se quedaron observándome, parados, sin decir palabra.

Entré otra vez en mi habitación, ya no tenía hambre y les cerré la puerta. Temía que si la volvía a abrir me harían algo. Iban todos vestidos de negro, y tenían la boca pintada con pintalabios rojo. Con la cabeza afeitada y todos tenían esa mirada retorcida que tanto odiaba.

Al día siguiente tenía universidad, así que me puse mi pijama mirándome al espejo empotrado. Dejé mi ropa en la cama, me puse a ver un par de fotografías que tenía en mi mesa, quité la ropa de la cama y me acosté. Por una extraña razón me dio un escalofrío al escuchar los ruidos de mis compañeros otra vez, ahora eran más intensos, pero me acabé durmiendo porque ya era tarde. Sentí que había algo debajo de mi cama, miré pero no había nada. Me dormí y al rato la lluvia me despertó. Tenía a uno de mis compañeros comiendo un hueso dentro de mi habitación, en silencio. Me quedé paralizada y no pude hacer nada más que observarle, estaba de cuclillas, comiendo carne del suelo con sus manos mientras me miraba con los ojos abiertos con una expresión de placer.

Capítulo 5

Me desperté a las doce y no recordaba nada de la noche anterior. Debía de haber sido todo una pesadilla. Fui a la uni y por fin hacía un día soleado, echaba de menos sentir el sol. La gente hoy iba disfrazada a calase pero yo no me había acordado de ello así que era la única sin disfraz. Había un pájaro al lado de mi ventana de clase que no paraba de intentar llamar la atención de otro pájaro, y al final llamó la mía porque era colorido pero hacía un ruido desagradable. Cada vez que hacía ese sonido me venía a la mente esa pesadilla que no recordaba del día anterior. El día no dio para mucho más y volví a casa, ya había pasado casi un año de curso y me había perdido la mitad, pero con la ayuda de Frost, que se había ofrecido, sacaría adelante el curso. Hoy no le encontré. Tendría que preguntarle su número.

Pasaron los días y Frost también había desaparecido. no me lo podía creer, dónde estarían yendo todos, era imposible que nadie los encontrara.

Ese día volví a casa temprano Katie me saludaba desde dentro de casa con una sonrisa. Entré y descubrí la parte de arriba de su cuerpo con los ojos abiertos y una sonrisa. Me desmayé.

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Lindertine

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