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Los famosos también son una minoría utilizada por la izquierda

Los famosos también son una minoría utilizada por la izquierda - Política

Los famosos también son una minoría

Durante las campañas electorales para las ultimas elecciones presidenciales en Estados Unidos la izquierda política y su candidata Hilary Clinton usaron las caras de los Advengers y otros famoso de Hollywood en unos spots seudomanipuladores en que los actores y actrices le recordaban a los ciudadanos americanos que en efecto son famosos y apoyan a Hilary como si la fama fuera relevante en el pensamiento político.

Uno de los grandes errores que puede cometer un ser humano es dejarse influenciar por los famosos de Hollywood, sobretodo en asuntos tan importantes como la política.

Sean Penn, Glover y Belafonte viajaron apresurados a Venezuela para ser testigos de las maravillas de aquel paraíso socialista dejando como evidencia que cuando los famosos alaban un sistema de gobierno, necesariamente algo anda mal. El criterio de aquellos que dominan la elite de la cultura no es el criterio que le conviene a la mayoría. Estamos hablando de un pequeño grupo de narcisistas y egocentristas que viven para aplaudirse ellos mismos y que no les preocupa nada realmente. Los artistas no nos conocen, no saben todo lo que tenemos que pasar cada día y no saben qué es lo que realmente nos hace falta.

Los artistas no tienen criterio propio (hay excepciones por supuesto) más bien se ajustan a la moral de turno, se ajustan a la moda y se aprenden de memoria un librero para andar por ahí metidos en el personaje y su director es la izquierda política. Ajustarse a la moral de turno se puede leer también como hipocresía si se quiere. Tomemos como ejemplo el asunto de los acosos sexuales que llevan más de veinte años y que se destapó recientemente; en cada premiación escuchamos esos discursos apasionados e inspiradores de mujeres y hombres que denuncian este terrible mal que de pronto se dio a conocer. Muchos aplauden y sienten que los pobres famosos son parte de una lucha pero la verdad es que ellos siempre han estado al tanto de esos acosos sexuales y siempre los consistieron y de repente se suben a recibir un premio con lágrimas en los ojos reflexionando sobre el tema como si fuera algo nuevo y el colmo de los colmos es que le agradecen a la prensa de Hollywood por el apoyo siendo que quienes destaparon la olla son gente de muy lejos; los diarios que sacan esto a la luz no son de California sino de Nueva York, es decir que desde una ciudad distante le descubrieron el secreto y ahora se adaptan al personaje de víctimas.

Meryl Streep se indigna con Donald Trump por supuestamente burlarse de un reportero pero cuando los hipócritas de la academia le dan el Oscar a Roman Polansky por El pianista ella es quien aplaude con más fervor e incluso se pone de pie sabiendo todos en el auditorio que se trata de un pederasta.

Oprah se lanza un discurso casi tan largo como las cadenas de Chávez y es vista como una mujer llena valentía por pararse a decir cosas frente a un montón de artistas de Hollywood, cosas que siempre supo desde hace más de dos décadas y que no dijo teniendo a su favor un programa de tv en el que se dedicaba justo a denunciar este tipo de cosas. Ellos hablan de la sociedad como si fuera un campo de batalla y ven sus discursos como si fueran las hazañas más arriesgadas que alguien pudiera hacer pero no hacen nada, realmente no hacen nada. El discurso de Oprah inspiró titulares en la prensa de Hollywood como: un antes y un después de Oprah e incluso ya piensan en ella como la futura presidente de los Estados Unidos pero la verdad es que el discurso no cambió nada, no es un antes y un después, solo fueron palabras y la prensa de Hollywood ahora apoya el discurso de Oprah pero no cubrió lo que realmente pasaba en ese lugar hasta que El Newyorker lo hizo. Solo se adaptan a lo que pasa al momento tratando de quedar bien y haciendo el papel de victimas millonarias. Meryl Streep aplaude a Oprah con la misma pasión que aplaudió a Polansky. Tienen un círculo cerrado en el que se apoyan entre ellos y en el que nosotros no tenemos nada que ver.

¿Deben los famosos influenciar en nosotros? En ninguna manera. Entre los medios y los artistas forman una elite a la que solo le importan ellos. Apenas Oprah habló, la NBC publica en Twitter que nadie debe meterse con la futura presidenta; así de fácil es convertirse en opción para la presidencia cuando eres de izquierda, tienes la plata, la fama y el apoyo de la prensa.

Quien ha visto Los premios de la academia o los globos de oro los últimos dos años se habrá dado cuenta que no se habla de películas ni de series casi, ya el tema es la política y es que los famosos son otra minoría tomada por la izquierda progresista para usarlos como dispositivos influenciadores sobre las masas.

Los artistas se visten de superioridad moral para decirnos como vivir y a quien votar en las elecciones presidenciales. Van disfrazados de negro a los premios como protesta contra el acoso y a las cuatro mujeres que no usaron el disfraz negro casi las lincha la prensa por desacato a la secta que solo busca complacer a la industria; complacen a la industria con el silencio cobarde y complacen a la industria con el teatro de las denuncias igual de cobardes porque ellas no son victimas; victimas son aquellas que no cedieron, las que dijeron que no y por ende ahora mismo no son famosas.

Antes a Oprah que se la pasa con estos acosadores y abusadores no le hacía gracia tener que denunciar porque no valía la pena, ahora que está de moda demonizar al hombre blanco pues aprovechan la oportunidad por puros intereses políticos.

La elite de los famosos no solo son la decadencia de occidente en el tema de los abusos sexuales sino también en el tema de las drogas, el alcoholismo, los suicidios y depresión; esta es la gente que nos dicen en sus discursos como debemos vivir. De verdad ellos parecen creerse que son nuestros guías morales a pesar de lo depravados que son.

Se aprenden palabras como sexista, racista, misoginia, islamofobo y homofóbico para argumentar por qué debemos votarle a la izquierda. No saben nada de política como la mayoría de los militantes de izquierda, solo saben señalar y poner etiquetas a todo el que no piensa como ellos y etiquetas a los que quieren conquistar para su bando.

Los artistas afirman que la gente votó por Trump solo por ser blanco y no, la verdad es que lo hicieron porque les llamó mucho la atención sus políticas; además se les olvida que Hilary es blanca también y que votó a favor de la guerra en Irak, destruyó con sus políticas oriente medio y tiene responsabilidad sobre la muerte de Gadafi.

Los artistas son la minoría elitista que pretende tratarnos como niños al decirnos lo que tenemos hacer, por eso se juntan con todas las demás minorías y las degradan a un estatus de victimas sumamente vergonzoso. Son los que promueven la lastima sobre los negros, los asiáticos y los que tienen alguna tendencia sexual diferente. Sacrifican la integridad por la fama para luego decirnos lo moralmente superiores que son.

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Acerca del autor

Conservador Intelectual

1 comentario

  • De siempre los intelectuales o personas destacadas tienen tendencia al “izquierdismo”. Debido a que el pensamiento de que la sociedad se puede dirigir es la primera fase de preguntarse qué se debe hacer para solucionar nuestros problemas.
    Lamentablemente cuesta mucho esfuerzo darse cuenta de que lo necesario es no imponer nada.

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