Cine y Televisión

Los Juegos del Hambre (II)

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Los Juegos del Hambre (II) - Cine y Televisión

Hay un momento en esta película, como lo hay en la vida real, que hay héroes, gente que no quiere entrar a la jugada, que escapa para no tener que matar y hace todo lo necesario para no tener que matar ni permitir que los demás se maten entre ellos. La protagonista en el momento en que le matan a su amiga, su aliada, se dirige a la pantalla haciendo la señal de la rebelión, ella demuestra y empatiza con todos los doce distritos a los que tienen viendo estos juegos mortales, porque el miedo aquí no viene de oídas, ellos televisan el momento de la rifa, donde padres, madres e hijos se muestran todos aterrados de ser ellos los que van a salir. Todo lo acontecido durante los juegos lo están televisando para que la gente siga viviendo aterrada, hasta que llega esta heroína que saluda a la rebelión y se solidariza con el dolor de todos ellos; pero hay una autoridad máxima, el dueño del capitolio que se molesta profundamente por esta muestra esperanza porque la esperanza no es buena que llegue, hay que tener a la gente con miedo y claro ellos controlan lo que se ve en la televisión, los idealistas no salen en televisión ¿Te suena familiar?

Hoy vivimos en un mundo carente de liderazgo, carente de ídolos, de idealistas, somos una borregada controlada absolutamente. Hay carencia de guía, confusión, con hambre de amor, hambre de reconocimiento, hambre por pertenecer a un grupo. Los niños comienzan a fumar por su necesidad de pertenencia, los seres humanos tenemos la necesidad de pertenecer y continúa a lo largo de los años. Hay hambre por crecer pero no sabemos cómo. Hay hambre por ayudar pero no podemos porque tampoco sabemos cómo. Si no puedo ni cubrir las colegiaturas de mis hijos como voy a ayudar a los niños que se están muriendo de hambre en el mundo, entonces mejor no los veo y los ignoro y me disfrazo igual que los locos del capitolio, con bolsos y sobreros extravagantes y pretendo ser muy feliz en estos juegos.

Esta es una realidad que para mí no existe porque no puedo manejarla, no puedo afrontarla, pero nuestro espíritu tiene hambre de congruencia porque fuimos creados para algo mejor que vivir en estos juegos del hambre donde somos profundamente manipulados por una televisión, una pantalla. Hoy en este planeta se están viviendo estos juegos sólo que nadie nos hemos dado cuenta y algún creativo viene, hace esta película y tiene un éxito abrumador. La gente piensa que es buenísima y no se da cuenta que le gustó tanto porque hay una parte de él que reconoce el juego y una parte de él que quiere ser Katniss Everdeen, que quiere conquistar, ser bueno, noble y ayudar, romper con todo, sin la necesidad de hacer daño. Estamos sin darnos cuenta que nos gusta tanto porque es nuestra realidad, maquillada, satirizada.

La mayoría de la gente promedio, todos los días llega a su casa a ver la tele, a ver una pantalla que está controlada por un capitolio, para escuchar un hombre que te da noticias que alguien decidió que son las que quieren que escuches, cuyo objetivo primordial es que tengas miedo, porque ningún pueblo es más fácil de manejar que uno con miedo. Aunque hay muchos héroes todos los días, estos no los dejan ver en la tele, mucha gente cuestionando el sistema, mucha gente revelándose.

Estamos manipulados, automanipulados pues nosotros mismos encendemos el televisor, compramos el periódico cada mañana, compramos cosas porque nos dicen que eso es lo importante, buscamos a una mujer o un hombre en una revista que no existen, no son más que photoshop, no es real. Y así nos tienen en la desesperanza de buscar y no encontrar. Observa con más atención, ¿Cuándo has visto un Lamborghini anunciado en televisión, cuándo has visto un comercial de Ferrari? Nunca. Porque la gente que compra esos coches no ve la televisión y eso lo saben los publicistas y tú no porque estas demasiado entretenido. Nos tienen aterrados todo el tiempo, sino viene un virus, inicia la guerra del otro lado del mundo por supuestos ataques terroristas, o sino vienen las abejas de Brasil; la gente tiene miedo y un pueblo con miedo es muy fácil de controlar.

Lo primero que tenemos que hacer es dejar de automanipularnos cada día, en lugar de desayunar un periódico toma un libro y ponte a leer, es un trabajo duro comenzar a sacar la porquería que el sistema nos ha venido metiendo durante tantos años. Cree en ti, siente gratitud y agradece por tu situación que por más dura que sea te va hacer crecer, madurar. Maravíllate por la perfección con la que trabaja tu cuerpo y como opera toda la naturaleza, tú estás aquí para algo más, estás aquí para algo mejor. Llena tu espíritu de confianza y hagamos lo que venimos a hacer a este mundo, hagamos de este mundo un espacio mejor con cada paso que damos, seamos rebeldes, vuélvete esa persona que hace la diferencia.

Persigue tus sueños…


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