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Los perros no son personas que entiendan las diferencias entre las personas y los perros y que utilicen esta información en su relación con su mascota



Los perros no son personas que entiendan las diferencias entre las personas y los perros y que utilicen esta información en su relación con su mascota - Salud

Los perros no son personas. Puede parecer una observación obvia, pero muchas personas cometen el error una y otra vez de esperar que su perro actúe y piense como una persona. Atribuyen rasgos humanos y emociones a estos nobles animales y, por lo tanto, socavan toda su relación, enviando señales confusas y estresando al perro.

Recuerda, el perro es un animal. Sí, incluso tu amiguito lindo que se acurruca en el sofá a tu lado y le encanta que le hagan cosquillas en el estómago. Es un animal, y DEBE ser tratado como tal para darle una vida saludable y satisfactoria. Los perros pequeños son particularmente propensos a ser tratados como niños o bebés y esto puede llevar a una multitud de problemas de comportamiento, sin mencionar la confusión y la miseria del perro.

En primer lugar, veamos el intercambio de amor entre nosotros y nuestros perros. La mayoría de nosotros amamos a nuestros perros y podemos sentir un lugar cálido en el centro de nuestros cofres cuando los vemos o pensamos en ellos. ¿El perro siente eso también? Tenemos que asumir que no. Él nos ama, pero nos ama de una manera diferente. Él confía en nosotros para su bienestar y supervivencia. Él nos mira (si tenemos éxito) como un líder de su manada y confía en nosotros en nuestras decisiones.

Él está feliz de estar contigo porque es un animal de carga y su apego a ti bien puede ser muy profundo. Pero él no tiene la complicada psicología del amor de un ser humano. No tiene el mismo concepto de ética y moralidad y ciertamente no sabe nada más allá de lo que sus instintos animales le dicen. Si un amigo tuyo entra a la casa y a tu perro no le gusta, ¡no va a «ser amable» con el amigo por tu bien! A la inversa, él no se porta mal o se enfada con el hecho de llamar la atención o «pagarle» por algo que hizo. Estas son emociones y motivos humanos que atribuimos a nuestros perros casi inconscientemente.

También debemos observar el concepto de alabanza y castigo en la formación. En general, abogo por alabar el buen comportamiento e ignorar la mala conducta. No creo en castigar a un perro por su mal comportamiento, pero a veces un grito corto y agudo puede ser un buen recordatorio para un perro que está haciendo algo que él sabe que no debería. Es esencial recordar que solo puede elogiar o corregir a su perro EN EL MISMO momento en que está exhibiendo el comportamiento en cuestión. No es un niño y no sabrá ni recordará lo que hizo hace cinco minutos. Esta es una diferencia fundamental entre las personas y los perros y, si se recuerda, hará que la capacitación sea una tarea mucho más fácil.

Así que la clave para esto es «pensar como un perro». Imagina que eres un animal de carga como él. Nunca pienses en él como un ser humano, ni mucho menos como un niño o un bebé, sea cual sea su tamaño y por muy linda que sea su cara. Tienes que incluir este concepto en tu relación con tu perro y él solo te lo agradecerá. Él es un perro, un animal, y solo al comprender esto, podrás satisfacer sus necesidades y formar una relación satisfactoria y significativa para ambos.

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