Deporte

Los Ultras En El Deportes

Los Ultras En El Deportes - Deporte

El deportes ha cambiado mucho ya todo es política y en general esto sufre los aficionados y la gente no se contagia y hay otro ritmo y hay que ser positivo de que no suceda nada cunado ellos esten en los campos debemos tener cautela para estos violentos que no pueden controlarse y el poder adquisitivo, y ademas no puden a veces trasladarse con facilidad dependiendo de los sitios, y estas gente controlan todo y es un negocio en esto ellos cobran siempre por algo aunque han sido exiliado por los dirigentes de los clubes por su mal aspecto hacia el club ya que quieren dominar a su antojo las propiedades de los clubes no deben de tener barra libre y nunca hay que tener miedo, por ejemplo,

Son cinco las principales consecuencias que ocasiona en niños y jóvenes estudiantes integrar una barra brava.

Según el más reciente estudio de la Universidad de la Sabana, el consumo de drogas, los comportamientos violentos y la deserción estudiantil son casi inminentes. Eso sin contar con los daños que causan a las instalaciones del colegio, cuando hacen grafitis alusivos a sus equipos y el vandalismo.

Para completar, los resultados de la investigación –que se llevó a cabo en tres colegios distritales de Bogotá– indican que todavía las barras defienden su equipo de preferencia a toda costa, sin importar el daño que pueda causarle a quienes no lo comparten. Siete de cada 10 estudiantes entrevistados están de acuerdo con hacer uso de la violencia para “demostrarle amor a su equipo”.

El estudio también señala que buena parte de los barristas terminan por intimidar o amenazar a quienes no comparten su gusto (25 por ciento) y exceden el consumo de licor (18 por ciento).

Otro de los datos preocupantes que deja esta investigación es que los muchachos han convertido el colegio en campo de batalla, donde organizan encuentros conflictivos entre hinchas.

Estos grupos ofrecen a sus miembros la posibilidad de acceder a un rol: el de ultras o hooligans. El joven hooligan encuentra en el grupo una identidad ya predispuesta con un conjunto de normas, valores, sensaciones, creencias, razones y modelos de acción. A través de un proceso de “culturalización” y asimilación del rol, el integrante de un grupo hace suyas las imágenes y reglas de conducta a través de las cuales puede ser confirmado por los otros y aprobado por el grupo.

Puede parecer que sus actos son una manifestación espontánea de exaltación de los colores del equipo pero son, en realidad, fruto de una meticulosa organización y de muchas horas de trabajo. Los grupos ultras son organizaciones. Como tales se financian de diferentes maneras (venta de merchandising, revistas, etc.) y requieren un trabajo organizativo que el líder y los ultras con responsabilidades llevan cabo durante la semana.

Los actores producen conductas acerca de su identidad o pasión por el equipo, se producen conflictos con los hooligans del equipo rival, se busca la reafirmación propia (la del grupo) y se construye una auto-imagen que sea reconocible por los “otros”, a quienes se denigra. Los hinchas perciben mala intención en toda acción de sus oponentes (o hinchas rivales), aun cuando ella no existe. Reaccionan con odio y rabia pues se consideran víctimas inocentes del injusto árbitro o de la intimidante policía.

La emoción lúdica ha aumentado su importancia en las últimas décadas como compensación del rígido control social de las expresiones emocionales. Las manifestaciones emocionales son permitidas en el deporte, los espectáculos, las fiestas y, en general, en los acontecimientos propios del tiempo de ocio. Se ha creado una sociedad que ha impuesto el freno emocional y que, en palabras Elias y Dunning, “Se han construido comunidades capaces de satisfacer todas las necesidades materiales, estables y seguras. Comunidades donde el trabajo cotidiano suele ser repetitivo y donde todo pretende estar previsto, de forma que la estimulante aparición de lo nuevo y sorprendente resulta poco probable”.

En el estado télico, tendemos a actuar de forma seria y planificada, mientras que en el estado paratélico, que es más habitual en el hooligan, solemos comportarnos de forma espontánea y lúdica, estando orientados hacia el presente. Otro estado metamotivacional que predomina en el hooligan es el de negativismo que se define como resistencia o rebeldía contra las normas establecidas. En un momento dado, la influencia de diversos factores, como la incidencia de un acontecimiento inesperado, puede inducirnos a realizar una inversión, y pasar de un estado a otro.

 

¿Te ha gustado el artículo? ¡Valóralo!

1.00 - 2 votos
Cuanto más alta sea la valoración más visible será el artículo en portada.
¡Compártelo en las redes sociales!

Acerca del autor

silva-123

Deja un comentario

Únete a la comunidad de NoCreasNada

¿Te gustaría compartir tus inquietudes y ganar seguidores por todo el mundo?

¿Eres una persona inquieta y quieres descubrir a más gente como tú? 

Únete a NoCreasNada.

Además, te pagaremos por las visitas que recibas.

Más Información