Política

Los Vicios Que Enfrenta Juan Guaidó

Los Vicios Que Enfrenta Juan Guaidó - Política

En un país donde la anarquía más que una consecuencia se ha convertido en una forma de vida, los malos  hábitos se tornan frecuentes que pareciera ser un espiral donde tarde o temprano nos vemos envueltos. Pero, no todo está perdido, allí donde todo resulta ser un caos, donde todo tiene un precio o es una trampa surge una persona que nos hace pensar que no todo está perdido, las cosas pueden ser distintas, que hay un mañana más claro y una esperanza. Los Vicios Que Enfrenta Juan Guaidó son tremendo y debemos ayudarle para que podamos salir de esto.

Cosas tan absurdas como el comercio informal en las propias salas de emergencia de los hospitales públicos como un tubo de ensayo para recolectar muestras de sangre de pacientes con graves, acaparamiento de fórmulas alimenticias para pequeños recién nacidos para ser vendidas en medio de la calle sin control sanitario pertinente y con un sobreprecio de más del mil por ciento, convirtiendo este producto de primera necesidad en algo realmente inalcanzable para cualquier padre de bajos recursos.

Una pregunta surge, ¿A qué se debe tal comportamiento? La respuesta es clara, sobrevivencia en algunos casos supervivencia. Luego de que se paralizara el aparato productivo venezolano y colapsada la principal empresa PDVSA, poco a poco la demanda interna fue cubierta por importaciones minando a cada segundo la economia, llevándonos a un abismo de carencias.

En principio esto parecía algo viable pues aún teníamos algo de la bonanza petrolera de años anteriores y los protagonistas de tan descabellado proyecto pensaron que todo seria asi de facil. Comenzaron los negocios con importaciones amalgamando las necesidades de la sociedad con dólares corruptos catalizador de la hecatombe pero esta vez con mucha mayor fuerza que en otras administraciones.

En muy poco tiempo ministros, presidentes de Institutos y Bancos estatales, gobernadores, alcaldes, diputados y autoridades en general se desbordaron sin ningun control ni escrúpulos alguno, cabe destacar que esto fue una práctica que siempre se dio en esta revolución, con la diferencia que quien los controlaba y tenía la magia sobre las masas, un discurso populista que untaba de migajas a la sociedad venezolana, ya no estaba. Así, sin moral ni alma, hasta la misma garantía de libertad y protección se vendió y el alto mando militar comenzó a engordar por causa del pastel morgoso de verdes billetes.

Lo más lamentable fue que desde las cimas del poder comenzó a filtrarse la más putrefacta y tóxica sustancia idearia contaminando a la ciudadanía convirtiéndonos cada dia en un simple pueblo, pero no me mal entiendas estimado lector, digo pueblo como ellos nos hicieron creer, ese pueblo que necesita de los regalos y no merece la responsabilidad de un sistema de gobierno degradando nuestras vidas a un espiral de violencia patriótica donde ya no nos reconociamos unos con otros.

Las necesidades de algún moribundo en los hospitales se convirtió en la oportunidad de negocio de otros, los medicamentos ya no eran vendidos en farmacias sino en las aceras de las calles, la harina precocida el pan nuestro de cada día en este hermoso país, desapareció también para venderse en las salidas del metro bajo la mirada alcahueta del funcionario policial, dias de compra según el terminal de tu cédula de identidad nos obligaba a recorrer cadenas de supermercados y farmacias donde se ponían en venta la dignidad de una población mientras la miseria humana se apoderaba de la organización “colectiva” para beneficio maléfico del malandraje.

 

Nunca antes el precio del bolívar fue tan alto, si asi como lo puedes leer, el bolívar en la calle tenía un valor exagerado, cada billete de cien bolívares era vendido en el doble de su costo original, el transporte público se convirtió en el chantaje más terrible donde hombres, mujeres y niños fueron vejados y abusados pues en camiones y camionetas descapotadas eran trasladados cual mercancía o animal al matadero, en el metro en la ciudad capital del país petrolero, las personas se peleaban para entrar mientras los gritos de ancianos y niños pedían poder salir del asfixiante calor de los vagones sin aire en un manoseo constante donde los ladrones se llevaban los sueños, las quincenas y los celulares.

Ya no eramos los mismos, no teníamos país, así poco a poco fuimos saliendo hasta las fronteras con la mirada perdida en el horizonte extrajero pensamos que la solución era huir del holocausto venezolano para auxiliar a los que aún quedaban. Pedir el pasaporte o la prórroga del mismo tenía costo en dólares y la culpa se reparte de la siguiente manera como si del testamento de un vulgar Judas se tratara, la plataforma tecnológica nunca sirvio eso le otorga al gobierno un cincuenta por ciento y los asociados conocedores del sistema otro cincuenta por ciento cobrando hasta mil quinientos dólares para realizar la petición por internet dejando para el pueblo un cero por ciento de posibilidad.

Apostillar el orgullo de ser profesional en un país tan bello era una flagelación bajo el látigo desgarrador del funcionario y en medio de los sueños llenos de lágrimas la corrupción galopante y el desgobierno escupiendo en los rostros de miles de jóvenes en largas e interminables colas. En las redes sociales ya es frecuente ver cómo se comercializa con la necesidad de los pobladores de esta nación.

 

Cuando les hablo de Los Vicios Que Enfrenta Juan guaidó, les hablo de que esta sociedad está rota por la desidia corrupta que nos ha llevado a vender el alma para conseguir dinero, ya que los sueldos no alcanzan ni para comprar papel higiénico, entre excusas y alegatos no producimos sino lástima y compasión. Venezuela debe salir de este infierno donde el azufre tiene aroma a dinero y el valor de la dignidad es la divisa de las familias más necesitadas. debemos saber que ya no habrá más  bonos para gastar en las licorerias ni en los remates de caballos, la producción se activará y pagaremos el precio marcado por los productos, los servicios serán cancelados sin chistar y el respeto a nuestros vecinos será la tarjeta de presentación adornada con la sonrisa de futuro.

Vamos Venezuela que no somos solo un pueblo, somos una sociedad que no pierde el tiempo en marchas de gorras tricolor, somo un país que conoció la desgracia de la dictadura populista y que hoy resurge de las cenizas de la mano de los jóvenes que murieron en las calles mientras que los que aún viven ponen en riesgo sus propias vidas navegando entre la amenaza de las FAES y un cáncer terrible llamado corrupción. debemos ser valientes y acompañar con el ejemplo a Juan para más nunca permitir que se pierda la paz y la idiosincrasia venezolana en las tierras extranjeras, Vamos Venezuela! que Vamos Bien.

La tarea no es fácil, pero más terrible es vivir en la esclavitud de la necesidad viendo a los ojos a nuestros hijos que no merecen un país en ruinas. Ya no podremos decir frases tan absurdas como: “éramos felices y no lo sabíamos”  nada de  eso pues con quejas y en la espera de dádivas no se construye un país, tenemos que estar determinados a no volver jamás a las sendas peligrosas de la utopía mentirosa de sistemas de gobierno que nos dañan transformándonos a nosotros mismo en nuestros asesinos.

 

¿Te ha gustado el artículo? ¡Valóralo!

2.95 - 22 votos
Cuanto más alta sea la valoración más visible será el artículo en portada.
¡Compártelo en las redes sociales!

Acerca del autor

Carlos Colmenares

Deja un comentario

Únete a la comunidad de NoCreasNada

¿Te gustaría compartir tus inquietudes y ganar seguidores por todo el mundo?

¿Eres una persona inquieta y quieres descubrir a más gente como tú? 

Únete a NoCreasNada.

Además, te pagaremos por las visitas que recibas.

Más Información