Literatura

Magic Shop: viaje 3



Magic Shop: viaje 3 - Literatura

Escuchaba las sirenas de las patrullas a sus espaldas. Los pulmones y los pies le ardían por el esfuerzo de correr. No sabía por cuánto tiempo había corrido pero estaba seguro de que sucumbiría por el cansancio.

Los bolsillos le pesaban por el peso del dinero y las patrullas estaban cada vez más cerca. No sabía exactamente a donde se dirigía solo corría, hasta que miro el brillo rojo de un puerta de madera. Las palabras de un amigo le llegaron de golpe y sin pensar muy bien lo que hacía entro a la tienda.

En cuanto cerró la puerta a su espalda las sirenas se silenciaron y por un segundo se sintió seguro. Pero sabía que no estaría seguro mientras tuviera la camisa bañada en sangre.

La tienda era un solo pasillo, alargado y estrecho. Las columnas alrededor brillaban tanto que parecían hechas de plata, pero el piso era de cemento, áspero e irregular. Camino sin fijarse en nada más hacia el mostrador de madera roja de enfrente.

Allí lo esperaba una figura alargada. Con una capucha que le cubría todo el rostro.

Instintivamente él llevo las manos a la empuñadura de su arma. No confiaba en la gente, mucho menos iba a confiar en alguien que no podía verle la cara.

_Un amigo me dijo que haces lo que sea por un buen precio.

La figura alargada asintió y él vacío todo el dinero que tenía en los bolsillos sobre el mostrador rojo.

_La policía viene por mí.

La figura alargada sacudió la cabeza en negación.

_El precio es algo que amas_ la voz de la figura le dio escalofríos.

Él apretó más la empuñadura del arma. Comenzaba a escuchar las sirenas más cerca. El miedo tenso sus músculos y él levanto el arma apuntando a la cabeza de la figura.

_O me ayudas o te mato_ su voz fue firme, no había ningún rastro de duda en ella.

La figura estiro el brazo. Él intento apretar el gatillo pero sentía que su brazo se había congelado y para cuando pudo moverlo la figura ya había tomado su arma y la había colocado sobre el mostrador.

_Esto sí es algo que amas.

Y antes de que pudiera protestar le llego el aire húmedo de la noche. Todo era tan silencioso que podía escuchar el sonido del motor del autobús.

Él respiraba con dificultad de pie en medio del pasillo. La mayoría de los asientos estaban ocupados y cuando miro hacia un lado vio el cabello rubio de la niña y luego miro su camisa, estaba limpia de su sangre. Recordó el momento que le venía, él sacaría su arma, robaría el autobús y el conductor intentaría detenerlo, dispararía y la sangre de la niña salpicaría sobre él.

_ ¿Te vas a sentar?_ le pregunto el conductor. Había mantenido el autobús estacionado mientras esperaba que él se sentara.

_No_ dijo _No_ repitió como si necesitara más convicción y camino para bajarse del transporte.

Todos tenían un límite, su límite eran los niños.

Cuando bajo, la noche se asentaba con un cielo tan oscuro que no se veían estrellas y el miro la carretera hasta que las luces del bus se perdieron en la lejanía.

Suspiro de alivio. Podía ser cualquier cosas, menos un asesino de niños.

_ ¡Frank!_ escucho su nombre ser gritado a sus espaldas y no reconoció la voz.

Solo eso necesito para sentirse en peligro. Busco la seguridad del arma en su mano pero ya no la tenía.

Jamás tuvo tiempo de girar cuando escucho el disparo y su visión se ensombreció.

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lexiz_vene

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