Literatura

Magic Shop: viaje 4



Magic Shop: viaje 4 - Literatura

El pasillo angosto le parecía como un túnel rosa. En las paredes había cortinas de gamuza rosa que bailaban con el ritmo del aire, pero ella no sentía el viento. Miro el mostrador de madera roja al final del pasillo y sus cortos pasos lo llevaron a él.

Era tan pequeña que apenas lograba alcanzar la mitad de la altura del mostrador. En ese momento ella estaba comenzando a sentir que no debió de haberse escapado de casa, pero luego recordó el llanto de su madre y la preocupación de su padre cuando la policía se fue de su casa y se llevaron a su amigo recostado en una camilla.

_ ¿Hay alguien aquí? _ su vocecita golpeo las paredes con un gran eco.

_Eres muy pequeña.

Ella levanto el rostro. Sobre el mostrador se alzaba una figura que se inclinaba para que pudiera ver las sombras de su rostro oculto por una capucha.

_En la escuela escuche que ayudas a la gente.

_Incluso las almas pequeñas tienen que pagar el precio por mi ayuda ¿Tienes algo que ames que puedas darme?

La niña levanto la muñeca que había arrastrado hacia allí. Vio la larga y delgada mano de la figura tomar la muñeca y colocarla sobre el mostrador y ella pudo ver las manchas rojas que había en el borde de la ropa.

_Quiero que mi amigo vuelva.

_Volverá_ le prometió la figura.

La niña seguía mirándolo y entre parpadeos el rosa de la habitación se transformó en el techo blanco y alto de la oficina de su padre. Estaba al lado de su escritorio y vio a su amigo brincando de un lado a otro ocultándose entre los muebles.

Ella se alegró, no estaba tirado en el suelo ni manchado de rojo. Cuando bajo la mano miro el pesado juguete negro. Lo había tomado del escritorio de su padre.

_ ¿Por qué no juegas? _ le pregunto su amigo acercándose y quitándole el arma de las manos _ ¿Por qué siempre te abures tan rápido?

_Mejor dejamos eso, mi papá se molestará.

Su amigo comenzó a negar con la cabeza y ella empezó a asustarse. Ella solo sabía que ese juguete era malo, aunque no lograba entender del todo la razón.

_Eres una aburrida.

Su amigo comenzó a alejarse y a apuntarle el cañón mientras hacía ruidos de disparos con la boca. Ella se quedó muy quieta, pensaba que si se quedaba quieta nada pasaría.

Escucho los pasos de su padre, su voz llamarla.

_Papá Joan tiene tu juguete_ levanto la voz para asegurarse que su padre lo escuchara.

Joan corrió asustado a la puerta, no quería ser atrapado. Ella escucho un sonido fuerte. Reconoció ese sonido.

Era el mismo que se había escuchado antes de que su amigo Joan cayera al suelo sobre un charco rojo que salía de su cuerpo.

Ella fue corriendo. Y miro a su padre tumbado en el suelo y a Joan asustado con el juguete en la mano.

_Te dije que no quería jugar más.

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lexiz_vene

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