Literatura

Malas calles



Malas calles - Literatura

Una película de Martín Scorsese

Mientras que Charles intenta, endiabladamente, por todos los medios ascender en la mafia italiana de Nueva York. Mientras eso sucedía en las calles ajadas de la pequeña Italia John Boy Iba camuflándose entre las paredes, iba escondiéndose en los culos salientes de los coches. Mejilla, matrícula y el frío, no del metal helado por la nocturnidad asolada, frío por el futuro que auguraban sus deudas.
La puesta en escena mima una fotografía cuidadosa, ningún detalle es casual, todo matiz cumple una función, por minúscula que sea en este engranaje titulado «Malas Calles».
La firma inequívoca de la película es el rojo lúgubre, rojo neón, rojo noche. Un rojo que acompaña el sentimiento que construye cada cuerpo bebiente de cada borracho de bar.
El impávido Charles sufre una dualidad a lo largo de todo el cortometraje, para el John Boy, Robert de Niro, es una digresión en el guión de su vida. Una parada espléndida para descansar del camino, sigue siendo una simple parada, pero siempre es difícil dar paso a los recuerdos y dejar de ver y de sentir por miedo al olvido. Charles nunca quiso dejar de sentir a John, su vitalidad, su enferma forma de ver la vida, su indiferencia frente a los peligros. Es por ello que el desenlace de la película es lógico y matemático, sin dejar de lado la poesía de una buena película.

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Deo

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