Literatura

Marinero De Tu Cuerpo



Marinero De Tu Cuerpo - Literatura

Viajo tu cuerpo buscando, no sé si el cielo o el infierno, las tormentas de tus piernas y el oleaje de tu cabellera me vuelven loco, me desorientan, estoy perdido y no quiero buscar ayuda, con sólo mi amor y mi deseo como brújula y la emoción de tu aliento hinchando mis velas navegaré por las olas de tus curvas.

Imagino en ti tantos caminos que se cruzan, que se desdoblan, desparecen y emergen de nuevo sobre el exquisito aroma de tu piel desnuda, que te siento amplia y extensa como un océano de olas misteriosas buscando sumergirme, allí donde turgentes tus pechos, dormida diosa, rezuman amor.

Errantes y sin querer hallar la ruta, mis dedos ávidos te recorren. Complacidos quizás por tu geografía tentadora, o por el mero placer de deslizándose en tus valles, remontando cada sinuoso arco de tan sublime escultura, extraviándose en la frondosidad de tus selvas, solazándose en el calor de tus mares, abriéndose camino por la longitud inigualable de tus piernas, deseando abarcar toda esa maravilla, anhelando enraizarse en el vacío penetrante de tus besos más profundos. Ahora y siempre, sólo míos.

Arriba y abajo recorro las líneas de tu cuello buscando una travesía en la que sólo yo pueda ocultarme, me descuelgo por la cascada sutil de tus vértebras encrespadas para escalar suavemente las colinas allende tu espalda, y nadar en ellas, y rodearlas como coordenadas apasionantes de un mapa capaz de inflamar mi alma.

Bajo por los caminos de tus muslos ansioso, pero sin prisa, descubriéndolos desde todos los ángulos, hasta arañar las señas de tu emoción y la concavidad de las cúpulas de tus rodillas, hasta llegar al peñón de tus talones donde me entrego a las huellas de tus pies.

Ahora, revitalizado y convencido de mi osadía, me encomiendo a la incitante aventura de escalar tus piernas, otear la carne que me espera, sumergirse en el oasis de tu ombligo y dibujar tu abdomen abandonarse a las mareas de tu respiración que se acelera. Es hora ya de escalar el sinuoso perfil de tus senos amotinados, para bajar raudo por la línea de tu centro, rodeando cada costilla con la anticipación de un depredador al acecho. Es hora ya de anclarse en tu manglar fogoso y rastrear sus espesuras insondadas y, en sus pliegues, sus cuencas y pasajes, esperar a que la densa noche encienda tus calores y libere mis apetencias.

Nacen dedos en la lengua, ojos en la nariz, orejas en las uñas, papilas en el tímpano y la expedición se extiende, se abre, con sus provisiones en alerta. El cuerpo todo hecho sentido; una sola caravana de asustados colonos sin acuerdo en un itinerario que descubre en cada espacio colonizado mundos nuevos.

Con decisión de cartógrafo inscribo en mi memoria cada recodo sublime poblado de rumores distantes, de los latidos de tu sexo al encontrarme y de la serena sensación del encuentro acabado. Mañana los ecos de estos extraños sucesos y el deleite de algún nuevo viaje posible por tus fronteras serán otra vez mi urgente necesidad. Porque, ¡oh!, amada mía, al sur de tus pechos, al norte de tus muslos, al amparo de tus brazos y sobre el eco de tus gemidos, quiero volver a escribir otra página del libro de bitácora de este viaje infinito en la certeza eterna de que tu luz es la explicación de que existen las estrellas.

Pero eso será mañana, pues ahora, cansados, entregados, integrados, nuestros rincones duermen acomodados el uno sobre el otro, mientras lentamente, los besos van cesando y no son sino labios sobre labios respirando acompasados en ese mismo sueño que compartimos ambos.

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Aicrag

3 comentarios

    • El ser humano tiene un extraño hábito, y es que tratamos de convencernos a nosotros mismos de que somos expertos en lo que más ignoramos. Lo hermoso es que nuestra curiosidad es insaciable, así como nuestro anhelo a todo aquello que soñamos. Quizás por eso, a veces, queremos conocer los misterios más sublimes con demasiada premura. Esto es lo que ocurre con ciertos sueños. Los narramos, les queremos dar un sentido en nuestra vida cotidiana, pero muchas veces están muy alejados de su realidad. ¿Para qué sirven los sueños si no podemos compartirlos con alguien especial?
      Muchas gracias NIM por tus halagadoras palabras, cuando quieras componemos los versos de un poema juntos.

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