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MAS SABE EL ZORRO POR VIEJO QUE POR ZORRO: La Inteligencia subordinada a la Sabiduría.



MAS SABE EL ZORRO POR VIEJO QUE POR ZORRO: La Inteligencia subordinada a la Sabiduría. - Ciencia

Allá por el año 970 a.C. un joven rey que acababa de acceder al trono de una incipiente nación, mientras dormía por la noche, se le apareció su poderoso dios, al que su pueblo llamaba el Señor. Jehová Dios, también le nombraban, le dijo en ese sueño:
– Pide lo que quieras y yo te lo daré.-
A lo que el rey Salomón, que así se llamaba el joven monarca que apenas contaba con veinte años de edad, le contestó:
– Concédeme un corazón prudente para gobernar a tu pueblo y saber discernir entre lo bueno y lo malo.-
Y en respuesta a su acertada petición, el Señor le respondió:
– Ya que me has hecho esta petición y no has pedido para ti una vida larga, ni has pedido riquezas, ni has pedido la muerte de tus enemigos, sino que me has pedido sabiduría para gobernar con justicia, hago lo que has dicho. Te doy un corazón sabio y prudente, como no hubo antes de ti ni lo habrá después.-
Añade además el libro de Reyes, en su capítulo 5 que «Dios concedió a Salomón sabiduría y prudencia grandísimas y una inteligencia tan grande como las arenas de las playas del mar. Por eso la sabiduría de Salomón superó a la de todos los orientales y egipcios; fue más sabio que cualquier otro hombre; más que Etán, el ezrajita; más que Harmán, Calcol y Darda, hijos de Majol, y su fama se extendió por todas las naciones circunvecinas. Salamón pronunció tres mil proverbios, y sus poemas llegaron a cinco mil; trató a cerca de los árboles, desde el cedro del Líbano hasta el hisopo que brota en la pared; disertó a cerca de los animales, de las aves, de los reptiles y de los peces. Por eso venían de todos los pueblos a escuchar su sabiduría y de parte de todos los reyes de la tierra que habían tenido noticia de su sabiduría.»
Y sin embargo, con los años, y a pesar de haber sido colmado con poderosas y abundantes bendiciones, el rey Salomón «hizo lo que es malo a los ojos del Señor, y no le fue fiel como su padre David». Y como castigo a su infidelidad, el Señor Dios le dijo:
– Te quitaré el reino y lo daré a uno de tus servidores.-»
Dando inicio así a una larga y progresiva decadencia del Reino de Israel que vio como sus amplios dominios se dividían, fragmentaban y caían en manos de sus históricos enemigos hasta su total caída y casi exterminio por el Imperio babilónico.
Algunos siglos después, el filósofo griego ateniense Aristóteles, empleaba un discurso contrario a las tesis de su maestro, el grandioso Platón, dado que ponía plena confianza en el testimonio de sus sentidos, fuentes de conocimiento verdadero. Y a su vez, confiaba plenamente en la inteligencia, la cual es capaz de elaborar conceptos universales en el orden lógico. De tal forma, que esta labor combinada de sentidos e inteligencia permitía llegar al conocimiento de la realidad divina sin necesidad de acudir a procedimientos extrarracionales.
Platón, por el contrario, se enredaba en la metafísica de su mundo de Las Ideas, para explicarnos que: «El grado supremo del Ser corresponde al grado supremo del conocimiento. Y el filósofo debe esforzarse por conocer el Ser, que es la cumbre más elevada a la que puede aspirar el conocimiento humano en esta vida.»
Sócrates, , antes que Platón, su discípulo, y el de éste, Aristóteles, siempre discreto y austero tanto en sus formas como en su concepción filosófica de la existencia, no cejaba nunca de indicarnos que el principio fundamental de la sabiduría consistía en el reconocimiento de la propia ignorancia: «- No sé nada, atenienses; no se nada, y ante vosotros me presento desnudo y sin los adornos de una mentirosa certeza.-»
Buscando en la Enciclopedia por la definición de INTELIGENCIA, reza lo siguiente:
«La capacidad general de resolver con éxito diversidad de pruebas mentales, y por tanto, como la facultad general de realizar tareas que exigen una rápida adaptación a nuevas necesidades.». Distinguiendo que en situaciones como en una escuela o en una profesión, la eficacia de un individuo no depende de la inteligencia sino de factores diversos como el adiestramiento, la instrucción, la experiencia y la práctica, la posesión de alguna actitud especial y ciertas cualidades de temperamento y adaptación personal-social.
La fórmula vigente hoy en día que nos ofrece una medición de la inteligencia tiene en cuenta la edad mental del sujeto con su edad física real. Para ello es necesario la realización de ciertas pruebas tipo test, con un máximo de tiempo para responder y hacerlo de forma correcta, lógicamente.
El desarrollo de nuestra inteligencia se da con el desarrollo de nuestra edad física, hasta detenerse a finales de nuestra segunda década o a principios de la tercera.
Esta relación entre edad mental y física del individuo fue denominada por el psicólogo norteamericano Lewis M.Terman como «COCIENTE DE INTELIGENCIA», o CI, que es el resultado de dividir la edad mental del sujeto por su edad cronológica.
Y la misma Enciclopedia establece la siguiente clasificación de CI con el fin de determinar un nivel de inteligencia concreto según la cifra resultante de las pruebas pertinentes de evaluación:

– Por encima de 139: Muy Superior
-120-129: Superior
-110-119: Normal Brillante
-90-109: Normal
-80-89: Normal Tardo
-70-79: Algo deficiente
-50-69: Morón
-25-49: Imbécil
0-24: Idiota

Y yo sin saber que entre estas dos últimas distinciones se daba una diferencia real de grado. Las daba por sinónimas, sinceramente.
Pero el concepto de «SABIDURÍA», en su distinción respecto del de «Inteligencia», se define como un rasgo del carácter desarrollado cuando aplicamos ésta última en nuestras propias experiencias personales, y que nos permite obtener conclusiones que amplían nuestro conocimiento y nos conducen a un discernimiento de lo que es verdadero, bueno y malo.
Una «persona sabia» posee una gran cantidad de conocimientos que emplea de manera sabia y prudente.
La «Inteligencia» comprende diferentes cualidades como la capacidad lógica, la comprensión, la autoconciencia, el aprendizaje, el conocimiento emocional, el razonamiento, la planificación, la creatividad, el pensamiento crítico y la resolución de problemas.
Algunas de las mentes más brillantes presentan un CI del tipo Muy Superior, tales como:

Kim Ong-Yong (210 CI)(no confundir con el dictador norcoreano); doctorado en Física a los 15 años. Antes de cumplir un año ya hablaba con total fluidez.
Paul Allen (170 CI); co-fundador de Microsoft, junto con Bill Gates.
Garry Kasparov (190 CI); el campeón del mundo de ajedrez más joven de la historia.
Cristopher Hirata (225 CI); Doctorado en Astrofísica a los 20 años.
Terence Tao (230 CI); que con 2 años ya realizaba cálculos de aritmética básica, a los 9 recibía las primeras clases en la universidad, y con 20 años se doctoraba.
Y la lista de brillantes cerebritos no cesa de incrementarse. En agosto de 2018 conocíamos la noticia de la británica Ophelia Morgan-Dew, que con sólo 3 años registraba un CI de 171.

Pero no sólo en el mundo académico encontramos «coquitos». También Hollywood nos sorprende con renombradas estrellas del celuloide que acreditan elevadas competencias intelectuales tales como:
James Woods (180 CI) / Natalie Portman (140 CI) / Steve Martin (142 CI) / Meryl Streep (143 CI) / Matt Damon (160 CI) / Sharon Stone (154 CI) / Ashton Kutcher (169 CI) / Quentin Tarantino (169 CI) /Lisa Kudrow (154 CI) / Silvester Stallone (160 CI) / Mayim Balik (163 CI), que interpreta a su propio personaje en la exitosa serie The Big Bang Theory, como doctora en Biología en la vida real.
Muy recomendable, por cierto, para su visualización, la película «Limitless» («Sin límites»), protagonizada por el conocido actor Bradley Cooper, y Robert de Niro, y estrenada en 2011. En ella el joven actor interpreta a un escritor desahuciado profesionalmente, sin inspiración, completamente derrotado por la vida. Todos le dan la espalda en su caída. Fracasado, sin dinero, abandonado por su pareja, y a la indolencia total. En ese proceso de deterioro personal y emocional llega hasta él un medicamento experimental, el NZT, que le lleva a incrementar de forma espectacular todo el potencial cognitivo de su maltrecho cerebro. Los impulsos nerviosos de éste comienzan a activarse plenamente desarrollando una conexión neuronal netamente superior a la de cualquier persona normal. Su mente empieza a recordar y a relacionar velozmente toda la información que hasta entonces había sido capaz de oír, ver, leer… Su memoria, potenciada, le permite hablar diferentes idiomas, realizar complejos cálculos matemáticos de probabilidad financiera, redactar extensos y brillantes textos, e incluso desarrollar técnicas de auto-defensa personal superiores a los de un maestro en artes marciales. En definitiva, deja a un lado su imagen más derrotista para convertirse en una persona de arrebatadora personalidad por la que todos quedan cautivados, entre su irrefrenable verborrea y su inagotable capacidad intelectual.

Pero más allá de la ficción más o menos plausible que los guionistas nos ofrecen, en relación con potenciadores químicos de la capacidad neuronal de nuestros cerebros, de momento conviene que nos centremos con lo que sí podemos contar y potenciar de manera natural.
En 1982, Howard Gardner, psicólogo, investigador y profesor de la Universidad de Harvard, publica un estudio en el que desarrolla La Teoría de las Inteligencias Múltiples. Mediante ese estudio, él y su equipo, presenta una concepción de la inteligencia como un rasgo no unitario, y como un entramado de capacidades específicas, autónomas y, en ocasiones, interrelacionadas.
Para el profesor Gardner el desarrollo de algunas de esas capacidades, o de varias, va a depender de tres factores:
1. Factor biológico.
2. Factor de la vida personal.
3. Factores culturales e históricos.
Define la inteligencia como un potencial biopsicológico de procesamiento de información que se puede activar en uno o más marcos culturales para resolver problemas o crear productos que tienen valor para dichos marcos culturales.
Del mismo modo que existen diferentes tipos de problemas que abordar y resolver, existen también diferentes tipos de inteligencia. De ahí las Inteligencias Múltiples, y que, según Gardner, son tan fundamentales como las que se detectan mediante el Cociente de Inteligencia.
En ese sentido, se deduce que el hombre posee una gama de capacidades y potencialidades que llevan aparejadas toda una serie de soluciones productivas, que pueden ser aplicadas de manera flexible y eficaz en el desempeño de las distintas funciones que define cada tipo de sociedad.
12 tipos de inteligencia han sido definidos hasta la fecha por el profesor Howard Gardner y su equipo:
Linguístico-verbal.
Lógico-Matemática.
Visual-Espacial.
Musical.
Corporal-Kinestésica (capacidad para coordinar movimientos corporales).
Intrapersonal (conocerse a uno mismo).
Interpersonal (para relacionarse hábilmente con otras personas).
Naturalista (sensibilidad especial hacia el medio natural).
Emocional (que combina las capacidades intrapersonales e interpersonales).
Existencial (que sabe indagar en el sentido de la Vida y la Muerte).
Creativa (para innovar y crear cosas nuevas).
Colaborativa (que puede desarrollar de manera natural un liderazgo positivo que conduzca a la correcta consecución de un trabajo en equipo).
A su vez, el estudio realiza una subdivisión de cada una de estas inteligencias marco.
(«Inteligencias Múltiples: La teoría en la práctica.(Biblioteca Howard Gardner)23/nov./2011.

Diversos estudios realizados nos demuestran que la inteligencia puede ser desarrollada y expandida: El ejercicio físico regular, el control del estrés junto con la meditación, una vida social activa, jornadas de estudio compensadas por períodos de sueño suficiente, alimentación equilibrada y saludable, ejercitar el cerebro mediante ejercicios de lógica, matemáticos, de memoria, así como escuchar música variada con cierta regularidad, nos van a permitir ampliar el horizonte personal de esas inteligencias múltiples que todos y cada uno de nosotros poseemos en potencia.
Si no almacenamos conocimiento y no desarrollamos esas competencias con las que el resto de seres vivos de este planeta no han sido dotados corremos el riesgo de inutilizar esos mismos mecanismos de resolución de problemas, induciéndonos a una existencia personal menos intensa, menos diversa, creativa, resolutiva y provechosa de la que como seres biológicamente complejos estamos diseñados para aportar.
No pongas freno a tus inteligencias. No te auto-limites. Si estás trabajando, continúa formándote. No es preciso que te matricules en la universidad, si no dispones del tiempo y el dinero para hacerlo. Busca material, acércate hasta una biblioteca pública, visualiza conferencias grabadas de reconocidos expertos en una u otra materia. Amplía tus fronteras, fuerza tu intelecto más allá de lo que te habían hecho creer. Y no permitas que tu cuerpo y tus sentidos se vean mermados prematuramente por perniciosos hábitos alimenticios o sedentarios. Ve en busca de tu propio equilibrio y verás cómo tu cerebro y las inteligencias que lo alimentan de forma recíproca conseguirá llevarte a la decisión más justa, sabia y prudente para ese problema con el que seguro tendrás que enfrentarte en más de una ocasión. Como el mismo rey Salomón, en su tiempo, solicitó para sí mismo.
Y sobre todo no dejes de leer este artículo.

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Acerca del autor

OGB1974

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