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Masculinismo: Los derechos de los hombres también son derechos humanos

Masculinismo: Los derechos de los hombres también son derechos humanos - Política

 

 

Recientemente me topé con esta palabra en las redes sociales. No sabía exactamente a qué se refería mas allá de ser algo relacionado con el sexo masculino obviamente. Lo primero que pensé es que no podía ser lo mismo que machismo y en efecto, no lo es.

 

ADVERTENCIA: EL SIGUIENTE ARTICULO ES MERAMENTE INFORMATIVO Y NO INCLUYE MI OPINIÓN PERSONAL. TERMINOS COMO GENERO Y ROLES DE GENERO NO FORMAN PARTE DE MI VOCABULARIO.

 

 A diferencia del machismo que algunos lo definen como la creencia de que el hombre es superior a la mujer, el masculinismo es un movimiento que tiene como objetivo el análisis de la construcción masculina de la identidad del hombre, así como dar solución a los problemas de los varones con respecto a los roles género exigidos por la sociedad.

 

El masculinismo al igual que el feminismo cree que existen los roles de género y buscan denunciar aquellas situaciones en las que los hombres se vean discriminados. Este movimiento no tiene como objetivo reivindicar los roles del hombre como proveedor y la mujer como cuidadora del hogar sino hacer ver que los derechos de los hombres también son derechos humanos.

 

Este movimiento tiene unos orígenes parecidos a los del feminismo. Las mujeres buscaban igualdad de derechos frente a la ley y puestos de en los lugares de poder, objetivos que desde luego fueron alcanzados, pero el movimiento a favor de los derechos de la mujer quiso dar un paso más allá y las feministas comenzaron a cuestionar lo que los teóricos del feminismo llamaron roles de género.  Es decir que ya las mujeres comenzaron a decir que no tenían por qué ser cuidadoras del hogar mientras el hombre era el proveedor, a lo que algunos hombres se preguntaron ¿Y qué onda con nosotros?  ¿Por qué nos toca servir en el ejército?  ¿Las mujeres se liberan de su rol y nosotros nos debemos quedar sujetos a los nuestros? ¡Desde luego que no! se respondieron.

 

Si las mujeres podían liberarse del rol de mujer, el, hombre podía liberarse del rol de hombres.

 

Feministas disidentes

 

No sorprende que sea desde los mismos movimientos feministas que salgan los primeros brotes del masculinismo. Los militantes masculinos dentro del feminismo escuchaban esto de que la mujer debe liberarse de los roles establecidos y pues les dio por querer lo mismo. Uno de esos hombres es Warren Farrell, quien ha sido el único hombre que ha estado en la dirección de la N.O.W. la organización feminista más importante de Estados Unidos. En los años setenta, Farrell escribió un libro llamado El varón liberado, en el que hacia una comparación entre la mujer como objeto sexual valorado por su belleza y el hombre como objeto de éxito valorado por sus bienes materiales. Más adelante escribe El mito del poder masculino en el que cuestiona la supuesta posición de poder que tiene el hombre en la sociedad. De lo que habla Farrell es que el poder es la capacidad que tiene cada quien para dirigir su propia vida y en ese sentido tanto el hombre como la mujer sufre una presión por parte de la sociedad de cumplir con ciertos roles determinados (por eso equiparaba la belleza de la mujer con el éxito del hombre).

 

Cosas como que desde pequeños se les enseña a los hombres que no deben mostrar debilidad ni delicadeza,  se les enseña que deben escoger aquellas profesiones y estudios que les permita alcanzar un estatus económico y se les enseña que sean quienes luchen y protejan a los demás. En otras palabras; si no fuera por la presión que ejerce la sociedad sobre los roles de género, las historia del Titanic la hubiera contado Jack y no Rose.

 

Debido a los roles de género  establecidos por la sociedad, es que el hombre (según el masculinismo) es el que arriesga su vida en trabajos peligrosos y participando en el ejército.

 

El masculinismo es al feminismo lo que los Boyscouts azules a los Boyscouts verdes ya que sus primeros teóricos salen de las filas del feminismo en los años setenta. Otro ejemplo como el de Farrell es el de Erín Pizzey quien decidió saltar la talanquera y participar del masculinismo luego de darse cuenta que las nuevas corrientes feministas eran agresivas con los hombres y con aquellas mujeres que preferían continuar con los roles tradicionales de la sociedad. En su libro El grito más bajo o lo que los vecinos oirán, explica que los hombres son afectados por el problema del maltrato al igual que las mujeres, problema que al parecer el feminismo de aquella época en los Estados Unidos no tomaba en cuenta haciéndolo invisible con toda la intención para poder politizar el maltrato a la mujer y sacarle beneficios económicos. Pizzey sigue afirmando en la actualidad que las feministas no tienen interés en la violencia doméstica sino que su principal objetivo es y siempre ha sido el dinero. En la opinión de esta ex militante del feminismo, la violencia doméstica se ha convertido en una industria. Por este tipo de declaraciones ha recibido amenazas de muerte y hasta le mataron de un disparo a su perro.

 

Christina Hoff Summers en sus libros ¿Quién robó el feminismo y La guerra contra los chicos, habla de cómo el feminismo ha llegado a la conclusión de que la masculinidad es una enfermedad que debe ser tratada y de cómo esta ideología se ha colado en los sistemas educativos al punto de que  los juguetes que estimulaban la imaginación masculina son considerados peligrosos y nocivos. En muchas escuelas se trata a los niños como niñas con el terrible y vergonzoso defecto de la masculinidad. Debido a esta discriminación hacia los chicos es que ha bajado considerablemente el rendimiento académico  en el sector masculino.

 

El masculinismo nace como una reacción al desencadenamiento agresivo del feminismo.

 

Ciberactivismo

 

En los últimos años este movimiento ha ganado popularidad gracias a incitativas como A voice for men, una fundación que a la vez funciona como foro en internet dedicándose al activismo y a hablar de los problemas que afectan a los hombres. Según indica su fundador Paul Elam, lo que ellos buscan es señalar aquellas situaciones en las que el hombre es discriminado haciendo énfasis en la falta de interés de las instituciones ante estos problemas.

 

Otro de los sitios que ha servido a la difusión de esta ideología y al activismo web es Reddit.com, en esta web los usuarios postean links de noticias y crean debates en torno a ellas. Gracias a este intercambio de noticias y realización de foros es una comunidad que ha venido creciendo considerablemente. Usualmente se dedican a dar a conocer aquellas situaciones en las que el hombre tiene un rol de víctima y no de macho opresor.

 

MGTOW o HSSPC

 

Men gong their own way  es quizá el grupo masculinista más peculiar en el ciberespacio; estos se definen como los hombres que siguen su propio camino y su único rezo es *pasar de las mujeres*

 

 Esta comunidad principalmente considera que la sociedad está estructurada para que sea la mujer y el estado quienes se beneficien del trabajo del hombre, por lo que su mejor opción es romper tantos vínculos con estas entidades como sea posible. Su lucha es para no ser usados como protectores, como proveedores y mucho menos como engendradores de vida u objetos sexuales, por lo que muchos terminan aislándose de las mujeres y la sociedad hacia una vida ermitaña.

 

Según sus observaciones los beneficios de liarse legal y románticamente con las mujeres pesan menos que las desventajas. Este grupo particular usa la palabra ginocentrismo para referirse a las condiciones que benefician a las mujeres y  menoscaban el bienestar de los varones, critican la llamada hipergamia que no es otra cosa que el hecho de que las mujeres buscan hombres con buena posición económica.

 

Ciberactivismo masculinista en español

 

El Ciberactivismo por parte de los hispanohablantes también se da en grandes medidas y de este lado del mundo podemos mencionar la página web Quien se beneficia de tu hombría. Esta página trabaja frecuentemente con estadísticas para dar a conocer las diferentes discriminaciones que sufre el hombre por todo el mundo. Para hablar de las leyes españolas que discriminan al hombre está la web de Mereces saberlo y en las redes sociales las comunidades que apoyan el masculinismo no paran de crecer.

 

Existen grupos enfocados en el valor del hombre y grupos enfocados en el derecho de los  hombre a la custodia compartida de los hijos no con menos privilegios que la mujer.

 

Al parecer hasta la fecha existen dos tipos principales de masculinismo.

 

Masculinismo legalista: Es el que se enfoca en las discriminaciones que sufren los hombres en el marco jurídico y no, ellos no culpan a ningún fantasma llamado EL MATRIARCADO de estas injusticias ya que estas son claramente visibles e impulsadas por las instituciones del estado. Por supuesto esto varía de acuerdo a cada país.

 

Por ejemplo: En Estados Unidos los padres separados no pueden evitar que la madre de a los hijos en adopción, en Rusia, Albania y Bielorrusia solo el hombre puede ser condenado a cadena perpetua, en Guatemala solo, los hombres pueden ser condenados a muerte.

 

En otros países los hombres tienen una edad de jubilación mayor, a pesar de que los hombres tienen menos esperanza de vida que las mujeres.

 

En Venezuela por ejemplo, las mujeres se jubilan a los 55 mientras los hombres lo, hacen a los 60, en Argentina las mujeres a los 60 y los hombres a los 65 al igual que Jamaica, Honduras, Brasil y Chile. En Panamá y en Colombia la mujer se jubila a los 57 y el hombre a los 62. En Cuba y El Salvador lo mismo que en Venezuela.

 

En España la desigualdad se ve principalmente con la ley de violencia de género, la cual propone que el maltrato es más grabe si el agresor es nombre y la victima mujer, lo que ha devenido en una constante lluvia de acusaciones falsas.

 

Masculinismo de género: Es el que cuestiona aquellos roles que se consideran propios de hombres, como ser fuerte siempre, ser tosco y no llorar. Critica que los hombres tengan que mostrar su masculinidad solo si participa en una pelea y que se dude de ella rechaza pelear o, que la valía del hombre como potencial pareja dependa de su situación económica. En otras palabras, al igual que el feminismo estos luchan contra los prejuicios sexistas, sin embargo el feminismo y el masculinismo de género no se llevan bien debido a que el feminismo sigue difundiendo estereotipos prejuiciosos como que todos los hombres son violadores y se manifiestan en contra de la custodia compartida.  

 

Lo que más critican los masculinista es el poco valor que se le da a la vida de los hombres en comparación con el que se le da a la vida de la mujer. A esto se le llama la teoría del hombre desechable, es decir lo de Jack y Rose en el Titanic.

 

Si una mujer le da una bofetada a un hombre como Doña Florinda a Don Ramón, es algo que indudablemente provoca risas, pero si un hombre abofetea a la mujer se convierte en drama social. Incluso en el cine se considera moralmente más grave matar mujeres que matar a hombres.

 

La prensa presenta a todo asesino hombre como monstruo y a las mujeres asesinas como ángeles que cometieron un pequeño error (se evita usar la palabra asesina a toda costa). En las campañas contra la violencia siempre se señala al hombre como único posible agresor y a la mujer como única posible víctima, aunque muchos, estudios revelan que las cifras de maltrato no son tan desiguales como nos hacen creer.

 

Otras denuncias de los grupos masculinistas son:

 

La Ley de Briffault: La hembra, no el macho, determina todas las condiciones de la familia. Cuando la hembra no puede obtener ningún beneficio de la asociación con el varón, tal asociación no existiría o terminaría… Una promesa de beneficio futuro por el hombre tiene una influencia muy limitada en la asociación actual.

 

El hembrismo: Se redefine como el desprecio a los hombres por parte de las mujeres e incluye a los sesgos de género que perjudican a los, hombres en acciones y opiniones  y al uso de la fama política ganada por el feminismo.

 

El masculinismo se presenta como el movimiento que busca al igual que el feminismo la igualdad entre los géneros pero visto desde una perspectiva masculina.

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Conservador Intelectual

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