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Literatura

Me Despido De Vos En Mí.

Me Despido De Vos En Mí. - Literatura

Pensamientos llenos de frío, sin alma. En desesperación, amor mío; adiós. Sin aprovecharte de veras; adiós. Demandando tus besos, caricias, suspiros; adiós. Pero voy con vos en mente y amor.

Le pregunto a Dios si no le molestaría darme un indicio para saber si todo este dolor valdrá la pena pero no me contesta. Te lloro anhelándote. Lleno de suspiros tu nombre. Le robaría sorpresas al destino sólo para poder mirarte.

Aunque tenga grabado en mi mente cada rinconcito de tu cara, nada se compara con respirar tu voz.

Te grito pero no me contestás porque te volviste ciego. Te pido ayuda pero tus manos ya no me quieren palpar y siento morir el sueño de alguien que no voy a conocer jamás. Trato de vaciarme de vos llorando pero siempre queda algo en el fondo. Y esa pequeñez duele como cuando me dijiste que no me querías. Duele como todas las veces que te volví a dejar entrar en mí

y/pero

te vuelvo a pensar como un regalo de la tierra mientras voy poniendo nuestro último beso en una cajita de cristal y la guardo en el estante más alto del mundo. No quiero que se golpee. No quiero que nadie la encuentre y siente envidia por no tener todo lo que me diste y me lo quiera quitar.

 

Dibujo tus manos

con él vienen las infinidades de caricias que curaron mi alma miserable, porque te quiero y creía que me querías.

 

Recordé la vez en la que me recosté en tu piel, yo también vestida de lo mismo, te vi más tranquilo acariciándome con los mismos dedos que tanto me gusta que me visiten. Debajo de la yema de un dedo mío se dibujó tu nariz y tu boca

te juro vi el fin del mundo desde la punta de tu nariz

y que si fuera acantilado me hubiera tirado al misterio de tu boca sin dudarlo. De verdad lo hubiera hecho. En ese momento mientras te miraba sentí brotar universos paralelos en mi vientre. Sentí vida. O cuando tuve por primera vez en la conciencia que estaba enamorada de vos, fue en un acto similar sólo que yo estaba sentada arriba tuyo mirándote después de una ronda de besos acumulados:

Vos,

con los ojos cerrados,

pensando en Dios sabe qué

y yo 

pensando en que ojalá Dios me perdone por quererte tanto.

 

En esta noche de pensamientos finales recordando que yo te vi y tambaleé, vos nunca supiste qué decir. Los sentimientos son solo míos, ya sé, aunque vos sos la causa y el efecto. Quería compartirtelos pero viste en mí tanta belleza acumulada viviendo en este perro mundo que no supiste qué hacer. Por eso te perdono;

por ignorar tu ignorancia en la verdad del amor.

 

Se cumple un mes desde la última vez que vi tus ojos color tiempo. En mis lágrimas corre el arrepentimiento genuino de no haberte dado la carta que te escribí en el último verano. Porque extraño lo que me hacías sentir, te sueño y no entiendo. ¿Cómo es posible querer tanto para nada? En esa carta exploté de sincericidio y tal vez por eso mi miedo de dártela o la estúpida idea de creer que no tendrías que saber todo el poder que tenías en mí. (Algún día la leerás en alguna página de algún libro que quizás se publique con mi nombre y entenderás) Como si no te lo merecieras. Como si no te merecieras amor. Mí amor, mi amor. Pero vivimos en un mundo de flojitos y eso hace que tu nombre me siga doliendo en el vacío del estómago. Te sueño de forma abstracta. Te pienso como pesadilla.

Un día soñé con llenarme de tu vida y juntos crear conciencitas ajenas con dos patitas que tengan mi mirada y tu calidez. Pero no será. Y está bien. Ya lo acepté hace rato.

La última vez que esperé algo cariñoso de vos fue esa vez que me dijiste que no me querías y nos despedimos. Ahí fue cuando me despedí del sueño de estar con vos para un fin romántico. Nos seguimos viendo y te sigo queriendo, porque no puedo negar la realidad de que te extrañaba y por esto te busqué tantas veces. Mi cuerpo pide buscarte. Vos me seguías aceptando, lo que es peor.

 

Y ahora

me pesa todo este amor que no me dejaste darte y no sé qué hacer con él.

Te pertenecen pero no lo aceptás y está ahí dando raíz.

Pudriéndose.

Te anhelé tanto como anhelo a Dios.

Me apasionaste tanto como cuando hablo del último libro que leí y me gustó.

Te pienso como una flor aunque también seas desastre.

Te lloré mucho tiempo sin lágrimas y eso es más doloroso.

Que te miraba

te miraba y sentía arder cada movimiento. 

 

Siento que ya ni en el mismo barrio estamos y eso me destruyó. Los dos crecimos y queremos ir en diferentes caminos. Que nunca te tuve pero te siento perder. Que voy a dejar de escribir sobre vos pero sos lo más lindo que vio mi vida. Qué los meses se acumularon en dos años y no logro entender cómo mi amor sigue tan intacto por más que en el medio hubieron tantos desniveles e igual no sirviera para nada. Tanto soñarte para que no me desees. Que estás para mí pero no para abrazarme las heridas. Me frustra tanto como el estar tan lejos de París.

Nos volvimos a ver unas cuántas veces más pero ya no volví a darte amor, no volví a mirarte como lo hacía

vos buscabas mi mirada

pero yo

ya dejé

de besarte los ojos.

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