Literatura

Me enamoré de tí, pero te odié como nunca.

Me enamoré de tí, pero te odié como nunca. - Literatura

Me enamoré de tí, pero te odié como nunca. Ame tú forma de ser, pero aborrecí como eras conmigo. Tenías unos ojos preciosos, pero nunca me miraste. Si supieras cuantas noches frias escuché la lluvia caer sobre los campos y aún así, tu imagen no se derretía de mi memoria. Cuando te conocí, allá, a lo lejos, brillabas más que mi propia esperanza de tenerte a mi lado. Benditas las manos de la persona que muy inspirada, fabricó aquel vestido que llevabas puesto. Yo no podía creer lo perfecto que encajaba en tu cuerpo. Me fascinaba ese color rojo porque te daba un tono de delicadeza y erotismo como a nadie. Llegaba hasta más arriba de tus rodillas, pero en la cintura, lucía bien ajustado. Tú peinado estaba radiante. Llevabas el cabello suelto y muy bien peinado; negro como la negra noche.

Hoy tomé la decisión de confesarte todo lo que siento por tí. Me lo he pensado bastante y en definitiva, hoy será. Se que llegarás al mismo café, en la misma esquina, a la misma hora y que te sentarás en la misma silla que sueles tomar todos los domingos. No faltará el bligrafo y la hoja en la que mágicamente escribes y escribes sin parar, casi que sin pestañear. Por momentos, he llegado a imaginar que sin yo darme cuenta, me miras de reojo, que sabes de mi y que también te gusto. Pero lo que más me gusta imaginar es que escribes muy apasionada todos los domingos, una linda novela inspirada en nuestro futuro amor. Ese amor que tanto he soñado y que cada vez crece más y más.

Me acomodo mi traje y mi corbata. Lustro mis mejores zapatos negros. Uso bastante de mi colonia. Espero que te guste el aroma que escogí, porque yo se que cualquier colonia que tú uses, será de total agrado para mi. Camino con paso torpe, pero a cada paso que doy, más seguro de mi mismo me siento. ¡Llego la hora!, !llego el momento! Como de costumbre, en el mismo lugar te observo a lo lejos. Tomo un último respiro y avanzo hacia tí.

Pero me acerco lo suficiente a ti y desapareces como si nada. Te esfumas de mi vista, te desvaneces; y resúlto justo al frente de aquella madita lápida. Vuelvo a ver tu nombre en la descripción grabado. Vuelvo a derrumbarme sin remedio, sin anestesia, sin reparo. Vuelve a brotar una lágrima tras otra. Es tan fuerte el dolor que me vence y caigo de rodillas. Odio con todo mi corazón que te hayas ido, lo odio!, pero te amo.

Y como si de un zombi se tratase, vuelvo a botar tus marchitas flores y a poner las frescas que al parecer traigo conmigo en mi mano derecha desde casa. Vuelvo a recordar lo que paso y otro fragmento de mi alma cae a pedazos en el vacio de mi vida.

Te extraño como nunca.

Aunque nunca te extrañaré como hoy.

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brianmanrique

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