Literatura

“medley; Distracción”

“medley; Distracción” - Literatura

 

-Así que…- Edith hizo una pausa y chasqueando los dedos confiriendo gracia monárquica a su ademán preguntó a Allan.- ¡¿Tu nombre, querido?!-

Allan un poco desentendido respondió.- Allan, Red Queen, mi nombre es Allan.-

-Bien, como sea.- Edith hizo un gesto de desagrado y continuó.- Así que Allan, no sabes lidiar con tus problemas ¿verdad, querido? ¿Qué es lo que buscas de la Reina Roja?- espetó Edith con un tono de supremacía.

-Bueno, pues espero que puedas ayudarme a revisar la documentación respecto al accidente de la familia Ritz, Por favor.-

– ¿Los Ritz? ¡¡Iuuugh!! ¿Acaso pertenecías al séquito de aquella pérfida mujer? ¡¡Largo de aquí!!-

Mathias de inmediato interrumpió la queja que quería imponer Allan.- ¡¡No!! No pertenecemos a dicho séquito, Red, disculpa a mi amigo, ha dormido muy poco, le faltan modales.-

-¡¡oye!! Insistió Allan.-

-Guarda silencio.- Mathias estaba apelando a la buena voluntad de la Reina Roja y no deseaba que Allan lo arruinara.- Como bien te decía, queremos que nos ayudes, por favor, con la investigación, queremos la documentación, sabemos que eres una mujer de buenos modales y con el don de apoyar a aquellos quienes más lo necesitan, por favor escúchanos.-

Edith, lanzándole una mirada desafiante a Allan, dijo.- Bien, y tú, muchachito, espero que le agradezcas a tu amigo porque si no fuera por él yo ya me hubiera esfumado, como sea, los ayudaré pero obvio la Reina necesita de su lealtad incondicional, como bien saben se viene la fiesta de fin de año y se elegirá y coronará a la chica más popular y linda de este basurero.-

-Por supuesto que votaremos por ti y por Kevin para que queden de reyes del baile, justo como el año pasado.- interrumpió Mathias.

-Gracias Matti, sos un amor, ¡pero no! Este año quiero que voten por una chica de Medicina, una tal Chloe Boudelaire y obvio mi amado amigo, Kevin Douglas, él muy tonto, cayó en las redes de esa chica enfermera, qué más da ¿Están de acuerdo, queridos?-

Allan se preguntaba si estarían hablando de la misma Chloe pero por ahora no podía detener sus intenciones, quería resolver el asunto del homicidio lo más rápido posible.

-Es un trato Red Queen ¿cómo comenzamos a fraguar esto?- Preguntó muy ansioso Allan.

-¡¡Dios!! ¿qué onda con tu amigo “el intenso” Matti?.- era obvio que a Edith Fletcher le desagradaba la energía con la que se conducía Allan.

-Disculpalo, de nuevo, Reina roja, no sabe cómo funciona esto, ¿cuándo podemos volver?-

– Está bien, perdonado, cuatro ojos, pueden venir el sábado por la noche, queridos, por fi.-

-¡¡¿Qué?!! ¿sábado en la noche? ¿Estás consciente de que la escuela cierra los fines de semana, cierto?- Preguntó sintiéndose incuestionable, Allan.

-¡¡Ayy, por Dios!! ¡¡Llévatelo ya, Matti!! Aleja a esta rata de alcantarilla ¡¡ya!!.- Chilló Edith.

-Ya nos vamos, muchas gracias, Red Queen, nos vemos el sábado por la noche.- se apresuró a contestar Mathias, empujando a la salida a su amigo.- por cierto, hoy luces más hermosa.- se despidió Mathias llevándose consigo a Allan.

Red Queen se quedó sola en pleno centro de la duela sonriendo para sus adentros.

-Lo hiciste de maravilla, Edith, ¿segura que ya los tenemos?- habló una voz justo por la entrada a vestidores.

Edith Fletcher, volteó y dirigiéndose hacia la silueta comentó.- Por supuesto, no sospechan nada, ahora, a ponernos a ensamblar las piezas, querido.-

 

-¡¡Joder!! Que inoportuno te estás volviendo Regard.- le dijo Mathias a Allan, algo enojado.

-Es tan fastidiosa esa chica, pero, gracias, amigo, me has devuelto el sueño, ¿el sábado ella lo tendrá todo? ¿Así de simple?.- Allan no podía ocultar su preocupación.

-Sí, descuida, amigo, ella por lo general tiene contactos en todas partes, es una chica muy poderosa, hasta donde sé más de media escuela le debe favores.-

-Me preocupa que aun faltando dos días para que Red Queen  nos entregue los documentos pueda suceder algún otro acontecimiento.-

-Oh! Nada de eso, descuida, Allan. Hay tiempo de sobra y la verdad dudo mucho que esto sea parte de una conspiración, es más. ¡¡Salgamos de fiesta!! ¿Qué dices? Te hace falta un pequeño desahogo, hay una pequeña reunión hoy en casa de Paola Mills.- propuso Mathias.

-No lo sé Math, las cosas no están como para festejar.-

-Amigo, eres un aguafiestas pero si te arrepientes ahí nos, vemos.- sentenció Mathias.

Volviendo a la casa de los Ritz al parecer había algo más que debía ser descubierto.

-¿Deberíamos contactar a nuestro informante? Bien sabes que las autoridades nos tienen muy checaditos y aunque seas un todo poderoso en Massachussets no podemos permitirnos la desfachatez de no saludar a nuestra “colaboradora”.- profirió Mary Ann.

-Adelante, llámala pero que esta vez venga, quiero arreglar unas cosas personales con esa chica.-

De inmediato Mary Ann tomó su celular .-Sra. Plancarte ¡que sorpresa!.- respondió a la llamada una voz dulce, llena de energía.

-Hola, Sandy, ¿cómo te encuentras? Sabes, quiero invitarte a cenar esta noche ¿qué dices?-

-me encantaría, de verdad muchas gracias por todo lo que están haciendo por mí, desde lo de mi padre hasta lo de la colegiatura, ustedes son unos ángeles.-

-No tienes que agradecer Sandy, eres como una sobrina para nosotros, entonces aquí nos vemos a las diez ¿de acuerdo?- Mary Ann actuaba en demasía su voz dulce, pareciera que siempre lo había hecho porque nunca causaba impresión alguna.

Esa noche a la casa de los Plancarte al punto de las diez de la noche, una chica de cabello negro azabache, con una sonrisa enternecedora y unos ojos grandes color avellana tocó a la puerta, al momento Mary Ann se encargaba de darle la bienvenida la joven entró y amablemente saludó al señor Plancarte Ritz.

-Bienvenida, Sandy ¿Cómo estás? ¿Cómo está tu padre?- El señor Plancarte preguntaba al tiempo que destapaba una botella de vino.

-Muy bien, gracias por preguntar, él ha estado ya mejor, desde que usted lo apoyó con su negocio no para de mantenerse activo, ahorita se encuentra con usted, supongo.- Sandy tenía una porción de ternura y coquetería en su sonrisa, mantenía un pequeño hoyuelo a muy poco de su parpado izquierdo, lo que le daba mucha gracia.

-Así es, sabes a la perfección que en la empresa hay poco descanso pero todo es muy bien remunerado, aparte pienso hacer de tu padre una pieza fundamental dentro del nuevo Hotel Plancarte, justo aquí, en este pueblo.-

-¡¡Wooww!! ¿de verdad?¿un hotel? Eso suena muy ambicioso, seguro que traerá mucho bienestar a este pueblo una construcción de esa magnitud.-

-Mary Ann y yo esperamos que así sea, pero hablaremos de eso a su tiempo, por favor, toma asiento, la cena ya está lista.-

Justo enfrente de ahí, Allan decidía colocarse una camisa de vestir, un pantalón del mismo traje y unos zapatos muy bien lustrados y mirándose al espejo de su habitación se dijo.- Sólo es distracción…-

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Acerca del autor

Yeffry Estrada

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