Literatura

“medley; Estamos Rotos”

“medley; Estamos Rotos” - Literatura

Allan estaba frente al hogar de Paola Mills, la música no tenía moderación en su volumen y se escuchaban los gritos incesantes como si el orden nunca hubiese existido, sentía un poco de arrepentimiento por encontrarse en esa situación, una parte de él deseaba estar en su habitación, leyendo o simplemente escuchando música, aunque, otra parte de él se sentía intrigada a descubrir que era lo que detonaba a un joven a enloquecer acompañado de sus camaradas dentro de un lugar ajeno a cualquiera de ellos.

Tomó un poco de valor y pensando en que su amigo, Mathias, lo había invitado, y Paola Mills, después de todo era la novia o algo por el estilo de Gerard, su amigo.

Mientras la música seguía una chica abrió la puerta en el instante en que Allan estaba dispuesto a tocar, se trataba de Red Queen, quien junto a su amigo, Kevin Douglas, un tipo alto y con un rostro de modelo, integrante del equipo de básquetbol en la posición de poste, aunque en el juego aéreo no ganaba por peso o por musculatura seguro lo hacía por lo alto que era, vieron a Allan con repugnancia pero no le prestaron atención y salieron, Kevin llevaba un pequeño maletín, a Allan, este hecho lo sorprendió bastante pero decidió ingresar a la fiesta y no prestarle más atención.

Allan se encontró de pronto ante una multitud de chicos universitarios bailando, riendo, gritando, conversando, bebiendo y una que otra pareja subiendo las escaleras con dirección hacía el baño o a alguna de las habitaciones, tomó uno de los vasos que estaban servidos en una mesa, de inmediato percibió el olor a licor barato, no indagó más y lo sorbió de prisa, a lo lejos vio a Gerard y tomando otro vaso se acercó a él.

-¡Hey! ¿Qué hay, Gerard?- Allan sabía que mientras estuviera solo en una reunión de ese tipo más factible sería ser la víctima del bullying o simplemente de un aburrimiento.

-¡¡¿Allan?!! ¿Qué haces aquí?- Gerard conocía hace algún par de años a Allan y jamás lo había visto en una fiesta.

-¡¡Vaya!! No te alegres tanto ehh, he venido porque Mathias me invitó, no deseo incomodarte a ti o a Paola ¿lo has visto?-

-¡Oh, no! Amigo, no lo tomes así, me causa mucha sorpresa verte en este tipo de eventos, es todo, a Mathias lo vi hace un rato me parece que debe estar arriba, sabes, Paola tiene un cuarto de juegos, o puedes ir a buscar atrás, en la piscina, por cierto, si ves a Paola dile por favor que la estoy buscando, que es urgente y que gusto verte amigo.-

Allan agradeció la información y fue directo a arriba a buscar a su amigo. Con un nuevo vaso en su mano y un poco encorvado llegó hasta el primer nivel, volteó su cabeza lentamente y se dirigió al ala derecha del pasillo, pasó un cuarto donde se escuchaban risas.- No puede estar aquí.- Pensó, continuó caminando con paso lento, tocó a la puerta y recibió un insulto, continuó hasta llegar al baño, cuando pensaba en seguir su marcha hacía el ala izquierda escuchó la voz de su amigo y justo cuando se disponía a girar la perilla de la puerta escuchó una voz más, Allan retrocedió un poco por la sorpresa y entonces comprendió que era un error haber ido a buscar a su amigo, bajó las escaleras tan rápido que casi tropieza, cuando iba a abrir la puerta para salir se topó con Sandy Campbell, quien iba entrando.

-¡¿Allan?! ¡¡wooow!! Esto se pone mejor ¿a dónde piensas ir, acaso no te has dado cuenta que vas en sentido contrario?- Sandy, acababa de salir del hogar de los Ritz y había decidido tomarse un respiro.

-¡¡Sandy!! Hola, disculpa, no es un buen momento, debo irme.- Allan intentó alejar a Sandy de la puerta.

-¿Qué te pasa? Estás pálido, pareciera que acabas de ver a un fantasma, ¡¡vamos!! Acompáñame por un trago, hay algo de lo que quiero hablar contigo.- sentenció la chica tomando del brazo a Allan y llevándolo hacía el jardín trasero.

Allan estaba un poco aturdido, no sólo por lo que acababa de escuchar en el baño sino por los vasos que se iban perdiendo en su organismo al avanzar la noche. Ambos se sentaron en un par de sillas plegables muy cerca de la piscina, la fiesta comenzaba a tomar tintes de embriaguez y locura.

-¿Qué sucede Sandy?- Allan preguntaba al tiempo que tomaba otro vaso con lo que parecía ser Whiskey de una mesa cercana.

Sandy miró con incredulidad a Allan bebiendo. – Tranquilo, Allan, la noche es joven, bien, yendo al grano quisiera comentarte que mi inquietud es acerca de la fiesta de fin año que se acerca.-

Allan comenzaba a sentirse un poco mareado pero no quería avergonzarse y tomando una gran bocanada de aire ante la mirada de sorpresa de Sandy dijo.- ¡Oh! Es sobre eso, menos mal, bueno, pues ¿qué te inquieta? La organización ya está planeada desde meses antes, además la mayoría de la universidad ya ha confirmado asistencia.-

-Allan, no es sobre la organización, quiero saber si te gustaría ir como mi pareja de baile.- Después de haber dicho esta frase Sandy hizo una pequeña mueca de nervios, sus manos estaban juntas y plegadas sobre su vestido blanco. Allan quedó sorprendido por tal declaración, nunca imaginó que alguien como Sandy Campbell, la hija del jefe de policía estaría interesada en él, entonces…

-Allan, ¿sabes qué? Olvídalo, creo que fue un error, iré con alguien más, disculpa.- Sandy se disponía a levantarse, se sentía un poco avergonzada, desde hace un tiempo Allan era el único chico que la apoyaba en algunas clases, sabía que Allan no asistía a los bailes pero la charla que tuvo con la pareja Plancarte Ritz la hizo reflexionar acerca de si Allan era o no el adecuado.

Allan con la mirada perdida alzó su brazo derecho y detuvo el movimiento que antecedía a la huida de Sandy.- ¡espera!- Fue lo único que pudo decir Allan en voz alta provocando el interés repentino de algunos asistentes a esa escena. Sandy lo miró, lo miró ensimismado, deteniéndola, Allan giró poco a poco su cabeza hacía ella, notó como a Sandy se le subía el color a sus mejillas.

-Me sorprendes Sandy, nunca me hiciste caso.

– Siempre has estado para mí, existen muchos chicos interesados en mí pero no buscan lo que yo de una relación.- La voz de Sandy tomaba un tono tembloroso.

-¡ya veo! La segunda opción ¿no? Típico en ti Campbell.-

-¡¡Noo!! Nada de eso Allan, llevo tratando de decírtelo ya hace un par de días, sé lo mucho que te dolió la muerte de Melannie, me llevaba bien con ella, a mí también me dolió, por eso lo he guardado y esperado a que puedas continuar.-

Allan sintió un duro golpe en el pecho, el recuerdo de Melannie seguro jamás se terminaría por ir.

-Sé lo muy amigas que eran, discúlpame, es sólo que eres muy bonita y dudo que alguien como tú pueda estar bien con alguien como yo.- Allan bajó su rostro, parecía estar avergonzado de quien era.

Sandy colocó su mano en el hombro de Allan.- ¡Oh! Allan.- movió delicadamente su mano y la puso debajo del mentón del chico, el cual fue levantado poco a poco por la misma fuerza de Sandy.- Estamos tan rotos…- se encorvó un poco para que ambos rostros quedarán muy cercanos.- Que necesitamos que alguien nos repare…- sus mano se colocaron en las mejillas de Allan y acercando sus labios.- Nos necesitamos, piénsalo.- Sandy apartó lentamente sus manos junto con su rostro, tomó su bolso y se apartó en dirección a la fiesta.

Allan, estaba muy confundido, le creía a Sandy pero él estaba enamorándose de otra chica, decidió resolverlo de la manera más simple y para él mismo, cobarde que existe, decidió seguir tomando hasta perderse esa noche, que no le dejaba más que conflictos, parecía que su distracción no había salido como lo esperaba.

-¡¡Allan!! ¡¡Allan!! ¡Despierta! ¿Estás bien…

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Acerca del autor

Yeffry Estrada

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