Literatura

“medley; La Otredad De La Vida”

“medley; La Otredad De La Vida” - Literatura

-¡Hijo! ¡Hey! ¿Amigo, te encuentras bien?- preguntó el oficial a Allan que se encontraba sentado con los ojos totalmente abiertos y observando a la nada. Allan volteó a ver al sujeto quien le había dado un pequeño empujón en el hombro para que reaccionara, lo miró fija y desencajadamente, tenía la boca entreabierta y parecía que el labio le temblaba, el oficial no necesitaba más para darse cuenta que Allan necesitaba atención para saber si no había sufrido un trauma, un rato más tarde llegaron los padres de Allan, lo tomaron de la espalda y lo condujeron al auto.
Allan había pasado con una psicóloga que se encontraba en aquella comisaría, la psicóloga le había comentado a sus padres que Allan había dicho sólo algunas palabras y que lo mejor era que guardase reposo.
Al llegar a casa, Allan subió a su habitación sin decir una palabra al igual que en todo el camino, los padres del chico entendieron que era mejor darle un espacio, abrió la puerta muy despacio y de inmediato se colocó sus audífonos y mientras la canción sonaba:
“And I’ll throw it all away
And watch you fall into my arms again
And I’ll throw it all away
Watch you fall, now”
-This, ED SHEERAN
 

Él, sentado en la esquina de su cama veía por la ventana como la luz del farol que estaba en frente de su hogar iluminaba también la casa de los “Ritz”, sabía que ya no tendría la oportunidad de ver más a Melannie Ritz, sabía que quizá ella a pesar de todo lo que había acontecido, no dejaba de odiarlo, también sabía que una despedida digna de una amistad tan vieja ya no llegaría.

Cerró los ojos durante largo rato mientras la playlist que él había nombrado “Melannie </3” seguía su marcha, al abrirlos, dejó brotar lagrimas, una tras otra, Allan no hacía siquiera un gesto, se mantenía con la mandibula totalmente cerrada y apretando sus puños al borde de la cama continuó llorando en silencio, volvió a cerrar los ojos, inhalo de una manera que el pecho le creció tanto que parecía que le iba a estallar, al momento de exhalar abrío los ojos y de un golpe sus lagrimas dejaron de brotar como si estuviesen controladas por la llave de un lavabo, se levantó lentamente, tomó su sudadera y bajó las escaleras de su habitación tratando de no hacer ruido alguno, se montó su mochila que estaba justo al lado de uno de los sillones de la sala, metió una de sus manos a sus bolsillos para asegurarse que llevaba las llaves y salió sin aspavientos.

Se paró en seco, el viento soplaba y le daba de lleno en el rostro, Allan avanzó y cruzó la solitaria calle con un andar lento, parecía que a cada paso que daba perdía un tono de seguridad, la mirada se iba transformando desde una llena de decisión a una inocente e insegura, llegó a la acera y se detuvo frente al hogar de los “Ritz” le sorprendía como nadie había acudido aún al inmueble, ¿no tendrían familiares o amigos cercanos? Melannie siempre fue una hermosa joven rodeada de tantos pretendientes y amigas, no por nada era una “Cheerleader”. Tomó valo y continuó caminando lentamente, subió las tres pequeñas escaleras para llegar a la puerta, las contó lentamente y con suspiros mientras las subía, ya una vez frente a la puerta sintió que se le erizaban todos sus vellos de los brazos, volteó antes a su hogar para cerciorarse que nadie lo vigilaba, giró a ambos lados su cabeza y así, bajo la luz de la que pareciese su cómplice giró la perilla y por obvias razones no abrió la puerta, observó el inmueble y recordó que cuando Melannie le invitaba a su hogar para platicar acerca de las buenas nuevas de cada uno, en sus respectivos grupos, ella solía dejar una ventana del jardín trasero entreabierta, pues ella comentaba que un hogar sin respiro podría adolecer todo lo que en ella ocurría, Allan nunca entendía esa referencia pero asentía dejándose guiar por la voz tan dulce de la chica, recorrío sagazmente los alrededores del hogar y al llegar a la ventana entreabierta susurró .- Hic et nunc.- levantó poco a poco la ventana, dio un pequeño saltó que provocó que se rasgará parte de su chamarra y entró, un escalofrío recorrió su columna vertebral haciéndolo quebrarse un poco, encendió su celular para checar la hora .- ¿una de la madrugada eh?.- lo guardó y avanzó por toda la sala, pasó por el comedor y llegó a las escaleras, la recámara de Melannie se encontraba a la izquierda, después del de sus padres, tragó saliva y al momento de pisar el primer escalón escuchó un pequeño pero constante goteo proveniente de arriba, Allan casi pierde el sentido pues sabía que el cuarto de baño se encontraba a lado de las escaleras…

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Acerca del autor

Yeffry Estrada

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