Literatura

“medley; Red Queen”

“medley; Red Queen” - Literatura

Allan tomó sus cosas y las depositó en una mochila, se puso su ya bien conocido suéter café y bajando las escaleras con mucho cuidado salió de su hogar, al cerrar la puerta echó un vistazo al inmueble de los Ritz, había escuchado que los tíos de Melannie estaban en el condado pero ignoraba la razón por la cual no ocupaban el inmueble familiar.

Allan llegó unos minutos antes de lo planeado a la última casa antes de empezar a recorrer el bosquejo, sacó de su mochila una linterna y una pequeña navaja, como un rayo le atravesó la imagen de los paramédicos subiendo el cuerpo inherte a la camilla la tarde que volvía a casa, la misma en que vio la muerte en la sonrisa de Roger Plancarte Ritz.

Pudo ver como Mathias se acercaba en su bicicleta, bajó muy enérgico de ella y caminando a paso rápido hacía Allan lo tomó del cuello de su suéter y le gritó:

.-¡¡¡ ¿Qué demonios te sucede, Regard?!!! ¡¡¿Estás demente?!! ¿Qué no sabes que hay un asesino? ¡por Dios, Allan?.- terminó el reclamo y soltó a Allan quien callado y cerrando los ojos recibió el regaño, Allan respiró hondamente y dejando pasarla amonestación de su amigo le dijo.-He estado pensando en lo acontecido, creo que alguien de nuestros más allegados amigos o hasta familiares pueden estar implicados en esto.-

Mathias miró a Allan, atónito e incomprendiendo lo que estaba diciendo Allan soltó: .- ¡Estás loco! ¿para qué rayos me llamaste? ¿Qué quieres de mi? Bien sabes que te he estado apoyando pero no pienso cooperar en esto, no puedo creer que pienses que alguno de nuestros allegados haya podido reventarle los frenos al auto de los Ritz o …- Mathias, tomó un poco de aliento y balbuceando dijo .- matar a alguien.-

-Escucha Mat, necesito que me ayudes a revelar esto, sí, siento que puedo enloquecer si no descubro que pasó, te cité aquí porque es en donde podemos entablar una charla sin ojos u oídos entrometidos, por favor, guarda la calma.-

Mathias recobró un poco la tranquilidad, era la forma en la que Allan solía hablar, transmitía seguridad y calma en sus palabras.- Bien, ¿cuál es tu plan? Sólo quiero que sepas que en el momento en que esto vaya tomando color de hormiga yo te dejo y no sólo eso, llámame soplón si quieres pero pienso contárselo a tus padres.-

-Está bien Mat, pues antes que nada quiero confesarte que un día antes que encontraran el cuerpo de aquella persona en el hogar de los Ritz, entré a la casa por la noche y…-

– ¡¡Espera!! ¿Qué hiciste qué? ¡Joder, hermano! De verdad te desconozco, pareciera que estos ya siete años de conocernos siempre estuve con alguien distinto, es decir, mírate, tiene la facha del típico ratón de biblioteca ¿y ahora? ¿Ahora eres un maldito Sherlock?.-

– Gracias por tus palabras, amigo, como sea, no hallé documento alguno, ¿el celular, la laptop de Mel o siquiera algún móvil de sus padres o pc? ¡¡Nada!! Es como si alguien ya hubiese registrado antes el lugar, al entrar me sentí hostigado, como si alguien estuviera en la casa no sé a qué se deba.-

-Quizá a que no tenían pc y los celulares junto con la laptop la llevaban el día del accidente, ¿Es una hipótesis coherente, no Sherlock?-.

-Sí, concuerdo, por eso debemos ir a la comisaria y revisar toda aquella indagación que han o están haciendo acerca del asunto ¿no crees? Y si tienes razón en cuanto a los aparatos ¿cómo es que explicas que no hubiere ningún documento en el lugar?

-¿qué? ¿y con qué poder crees que nos dejen ver los documentos? Ni familiares somos, no tenemos ningún interés en que nos dejen revisar la documentación, respecto a los documentos espero que estés de coña, es decir, amigo, hoy en día existen las cajas fuertes dentro de los hogares aparte ¿revisaste el sótano?-

-¿ tenían sótano?.-

-No lo sé pero si dudas significa que no revisaste tan bien como para saber si tenían sótano o no.-

– Guarda silencio y apóyame, respecto al interés jurídico creo saber cómo podemos ver esa documentación.-

– ¡¡Ahh!! ¿sí? Pues bien, cuéntame, Sherlock.-

A la mañana siguiente, Allan se levantó más temprano de lo normal para salir a correr a un pequeño parque, a unas cuadras de su hogar, se colocó sus audífonos y mientras trotaba pensaba en como la situación del “ataque a los Ritz” saldría a la luz.

Al terminar su rutina y volver a su casa notó un coche estacionado justo a fuera del hogar de los Ritz, pensó que los tíos de Melannie debían estar dentro, se acercó un poco y justo cuando iba a subir los escalones de la entrada se abrió la puerta, dio un pequeño salto.

-Hola.- Allan saludó tímidamente a la pareja de los hermanos Plancarte.

-¿Quién eres?.- preguntó Mary Ann.

-Ammm soy Allan, vivo en frente.-

-¿ y qué es lo que quieres?.- cuestionó Roger, quien sostenía una caja llena de papeles. Allan quedó sorprendido, era cierto, después de todo, tal vez Mathias no se equivocó y existía alguna caja fuerte donde reservaban toda la documentación familiar.

-Amm pues, vine a saludar a los nuevos vecinos.- Allan mostró una sonrisa resplandeciente, la cual provocó que los hermanos no sospecharan más.

-Pues gracias, que lindo, por cierto ¿conocías muy bien a nuestro primo y su familia?-

Allan un poco confundido por la pregunta tartamudeo un poco – Es…es…este sí, e-e-eran grandes personas, Mel me apoyaba bastante en la escuela.-

-¡¡Woooww!! Que bien.- comentó Mary Ann.- ¿te gustaría pasar a tomar una naranjada? Nos gustaría que nos platicaras más sobre tu relación con Mely.-

Allan sintió erizar sus vellos y espetó – Me encantaría, de verdad pero tengo que ir a clases, muchas gracias por la invitación, debo irme, hasta luego.- Allan se dio la media vuelta y sin permitir hablar a los hermanos salió con un paso veloz hacía su casa.

Los hermanos Plancarte se miraron y ambos sonrieron.

-Definitivamente fue él quien entró esa noche, ¿viste su chamarra?- le preguntó Roger  a Mary Ann

-Claro que la vi, el chico miente, algo buscaba, no lo encontró y no lo encontrará.-

-¿Crees que nos cause problemas? Porque podemos borrarlo del mapa.-

Mary enarcó sus cejas y convirtiendo a su sonrisa en un rostro más serio le dijo a su hermano.- No, es un ñoño, no pasará nada, debemos seguir conforme al plan y buscar el documento de Cesión de Derechos de Joseph, a eso venimos, el asunto de la casa lo arreglo yo.-

-¿Hiciste lo que te pedí?- Allan se sentía muy ansioso después de la charla que tuvo con los hermanos Plancarte.

-Por supuesto Regard, la veremos hoy después de clases.-

-Perfecto, espero que ella no le cuente a nadie sobre esto.-

Ambos tomaron su almuerzo en la cafetería y al sonar la chicharra se dirigieron a sus dos últimas clases, Derecho Ambiental y Derecho Laboral eran materias en las que Allan prefería ver a sus compañeros y crear historias con ellos, muchas veces tenía la manía de imaginarse como era que cada uno vivía sus respectivas vidas fuera de clases, conocía a algunos y sabía que no era nada similar a lo que aparentaban pero en cambio otros parecían acoplarse de maravilla a ambas actividades, al terminar su última clase Allan pasó al aula de Mathias para ir hacía el gimnasio de duela, donde se llevaban a cabo los partidos de baloncesto, ambos entraron al gimnasio y dirigieron su rostro hacía las gradas donde enfocaron su mirada en una joven de cabello teñido de rojo, estaba ensimismada, al parecer en alguna tarea, llevaba una laptop en la que no paraba de escribir. Edith Fletcher era una de las pocas jóvenes que simpatizaba con el diseño gráfica, en clases era apodada Red Queen por su cabello y por los ademanes que llegaba a realizar con su mano, la forma en la que llamaba a la mayoría diciéndoles al final de cada frase “Querido” y sin duda lo buena que era combinando vestimenta le hacían ganarse a pulso dicho apodo.

Edith levantó la mirada a los jóvenes, estaban los tres totalmente solos y ella con una sonrisa de oreja a oreja cerró su laptop, Mathias le gritó a la distancia.- ¡¡Estamos aquí, Red Queen!!-

Fletcher, guardó su laptop en su pequeño estuche, se levantó con total gracia de su asiento, elevó con gracias monárquica su mano y bajando las escaleras llegó justo al centro de la cancha.

-Harás lo mismo que yo en el momento en que ella baje su mano ¿de acuerdo?- susurró Mathias a Allan.

-¿qué? ¿ de qué hablas?.- Allan ya había visto en un par de ocasiones a Red Queen, se decía por los pasillos que ella era bastante astuta para conseguir lo que se propusiera, le había pedido a Mathias que le hablara para que pudiera ayudarlos con la carpeta de investigación acerca del asunto de los Ritz.

Red Queen, bajó la mano delicadamente y Mathias hizo una reverencia a la misma velocidad, Allan lo vio y entendió de que se trataba, hizo lo mismo tratando de no perder la coordinación con su amigo, ambos quedaron de rodillas ante Edith.

-¡Levantaos!- Proclamó Edith provocando un eco dentro del recinto.

Allan y Mathias se levantaron poco a poco mientras Edith supervisaba la coordinación con que los jóvenes lo hacían.

-¡¡Ahora, ambos están bajo el poder de Red Queen, queridos…!!-

 

 

 

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Acerca del autor

Yeffry Estrada

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