Literatura

Melancolia

Melancolia - Literatura

 

Eres absurda, ¡Te desprecio!  Causa de mi tristeza, oscuridad de la esperanza que surge entre tinieblas, eres eso intangible que oscurece mis sueños, y trunca el futuro alentador que alguna vez soñé, mi mente y tú encuentran la sincronía perfecta para dañar mi alma que se muere por sanar y vivir otra vez. Como antes, cuando ninguna de las dos te conocíamos. ¡Quiero ser feliz!, quiero conocer el amor del hombre bueno que se postra ante la delicadeza de la mujer, que no conozca de envidias, y que no se contamine de eso que el mundo le da fácil.

 Deja de seguirme, quiero huir de eso que me ofreces, quiero decir que ya no puedo continuar contigo, déjame que quiero vivir. Quédate sola con la muerte, con las lágrimas que le derrame a los patanes, con la felicidad maquillada, con esas flores marchitas y secas, con esos sueños truncados a falta de interés y con el dolor desgarrador que provocan las mentiras, frente a una vedad inminente que las delata. No quiero tu compañía, sabes que me hace daño. No es agradable sentirte cerca; verte a diario por las tardes o ya entrada las noches, me haces sentir ese dolor pasajero antes de cerrar los ojos. Tienes la costumbre de convertir el tiempo en lújubres tristezas, no quiero escribir más esas letras que solo te pertenecen a ti, esas palabras sinónimas de soledad y desamor.

Tengo inconsistencias, sin embargo, hoy puedo apaciguarte, abandonarte en el limbo de los recuerdos, guardarte en ese portafolio de una sola vez, si, guárdate; porque la verdad no quiero que te marches. Porque si otro amor me vuelve a herir se que recurriré a ti con nuevas heridas y con el corazón lastimado a causa de esta desventura. Escribiré una vez mas mis sentimientos y se que tu podrás sanar mi dolor como cada vez que te busco. Bendita melancolía que me hace conocer los rincones desnudos del alma, levantar la cabeza, mostrar al mundo la personalidad escondida y enfrentar la vida. Encontrar la bendición de un Dios que muchas veces olvido, como si no existiera pero que jamás paso desapercibida en su presencia.

Quiero volver a amar, compartir mi alegría, mostrar mi sonrisa. Conocer la paz del compañero mío de esta vida y de otras que ya vivimos. Que el agua penetre mi corazón como la semilla de maíz, que se abre paso de esa tierra negra húmeda abanada con olor a humos, para crecer, y así ofrecer el fruto bendito de mi Tierra y de mi esencia.

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Acerca del autor

Mariel

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