Salud

Mi experiencia con el sobrepeso

Mi experiencia con el sobrepeso - Salud

 

Esta entrada forma parte de una historia personal, algo que es muy común en  el presente, pero si retrocedemos  unos veintitrés años recordaremos que ser gordo o tener sobrepeso era el equivalente a ser un fenómeno, y no digo que no exista el acoso hoy en día pero es una historia sobre como tuve que soportar este problema que ahora es un mal común.

La palabra sobrepeso pareciera no tener tanta importancia como la palabra gordura u obesidad mórbida, pero el lidiar con unos kilos de más siempre es una molestia para cualquiera, aquí te explico cómo fue lidiar con ello durante 20 años.

De niña siempre fui delgada tan al extremo que mis padres pensaban que moriría de anemia por lo que me recetaban dosis de Intrafer, una medicina a base de hierro para darme apetito y dio sus frutos pues a mis doce años y con la llegada de la adolescencia se despertó esa parte de mí que fue difícil de vencer por 20 largos años.

Al principio todo fue gradual, como una adolescente, sentía esa sensación ansiosa de comer, de todo un poco, picar en las tardes y a veces entre comidas, pero siempre me redimía porque sabía que lo que estaba haciendo me traía consecuencias, era normal ver que mis compañeras fueran más delgadas que yo de hecho en la clase las rellenas éramos muy pocas y o eran delgadas o eran muy gordas la de en medio era yo.

No faltaba como era de esperarse los insultos las comparaciones con otras personas, como por ejemplo porque en mi familia no había nadie gordo entonces yo sí lo era, o porque tenía grandes caderas si ni hijos había tenido aun, todo era un compendio de ridículas preguntas que hacían que mi autoestima bajara lo suficiente como para desarrollar complejo.

Nunca fue fácil bajar de peso, recuerdo a mis familiares inscribiéndome en actividades en las que pudiera hacer ejercicio, siempre me decían, no comas esto o aquello ya estás muy gorda, sus comentarios nunca fueron de ayuda sinceramente.

Probé todas las dietas que se me presentaran en el camino, mi favorita era la dieta de la toronja que consiste en tomar el jugo de media toronja en el desayuno y en el almuerzo durante una semana únicamente, y los resultados fueron notorios por supuesto pero como siempre y era de esperar volví a subir de peso en un mes.

Luego intente con la dieta de Beverly Hills que consiste en comer puras frutas en lugar de almuerzo o cena durante un determinado tiempo, y lo hice así pero viendo que me salía más caro, y no veía ningún resultado, como era de esperar lo abandone y seguí incrementando números en la báscula, luego lo intente con esos polvos tan famosos para suplementar en lugar de una comida, los usé por dos años y solo vi resultados una vez, luego el efecto rebote no se hizo esperar; cansada de todo, me abandone a la idea de que así me iba a quedar y no seguí luchando más.

suplemento dietetico

Luego me inscribí en un gimnasio, en el cual solo dure tres meses pues la membresía solo duraba ese tiempo y era una oferta que estaba aprovechando pero en ese tiempo solo tonifiqué algo de músculos abdominales, lo demás seguía igual.

Era frustrante saber que te la pasas viviendo tu día a día pensando como seria tu vida si tuvieras menos peso del que ya cargas, me sentía impotente de ver como pase toda mi adolescencia y parte de mi adultez joven luchando con ello, tratando medicinas de todo tipo, recetas caseras, ejercicios y más y nada me hizo lograrlo.

A veces cuando me veía en las fotos quería llorar, todo el mundo se veía bien pero yo con una papada y brazos flácidos, cuando me media la ropa esta a veces ya no me entraba, por ejemplo una vez me regalaron un pantalón jeans y no me pasó de las rodillas, nunca supe cómo decirle a esa persona porque no me ponía su regalo, pero era obvio que me acomplejara el no poder vestirme con tranquilidad.

Evitaba todo tipo de circunstancias en la que tuviera que enseñar cuerpo especialmente abdomen, me acomplejaba ir a la playa y detestaba más ir en grupo o con amigas, prefería ir con la familia porque sabía que aunque me juzgaran ya era un hábito aguantarles sus comentario pero de un desconocido probablemente no sé cómo lo hubiera manejado.

Recuerdo que una vez fui a donde un familiar que no veía en años, la última vez que esta persona me vio yo era esa  niña con tez casi desnutrida, cuando me vio no paraba de relucir a cada instante que estaba gorda y que necesitaba urgentemente bajar de peso porque me veía muy mal.

Odie volver a esa casa, solo tenía 14 años en ese momento, es la peor manera de hacer sentir a una persona que está en la cúspide de las emociones altas y bajas como lo es la adolescencia y gracias a comentarios así desarrolle muy baja autoestima.

Siendo ya una adulta un día comiendo en familia en un restaurante, de la nada sin conocer al mesero, muy atrevidamente me comento que si yo era la hermana mayor de los que estábamos ahí a lo que todos atónitos en un silencio incomodo le dije que  no, me pregunte porque y no me quiso contestar y se alejó, era claro que mi sobrepeso me hacía lucir más vieja, mucho más que la otra persona que estaba allí fue un momento vergonzoso y bastante molesto. Deseaba agarrar a patadas a ese mesero por atrevido.

No voy a negar que yo al igual que muchas personas con sobrepeso tenemos esa actitud de pereza y sedentarismo, luché contra ello y claro era una persona muy adicta al internet, mucho más que la televisión, pero sé que me esforzaba bastante a la hora de seguir un plan alimenticio, cuando quise ir con un nutricionista me dijeron que yo no clasificaba porque para ello tenía que pesar mucho más de lo que ya estaba, así que fue decepcionante saber que ni en eso me podía ayudar.

Compre muchas revistas, libros artículos, y más hasta hice mi propio calendario de dieta, escribía allí todo lo que iba a comer en ese día y al transcurso de la semana revisaba cuantas calorías estaba acumulando, todo eso nunca me sirvió de nada.

Así aguante por mucho tiempo, claro está los problemas de salud no se hicieron esperar desde mis 16 años empecé a conocer sobre lo que eran los triglicéridos y el colesterol, a mi edad ya los tenia lo suficientemente avanzados como para que los médicos me advirtieran que esas cifras solo la gente mayor era quienes lo manejaban.

Un síntoma muy común, al cual siempre le culpe por ser un indicio de los triglicéridos elevados eran las manos adormecidas, siempre que dormía tenia este padecimiento pero ningún médico me quiso dar la razón en ese entonces.

Siempre hubo problemas en mi familia por mi sobrepeso, que si fulano era muy alcahuete y permisivo conmigo la otra persona era muy dura, recibía comentarios de todo tipo era hartante que solo se enfocaran en mi cuerpo como si nunca hubieran visto a alguien con algunos kilos de más, no era la única en el mundo después de todo. Pero en aquellos tiempos en los adolescentes de mi época no era tan común ni la obesidad infantil mucho menos en jóvenes, se daba, sí, pero no en cifras alarmantes como en los tiempos modernos.

Finalmente; vinieron los problemas gastrointestinales al cruzar los 30,no lo voy a negar, la pase muy mal, para ese momento no estaba acostumbrada a tener el abdomen inflamado por cualquier tontería, todo me hacía daño, y desarrolle intolerancia hacia la lactosa ,lo que me hizo frenar de golpe su consumo, antes solía disfrutar de lácteos a diario y no fue hasta que deje de consumirlos que me di cuenta que talvez era eso lo que me mantenía con sobrepeso, la leche tiene grasa sin importar cuanto proceso lleve, y este producto transformado en quesos , helados, salsas y más hace que se doble su ya elevado contenido calórico. Recordando que la leche también posee azúcar naturalmente, eso era una bomba la cual yo consumía siempre con postres, galletas y todo tipo de bollería, el azúcar era otro factor por el cual no paraba de engordar.

NO fue hasta que tuve este problema con los alimentos y las repentinas alergias que me daban que tuve que modificar a la fuerza todo, antes me privaba de muchas cosas pero solo lo hacía por no engordar, ahora lo hago por salud y por intolerancia.

También empecé a tomar esta semilla famosa llamada Moringa, la cual mastico una vez al día con los alimentos y me ha ayudado a llevar en calma todo el proceso gástrico.

Muchos de los alimentos con grasa también desaparecieron en un 70% todo lo que son frituras se consume muy pocas veces, y los embutidos también fueron una parte importante de mi reducción ya que esto era lo que más consumía de joven sin entender las múltiples consecuencias que implica comer estos productos.

Finalmente logre poco a poco en tres años bajar de peso, en algún momento fue algo alarmante ya que pase de tener 75 kilos a 63 y eso mucha gente ya lo estaba notando, nunca faltaban los comentarios de entrometidos alegando que ahora me veía peor porque ya no tenía el cuerpo de antes, pero a mí eso no me  daba ni frio ni calor para mí lo importante era estar bien.

Después de un tiempo empecé a recobrar algo de peso hasta mantenerme balanceada con la cifra que realmente a mí me acomodo y me gusta actualmente peso 65kilos y lo considero bien, no lo siento como sobrepeso ni me da molestias de ningún tipo mucho menos con la ropa.

Como habrás leído no existe ningún plan mágico o estratégico para bajar de peso, todo está en nuestra forma de alimentarnos, puede sonar muy cliché, pero comprobé que solo cambiando mi forma de comer e incrementando la actividad física logre bajar de peso y mantenerme en el nivel deseado.

 

 

 

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