Literatura

Mi Melancolía De La Edad De Oro

Mi Melancolía De La Edad De Oro - Literatura

En este momento sólo necesito una cosa, algo para calmar este inconmensurable sentimiento de abandono y melancolía: alcohol. Mi cuerpo lo anhela como algún desamparado náufrago en una isla desea volver a su superflua pero necesaria vida rutinaria. Mi paladar está seco y pide vodka, ron, whisky o vino, algo con lo cual calmar este insensato deseo de embriagarme, pasar a otro plano, a un estado transitivo y olvidarme de la nostalgia que siempre siento. Sé que hay formas más sanas de calmar dichas emociones, quizás saliendo con amigos, reir un rato con ellos, cayendo en las conversaciones triviales que tanto nos animan en nuestro día a día, pero no quiero algo saludable, quiero algo destructivo con lo cual proyectar mi tristeza hacia la sociedad, hacer lo incorrecto o mal visto socialmente, que es tomar solo, algo que sólo un depresivo haría para ahogar sus penas. En este caso, no es por depresión, sino por creación. Infiero que pensamos mejor cuando nos alejamos por un breve pero eterno momento de nuestra insatisfactoria realidad, que nos sumergimos en un mar de emociones y pensamientos que nunca tocamos. Piensen lo siguiente: en las fiestas, reuniones, rumbas, achantes o como le quieran llamar, hay un borracho alegres, que les dice a todos lo mucho que los ama, normalmente pensamos que dice todo eso y actúa de esa forma debido a todos los tragos que ha tomado, pero nunca nos ponemos a pensar si lo que dicen es la verdad, quizás sólo está dejando salir sus emociones y sentimientos, sincerandose con nuestras absurda sociedad con leyes culturales prohibitivas.

 

El alcohol lleva a la verdad, hace que exteriorizemos nuestras emociones y pensamientos más íntimos. Nos arrepentimos de las cosas que hacemos cuando estamos ebrios debido a que nos avergonzamos de la honestidad. Algo similar ocurre con el ácido, para ser más exacto, el LSD. Nunca lo he probado y sinceramente me llama mucha la atención, pero, sé muy bien que no podría soportar “el viaje”, debido a que, según lo que me cuentas mis dañados bohemios (a quienes no puedo llamar amigos) tu viaje no es más que entrar en tu estado emocional, entras en tu mente. Alguien tan inestable emocionalmente como yo terminaría viviendo un puto infierno, rodeado de todas las cosas que me atormentan. Si vivo huyendo de ellas, si me esfuerzo por matarlas y eliminarlas de mi psique, ¿Por qué carajo quisiera adentrarme a ellas?. Pues no es más que otro ejemplo de cómo huimos de nuestras emociones, las ahogamos hasta no poder aguantar más y explotar.

 

Pero sigo aquí. Respirando humo. Inerte y lobotomizado ante mi computadora, escribiendo algo que posiblemente no llegue a ningún lado, debido a que no es más que un mero medio para hacer catarsis.

 

Pero ahora, más importante, ¿Por qué el deseo de ignorar mi realidad a través del alcohol? Sencillo, no me gusta mi realidad. Esto suena como típica tragedia de un milenial, hijo consentido a quien no le regalaron algo que anhelaba de forma superficial y materialista. Va mucha más allá que eso. Estudio en la universidad, tengo novia, buenos amigos y en general una vida buena, no excelente, pero buena. El problema se limita a dos cosas, dos variables a las cuales estoy condenado: el contexto sociocultural y el tiempo. Detesto la sociedad en la que vivo, conformista, superflua e ignorante, sustentada en la cultura de la viveza criolla, en el quietismo y la dependencia, y si bien, siempre dependeremos de algo. En mi cultura no hay un deseo de independencia, todo lo contrario. La gente prefiere depender completamente de alguien o de algo con tal de no hacerse responsables de su puta vida. En cuanto al tiempo, me refiero a nada más y nada menos que el periodo histórico en el cual me tocó vivir, una época en la cual al arte ha pasado a ser una mera industria del entretenimiento, donde todos se benefician de la ciencia y la tecnología pero sus investigadores y creadores son humillados. Una época donde la valoración social importa más que la idiosincrasia, donde mientras más promiscuo y sexualmente activo seas, o intentes demostrar ser, más reconocimientos tendrás. Si bien, muchos podrán criticar que antes también era así, no era algo con marcado como en este momento. Antes la gente bailaba, no se recostaban, no se movían al ritmo de la música siguiendo únicamente los pálpitos de sus penes y vaginas, deseando que un par de capas de tela no los separen. Estamos en un época de conformismo, ignorancia, entretenimiento basura que se la tilda de arte y un estigma social basado en lo sexual, que si bien, según distintos teóricos siempre ha sido así, hemos llegado a un punto donde pasa a ser algo indigesto.

 

Se muy bien que no soy más que un melancólico, alguien que sueña con otras épocas, donde “todo era mejor”, pero les dejo esta pregunta mis lectores, ¿Acaso está mal soñar un rato?, ¿Es malo desear vivir en una época o en algún lugar más acorde con mi personalidad, con mis gustos y en general, conmigo?. Pues probablemente, la respuesta sea: No.

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PauliRay

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