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Mi mujer con su amigo: RELATO ERÓTICO.



Mi mujer con su amigo: RELATO ERÓTICO. - Literatura

Mi mujer con su amigo. 

Estaba en mi hora de descanso del trabajo y busqué el contacto telefónico de Estefanía, al parecer tenía una foto con un sujeto que yo no había visto jamás. Me resultó extraño. Estefanía sabe que no soy realmente demasiado celoso, pero hay veces que percibo algo.

Me quedé con la intriga toda la tarde y cuando llegue a casa quise abordar el tema de inmediato.

Estábamos en la hora de cena y como si nada lo suelto:

— Mi amor ¿Y esa foto que tienes de perfil en tu contacto? Pregunté inocentemente

– ¿Que pasa con eso? Replica Estefanía

— No sé. No la había visto, ni tampoco había visto a ese sujeto.

Tras una risa de ternura, Estefanía pregunta

— ¿Estás celoso?

– No. Respondí lacónicamente

— Descuida es un amigo. No le prestes atención. Dijo Estefanía.

Asentí y me tranquilicé, incluso diría que me olvidé de eso.

Transcurrieron dos semanas y las cosas entre nosotros marchaban bien, como siempre, viendo que nos inventamos para romper un poco la pesada rutina.

Viernes por la tarde y queremos hacer algo para esa noche

— ¿Qué se te ocurre que hagamos hoy? Pregunta Estefanía.

– No lo sé. Podríamos ir a la disco del club francés. Propuse.

— Un amigo me está invitando a La Quinta. Dijo Estefanía, proponiendo algo distinto.

– Bueno vamos donde tu quieras. Respondí.

Estefanía cogió su telefonó y avisó a su amigo, cuyo nombre no me dijo; que iríamos a La Quinta.

Se hizo más tarde y a eso de las 11 pm llegamos en taxi al sitio y ella llama a su amigo para saber en dónde está. Se encontraba con otros chicos y chicas en un sitio apartado, nos acercamos y para mi sorpresa, el amigo de Estefanía era exactamente el mismo que había colocado en su foto de contacto hace un par de semanas.

Un tipo alto de barba poblada y moreno. Dió la bienvenida a Estefanía con cariño y a mí me trató cordialmente sin mucho entusiasmo. Cuando nos presentamos había música alta y no pude escuchar nunca su nombre.

Soy algo tímido, creo que lo he dicho antes. No se me hace fácil hablar a primera instancia con personas que no suelo tratar, así que Estefanía se distrajo entre tragos con su amigo y los amigos de su amigo mientras yo yacía en silencio a su lado, hasta que logré sentirme en confianza luego de unos tres tragos y unos temas de conversación.

Estuvimos en ese apartado un buen tiempo, bailando, tomando y hablando. La noción se perdió y de pronto eran las 4:00 AM y seguíamos ahí, sólo dos amigos de el amigo de Estefanía, el amigo de Estefanía y yo. Habían unos cuantos más esperando taxis afuera y nosotros llamamos al mismo que nos había llevado hasta allí.

Cuando el taxi llegó por nosotros, salimos Estefanía y yo y cuando voy a montarme en el asiento de copiloto, con mi mano en la perilla de la puerta, un poco borracho al igual que Estefanía, me di un giro hacia atrás y noté que Estefanía venía con su amigo.

¿Viene él con nosotros? Pregunté.

Sí. Se va a quedar en la casa. Dijo Estefanía, dejando claro que ella tomó esa decisión sin consultarme, pero lo hizo voluntariamente. Con la intención de hacerme saber que tiene más poder decisivo que yo.

— De acuerdo. Finalicé.

Yendo camino a casa, iba yo en el asiento de copiloto y mi vista tení acceso a la parte derecha del retrovisor, por donde pude notar la mano de Estefanía sobre el pantalón de su amigo. Sintiendo y apretando su pene, con su cara de alcoholizada que a veces la hace ver más zorra de lo normal, más desatada, más libre.

Su amigo notó que los vi y no dijo absolutamente nada, ni yo tampoco. Sólo regresé la mirada hacia el camino mientras en mi mente surgían dudas y en mi corazón sentía un vidrio quebrarse.

Llegamos a casa y nos despedimos del taxista luego de dejarle su propina, entramos al conjunto residencial a las 4:34 AM y en el trayecto de planta baja hacia el ascensor, nos encontrábamos los tres borrachos y Estefanía continuaba tocando a su amigo por encima de su pantalón con una mano y la otra la utilizó para tocarme a mí mientras me besaba.

Entramos a casa luego de difícilmente haber abierto la puerta del departamento y Estefanía lo primero que hizo fue despojarse de los tacones negros que calzaba y de el jean que tenía, dejándose únicamente unas sensuales bragas y una blusa que daba paso a su ombligo y a sus hombros. Por la parte trasera tenía un trenzado que permitía observar parte de su cautivadora espalda.

Su amigo tenía una franela blanca un jean casual y yo iba con una camisa de botones playera y un pantalón caqui.

Estefanía lideró nuestro camino hacia la habitación y se arrodilló colocándose en medio de su amigo y yo, yo estaba de su lado izquierdo y su amigo del derecho. Desabrochó el pantalón de su amigo y le acomodó boxer a mitad de sus muslos para inmediatamente llevarse a la boca el pene erecto de su amigo. Esto ocurría mientras con su mano izquierda seguía acariciando mi pene desde fuera de mi pantalón caqui.

Un sofocante calor recorrió mi cuerpo y me desabotoné la camisa para frenarlo. La mano del amigo de Estefanía sujetaba con fuerza su cabeza mientras ella seguía mamando y yo estaba con mi camisa desabotonada y mis manos en mi espalda voluntariamente, dejando que todo surgiera como Estefanía quisiera.

De pronto su amigo también se saca la franela, termina de acomodarse el boxer y los pantalones y se acuesta en mi casa para que Estefanía pueda seguir haciéndole sexo oral más cómodamente. Estefanía se arrodilló ante él, encima de la cama, con su cabeza cerca de su pene para poder llevárselo a la boca y sus nalgas levantadas apuntándome, apoyada sobre sus rodillas.

Yo acariciaba sus nalgas y eventualmente le pegaba en su nalga derecha. Luego depositaba un tierno beso sobre esa misma nalga y volvía a pegarle. La mordía con sutileza y lentitud, todo mientras observaba como se estaba comiendo el pene de su amigo a ojos cerrados, disfrutando de lo que hace.

Su amigo y yo no nos dirigimos la palabra en ningún momento desde que Estefanía comenzó a tocarlo dentro del taxi.

Así seguíamos.

Estefanía se volteó hacia mí, se deshizo de sus bragas y le dió la espalda a su amigo, quien seguía acostado en mi cama desnudo, con sus pantalones y boxer al nivel de sus tobillos y sus zapatos puestos. Estefanía se sentó sobre él introduciéndose su pene dentro de ella y comenzó a mirarme con cara de excitación y entrega.

Me acerqué a ellos en el espacio que encontré, Estefanía haló mi cabeza hacia ella utilizando sus bragas para empujarme desde la parte trasera de mi cuello, a que mi boca se acerque a la suya para comenzar a besarla mientras ella estaba siendo penetrada por su amigo, este tenía sus manos en el abdomen de ella y la embestía con fuerza. Estefanía gemía tanto que tuvo que dejar de besarme para que su boca pudiera dejar el aire salir. Posó su carita sobre mi hombro y dejó cerca de mi todos esos gemidos que su amigo le ocasionaba.

– ¿Te gusta? Pregunta Estefanía, con los ojos cerrados, con cero control sobre su cuerpo y entre apresurados gemidos.

— ¿Me gusta que? Pregunté, excitado también.

– Verme así. Responde Estefanía

No me atreví a decir más nada. Quería que Estefanía por sí sola lo explicara.

— ¿Te gusta así? ¿Que me cojan entre dos?

— Me gusta. Respondí viendo a Estefanía a los ojos con nuestras narices unidad frente a frente, ella siendo complacida por su amigo y yo dejándome someter por esa sensualidad que Estefanía llevaba a otro nivel en ese momento.

— ¿Te gusta que sea una zorra? Preguntó Estefanía para alimentar más el fuego que ya nos incendiaba.

— Ah, sí. Dije, comenzando a temblar de la excitación.

Estefanía se excitó mucho, cruzó sus ante brazos sobre mis hombros para besarme mientras comenzó a subir la velocidad en su cuerpo para motivar más a su amigo.

Estefanía me agarró la cara con fuerza y cerró los ojos. Parecía haberse olvidado que era yo quien estaba ahí observando su amigo la penetraba.

Soltó un final gemido que acompañó su orgasmo y su amigo se vino dentro de ella.

Con cansancio, Estefanía siguió sentada sobre el pene de su amigo e inclinó su carita hacia mi pene mientras yo me masturbaba y le dejaba toda mi esperma sobre su rostro.

Nos dormimos todos ya que veníamos de haber bebido quizá un poco más de lo adecuado y no tuvimos fuerza de voluntad para siquiera acomodarnos.

Al día siguiente, fui yo quien se levantó más tarde y cuando lo hice ya el amigo de Estefanía se había ido.

Me acerqué a Estefanía…

— ¿Donde está tu amigo? Pregunté

– Ya se fue. Respondió Estefanía

— ¿Que fue eso de ayer? Pregunté nuevamente

Estefanía se acercó a mí y me dió un beso en la boca y luego me dijo:

— Fue muy rico. Gracias por esa noche.

– Dijiste que no había nada con él. Aclaré

— Le tenía ganas, mi amor. Respondió llanamente Estefanía.

Me incliné para darle otro beso Estefanía y con mi pene endureciéndovse, le dije:

— Está bien.

 

 

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BenditasProsas

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