Literatura

Mi obituario

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Mi obituario - Literatura

  Hoy, 1 de enero de 2017, yo, Mario  López, he muerto.

    -Ahora se supone que se ha acabado todo, o por lo menos para mí – me preguntaba a medida que pasaban las horas- Ahora estoy muerto pero todavía me queda la esperanza de que alguien me recuerde por lo que fui.

    Espero que alguien siga con lo que deje y que mejore lo que nunca puede mejorar. Tal vez pase a la historia, o tal vez me quede siendo la sencilla persona que en su momento fui, sin importar a nadie lo que hacía o lo que dejaba de hacer.

       Ya es hora de contar mi muerte. La verdad es que no me podía quejar. La gente dice que las mejores muertes son las que un día te duermes y al día siguiente no te despiertas. Para mi es la peor forma de morir ya que no te da tiempo a despedirte de la gente a la que quieres. Tampoco fue muy dolorosa. Me habían detectado algo en los pulmones debido a la contaminación de gases que sufría en el laboratorio de química. 6 meses después he muerto.

    Podría contar mi vida muy resumida y aburrida y como también creo de forma muy negativa, pero ya que solo se muere una vez, contare mi vida como la gran aventura que es y por tanto de la forma más positiva que se.

     Siempre fui un hombre honrado con los demás y cuidaba especialmente el trato con las personas y más si eran de mi círculo más cercano. Siempre me rodeaba de las mejores compañías que uno jamás pueda conocer, aunque esto lo dirá todo el mundo de sus amigos. Siempre me esforzaba para hacer lo pequeño en algo grande y lo grande en algo aun más grande. Me gustaría haber descubierto algo o hacer un gran avance científico (siempre tuve debilidad por las ciencias). Esto es fácil decirlo ahora que estoy muerto, pero cuando estaba aun despierto, me resultaba bastante complicado cumplirlo aunque también debo reconocer que tenía un papel importante la pereza. Me hice una gran persona gracias al cariño  que me daban que en todo momento era muy grande. Siempre tenía alguien en el que confiar y si me pasaba algo tenía la ayuda de muchas personas. Mi trato hacia ellos era igual o mayor.

    Era una persona de negocios y no se me engañaba fácilmente. En mi colegio todos me respetaban y todos miraban curiosamente lo que hacía, que para muchos, les resultaba muy complicado. Siempre tuve la mejor educación tanto por parte del colegio como la que me daban mis padres. Fui una persona curiosa a la que le gustaba descubrir cosas nuevas y experimentar con ellas. Mi vida fue en línea recta sin toparme con muchos obstáculos y mirando siempre de frente y teniendo las ideas claras. Será por todo esto que me convertí en la persona que siempre me gusto ser y ahora que estoy muerto añoro cada momento de esa vida y de toda la gente que me rodeaba.


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Vidales

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