Literatura

Mi París Ya No Era Una Fiesta



Mi París Ya No Era Una Fiesta - Literatura

París, Francia.

 

Querida yo del futuro.

 

Quizá lo que estoy a punto de escribir sea ilegal en tu tiempo. Pero me conozco bastante para atreverme a decir que aunque lo sea, mi yo del futuro, ocea tu, igualmente seguiras leyendo. Te escribo desde 1939. Con tan solo 18 años de edad y aprovechando mi temporal equilibrio mental (que en este preciso momento esta estable), ya que ambas sabemos de nuestra compleja enfermedad; apuro a constatar con inmortales letras, un gran secreto. Justo en estos momentos se esta desatando a muchos kilometros de la debastada ciudad, la temible segunda guerra mundial. Todos los hombres y jovenes fueron reclutados para defender nuestra gente. Nadie sabe quien ganará la guerra. Mientras, en la capital francesa estamos viviendo un estallido de civiles armados y creadores del panico en las calles. Luchan por derrocar los presentes mandatos. Inocentes mueren, cientos de niños y jovenes son mutilados cruelmente. La esperanza escasea y los gritos de dolor acompañados de lagrimas incesantes, son nuestro día a día. Ya nada es una fiesta. No se hasta cuando aguantaré, pero lo que si se, es que en medio de la oscuridad, una pequeña luz me ha brillado.

Sin querer, anoche fuí testigo de un robo masivo al banco central. Las bandas delincuenciales intercambiaban balas con los agentes policiales. No te imaginas el pánico que generan los fogonazos de las armas al accionar. Me quede perpleja, casi como una estatua. Cuando pude reaccionar, me escondí en un callejón sin salida. En medio de cajas y basura, me encontraba yo. Justo y para mi desgracia o fortuna total, los bandoleros entraron y se vieron acorralados en ese lugar. Asustados por las pocas opciones, lanzaron unas cuantas maletas de las muchas que llevavan y huyeron por una pequeña ventana que daba a una bodega. Los agentes les siguieron el paso por aquella ventana, sin darse cuenta de lo que habían dejado atras. Cuando acerte en que ya no había peligro cerca de donde estaba, salí y la curiosidad, como a cualquier persona, me gano. En unos 10 segundos vi tres maletas llenas de cantidades de billetes. Ya te estaras imaginando mi cara de asombro.

Supongo que no es difícil adivinar de que va todo esto. Escondí las maletas en bolsas negras, en un lugar al que a mi concierne, nadie descubrirá mas que yo. Pense y aposte a la humilde esperanza de que ganaremos la guerra y que yo, no solo voy a no morir, sino que tendré el mejor futuro para empezar a cambiar la historia de mi ciudad.

Hace poco le pagué a una persona de confianza para que me hiciese entrega o mejor, te hiciese entrega de este paquete en exactamente 5 años. Le pedí que consiguiera a dos personas mas de su confianza para contarles del paquete y de la entrega. Por si ella falleciese y yo no recordara, al menos tendria dos personas mas con la información.

Como pudiste darte cuenta, en este momento debemos tener aproximadamente 23 años de edad. Espero que estemos mas vivas que nunca y mucho mas hermosas de lo que ahora somos. Te he hecho llegar esta carta y aparte una nota muy embuelta. En esa pequeña nota custodiada encontrarás las indicaciones y coordenadas exactas del lugar donde escondí mi futuro, nuestro futuro.

Te ruego que consideres mis pensamientos y deseos. Ayuda por favor a las familias afectadas por la guerra. Centrate en los niños, esos que tanto nos han gustado y que mucho han sufrido. Ahora veo todo mas claro, he tomado la mejor decición. Somos y seremos un gran equipo que traera confeti y sonrisas a la fiesta que es nuestra París.

Con cariño, Dennise.

 

Dennise, inmediatamente fue al lugar.

Cuando hubo conseguido lo que ella misma había guardado 5 años atras, abrio el paquete y lo único que encontró, fue una nota.

En ella ponía:

«Se que debes estar confundida. Y mas aún por no encontrar dinero alguno. Se sabe que el agua que en este momento pasa por un bello rio, no es la misma que pasará en unos minutos mas tarde. Todo cambia. Todo trasciende. Nada es eterno. Se que posiblemente yo he cambiado… No! Se que he cambiado. Porque se que yo jamas me hubiera llevado ese dinero, de hecho lo tuve en mis manos pero no lo tome.

Asi que si estas leyendo esta carta, me has destrosado el corazón. Nos has destrozado el alma.

Mi París nunca volvera a ser una fiesta.»

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brianmanrique

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