Literatura

Mi Vida En Pedacioto Viii



Mi Vida En Pedacioto Viii - Literatura

 

Este comportamiento  afectó  nuestra relación, cuando me expulsaban de la escuela, quedarse en la calle toda la tarde, era notable que te vieran con malos ojos los conocidos.  Pero en la casa tropezaba y molestaba a Alcira que muchas veces compartía con un amigo, un chofer, un mecánico, un vigilante, u otro, que siempre la visitaban. Tenía el don de la empatía para hacer amistad. Al verme con  el bulto, montaba en cólera, me echaba a la calle. Este modo de vida fue rutinario no cambiaría jamás. Las consecuencias las conocerías después. El estado de locura, desmoronamiento social y moral de mí ser,  el fracaso que emprendía,  cuesta abajo me llevaba al suicidio, o  no caer en el extremo de los más oscuro muros  de los seres humanos como lo es la locura medicada, la psiquiatra, siempre luche por escapar de esas consultas, sabía que me podía curar yo mismo al menos en un 40%.

A los 13 años aún en quinto grado,  los conflictos en la casa eran terrible; peleas, robos, acusaciones, maltratos, rebeldía. Mi refugio era la calle, y allí aprendí a alimentarme  más de malos hábitos que de los buenos. Subía tarde en las noches, me la pasaba escuchando cuentos de los amigos que eran mayores que yo y aprendiendo de sus  mañas: “hacerse la paja”, tumbar  o quitarle las cosas a sus hermanas. En esa época la zona  era muy tranquila, _ aunque había movimientos  armados, guerrillas, enfrentamientos con el gobierno de Rómulo Betancourt y continuó con el de Raúl Leoni, _ nos las pasábamos jugando en la plaza, en los patios del terminal del transporte estadal, entre los autobuses nos escondíamos, o muchas veces al monte, en excursiones al Limoncito, la Vaquera, Guaicoco.  En la casa, se la pasaban jugando “Bingo” casi todas las noche, un disco de la orquesta Billo en el tocadiscos  modelo  Hitachi amenizaba la jornada,  siempre había gente, a veces venían los choferes, mecánicos del patio de transporte, el personal del Banco Obrero que cuidaba la urbanización y algunos  vecinos, se divertían y pasaban un buen rato, pero  yo tenía que esperar a que terminara la jornada para ir dormir.

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africano84

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