Literatura

Microcuentos Vol.01

Microcuentos Vol.01 - Literatura

ELEGIDOS PARA LA MUERTE

Desde lo alto de la loma, se vislumbraba el clamor de la batalla. Improperios, arengas de aliento y frías caricias de acero forjado sesgaban almas que dejaban abandonados sus cuerpos en la roja tierra. Era una magnífica visión, pues pronto me reportaría grandes beneficios. Mi nombre es muerte, y ahora todas esas almas me pertenecen.

 

HABÍA UNA VEZ

Había una vez, un joven rey que decidió pedir consejo a su pueblo para saber que opinaban sus súbditos sobre cuál sería la mejor manera de gobernar. El monarca, el más sabio y justo de todos los soberanos de la Tierra, escuchó todas las propuestas y puso su cargo a disposición de todos los habitantes de su reino, los cuales, a partir de ese momento, se convertirían en parte de todas las decisiones del país. El rey, elevó al pueblo, el pueblo proclamó soberano al rey, y el reino se convirtió en el más justo y prospero que jamás ha conocido el hombre. A partir de ese momento, el monarca se convertirá en presidente, y el reino, adquirió la forma de la más justa República.

 

AQUEL BAR

Todo lo que hacía no parecía tener trascendencia alguna. Callado, educado en sus formas, se pasaba las horas en aquel bar, sin prestar aparentemente demasiada atención a su alrededor. Un café con leche, a veces solo, y el periódico del día. Siempre puntual. De vez en cuando, anotaba algo en un pequeño blog de notas que siempre llevaba en el bolsillo izquierdo del abrigo. Hora de irse, las once en punto. Paga la cuenta, cruza un saludo con el camarero, y se despide hasta el día siguiente. Así fue semana tras semana, hasta el día en que desapareció. No se le ha vuelto a ver desde el día del robo al Banco Metropolitano, situado enfrente de aquel bar.

 

ARIADNA

La elegante amante de brillante plata, magnífica en su plenitud, iluminaba el tiempo, dormida bajo el manto estrellado de la noche, que todo lo cubre.

 

BAJO MIS PIES CANSADOS

Los pasos de la caravana humana resonaban silenciosos en el lúgubre ambiente, mientras los desafortunados protagonistas del éxodo rememoraban los años felices en su tierra. De entre todos esos rostros abatidos destacaba el de un joven de 12 años, Umeth, que a pesar de la desdicha de sus destinos, y por primera vez, desde hacía semanas, se le veía sonreír, abstraído con algo que le había llamado la atención a un lado del camino. El motivo, un pequeño pajarillo de plumaje azulado se había posado en la rama de un árbol que reseguía la línea de la carretera por donde avanzaban las miles de personas que escapaban del horror de una guerra que ni deseaban, ni habían provocado. El pajarillo, entonaba una melodía que el joven comenzó a tatarear, contagiando de manera automática a todos los de su alrededor, y luego, más allá de la estirada línea de compatriotas que avanzaban hacia un futuro incierto. El canto del pequeño “azulete”, nombre con el cual había bautizado Umeth a la pequeña ave, se convirtió por unos instantes en un himno a la esperanza para todas esas personas, dibujando en la mayoría de ellas una ligera sonrisa en la cara; aunque fuera por poco tiempo. Después, el silencio de los pasos resonando en el camino, volvió a marcar el compás de la marcha.
En el fondo de sus corazones, el canto del pequeño azulete los acompañará para recordarles que contra la adversidad, siempre hay que levantarse y luchar, pues aún en la hora más oscura, siempre se puede encontrar un rayo de luz para guiarte en el camino.

 

CIERRA LOS OJOS Y SONRÍE

Hazme el amor más intenso, hasta que nuestros cuerpos consigan rozarnos el alma que nos hace latir el corazón. Que nuestros ojos capturen la seducción de cada gesto, y que el recuerdo de esta noche, se mantenga inmortal en nuestras mentes. Y recuérdame siempre, pues ocurra lo que ocurra, y hagas lo que hagas, llévame siempre contigo; y si esto no fuera posible, siempre podrás encontrarme en el recuerdo que hicimos nuestro. Cierra los ojos, y mira los míos, cada vez que estés triste, para recordarte que siempre estaré a tu lado.

 

DOS MINUTOS

El reloj marcaba las 03:18h; dos minutos. Quitó el seguro y tomó posición; un minuto. Templó el pulso, dio una patada a la puerta y entró. Tres disparos, un cadáver. 03:20h; habitación segura. Misión cumplida.

 

CADENAS INVISIBLES

¡Oh caprichoso destino, ilumina mis pasos! Pues a pesar de la existencia, se me niega la vida. Culpa mía, cierto es esto; y a pesar de conocer la naturaleza que me aflige, necesito de la luz que proyectan tus manos para salir de este laberinto que me mantiene cautivo.

 

CIVILIZACIÓN

¿Qué es la civilización? Ese lugar donde el artificio prima por encima de todo, y el dinero, un simple metal o papel sin valor real, compra la vida y la muerte. Si esto es así, mejor llamarme salvaje, pues solo aquello que importa es digno de dotarlo de valor. Un valor intangible pero real, que solo se manifiesta en los sentimientos. Pues donde manda el capital, los valores humanos son corrompidos, y hasta el más vil de los seres puede convertirse en amo.

 

BAJO LA NOCHE

Se apagaron las luces en el pequeño dormitorio. Llegó la oscuridad. El cielo, se cubrió de negro manto, y los sueños entraron por la ventana, viajando hacía el mundo donde reina Morfeo.

 

 

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miquelangelo

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