Cine y Televisión

Miranda Hobbes: La Feminista -Quizás- Más Olvidada

Miranda Hobbes: La Feminista -Quizás- Más Olvidada - Cine y Televisión

Cuando pensamos en el feminismo en las series, no pensamos en ella. Pensamos en la serie completa, pero finalmente Sex and the City no sería “feminista” sin Miranda Hobbes.

Sex and the city estuvo en la pantalla de HBO desde 1998 a 2004, y si bien se presenta como serie feminista, para mí no lo es. Sin embargo, la presencia de Miranda Hobbes (Cynthia Nixon) quizás es el motivo por el cual reconsidero la negativa.

La serie contaba las aventuras mayormente amorosas de cuatro mujeres que todos recordamos: Carrie Bradshaw (Sarah Jessica Parker), Samantha Jones (Kim Catrall), Miranda Hobbes y Charlotte York (Kristin Davis). Pues bien, según la mayoría de los sitios de internet que hablan de televisión, fanáticos y críticos de la época, se trataba de una serie feminista. Pero hacer una serie feminista o una con perspectiva de género no es solamente que esté protagonizada por mujeres, sino que también que relate historias de empoderamiento femenino, o que muestre cómo las mujeres se abren camino en un mundo patriarcal. Es decir, cuatro mujeres hablando de hombres y sus peripecias para ser felices con ellos o sin ellos no pasa ni cerca el test de Bechdel.

El feminismo de los ’90.

Las series de televisión de los años 90 buscaron ser feministas cada una a su manera. No digo que alguna de las formas está mal, de hecho casi todas las que proclamaron ser feministas las vi con devoción y algunas de ellas son mis favoritas contra viento y marea; solo me gusta analizarlas y ver qué se podría mejorar en la actualidad.

Cuando el feminismo era solo una teoría muy poco puesta en práctica, la televisión creía que se trataba de poner varias mujeres en la misma escena, hablando de sus problemas y consolándose las unas a otras. Una pizquita de humor, un poquito de romance… Y se creaba una serie feminista.

En el caso particular de Sex and the city, me voy a detener en unos hechos pequeñitos (en los que quizás voy a spoilear, porque prescribió, muchachos) para ejemplificar el no-feminismo, o mejor dicho, el machismo disfrazado de feminismo.

Tanto Samantha como Charlotte son los personajes más definidos: la puta y la puritana, respectivamente. Carrie y Miranda se mostraban más estereotipadas: Miranda, con pelo corto y siempre con un vestuario bastante masculino, era la que tenía éxito en el ámbito profesional. Carrie, quien narra la historia, es quien viste la mejor ropa porque, aunque no tiene ni para el alquiler, se gasta miles de dólares en zapatos y vestuario; incluso lo dice -y muestra- en varias oportunidades.

Las cuatro mostraban diferentes aristas del machismo de la época. Entre Samantha y Charlotte las cosas están más claras: las mujeres si se acuestan con muchos/as, son putas; las que tardan más en acostarse con un/a hombre/mujer, son mojigatas. Carrie, como personaje principal, podría haber sido la excepción, pero no. Ella espera por “la felicidad” con Mr. Big por muchos capítulos, haciendo que ésto se transforme en su único objetivo de vida. Y Miranda… Miranda se salva un poco, aunque con las características externas del personaje, te queda claro que una mujer con éxito profesional no puede ser femenina.

Miranda se salva.

A pesar de su vestuario, Miranda siempre que podía dejaba en claro que la mujer podía ser quien quisiera ser. Por momentos tenía episodios en los que parecía que trastabillaba con el pensamiento feminista, pero hacia el final… magia.

Se enfrentaba a los hombres de su trabajo de igual a igual (como debería ser, claro) y no tenía reparos en decir que necesitaba a su vibrador tanto como al chocolate. Conocía muy bien del cinismo y vivía de acuerdo a ella misma, sin importarle demasiado lo que los demás creían.

Miranda cuestiona el modelo de las mujeres en sus amigas, les dice unas cuantas verdades en cada reunión y no tiene ningún problema en disfrutar su sexualidad, y se encarga de personificar el problema de las mujeres trabajadoras: presiones sociales y reclamos por doquier.

Este personaje, quizás desapercibido en la época, ilustró el empoderamiento femenino. El otro día leí, palabra de las creadoras de una cuenta de Instagram que se encargó de recuperar la importancia y el ejemplo de Miranda en las mujeres del Siglo XXI: “Todas deberíamos ser una Miranda: inteligentes, prácticas, ambiciosas y sin miedo a tener que comer tarta de la basura”.

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Mauge Sologuestúa

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