Cine y Televisión

Mis películas imprescindibles de los años 80 (1)

Mis películas imprescindibles de los años 80 (1) - Cine y Televisión

Mis películas imprescindibles de los años 80 (1)

El libro 1001 películas que hay que ver antes de morir selecciona aquellos títulos imprescindibles de la historia del cine para todo aquel que quiera curiosear en la lista, pero todos sabemos que los criterios por los que sentimos especial predilección por una determinada película son muy personales, y están basados en factores que a menudo tienen poca relación con la calidad de las obras cinematográficas. El principal factor que hace que añadamos un título a nuestras listas personales de peliculas, suele ser el momento en el que las vimos por primera vez. No es lo mismo ver una película durante tu infancia que hacerlo a los treinta años. Por ese motivo quiero hacer una selección de mis películas favoritas o imprescindibles. Lo haré dividiéndolas en categorías temporales. Y para hacerlo aún más sencillo he decidido que las categorías temporales sean décadas, empezando por una de las favoritas del público de una determinada edad: los ochenta.

Los ochenta son una década clave para muchos españoles. Junto con los setenta y la primera mitad de los noventa conforman lo que algunos han definido como la Generación E.G.B., la generación de españoles que se educaron en el sistema de la Educación General Básica, impartida desde la Ley General de Educación de 1970, y vigente hasta 1990, cuando fue sustituida por la L.O.G.S.E. (Ley de Ordenación General del Sistema Educativo). Durante esas dos décadas España vivió una transformación política, económica y social muy importante, y eso afectó también a nuestra cultura cinematográfica. Se pasó de un sistema de censura que prohibía ciertas películas, a uno libre que permitía cualquier tipo de cine. Pasamos de ver películas en cines más o pequeños, a las multisalas comerciales. Pasamos de uno o dos canales de televisión públicos, a una amplia oferta de canales privados. Y lo que es aún más importante, el vídeo llegó a España en los ochenta, y con él los vídeo-clubs.

Nací en 1981, y a finales de los ochenta (en 1989) ya disponíamos en casa de ese pequeño artefacto que nos dio la libertad de elegir las películas que quisiéramos ver, a la hora que nos diera la gana, previo paso por el vídeo club, claro está. De todas formas, antes de la llegada del vídeo a mi infancia ya veía películas en la televisión, algunas impensables para la edad que tenía. Además, en 1989 fuí por primera vez a una sala de cine, a una pelícua que elegí yo, y no mis padres (pobrecitos). Y ya nunca fue lo mismo. Por estas y otras razones aquí va mi primera selección cinéfila de los fantásticos años ochenta.

Batman de Tim Burton (1989)

En septiembre de 1989 se estrenaba esta película dirigida por un tipo del que no conocía nada, pero que curiosamente marcaría algunas de mis elecciones cinéfilas durante aquellos años de vídeo club. Tampoco sabía nada acerca del personaje en cuestión, Batman, porque mis conocimientos sobre cómics se limitaban a los tebeos de Mortadelo y Filemón, Zipi y Zape y 13, Rue del Percebe. Recuerdo ver un trailer de la película en televisión (¿o fue en uno de los vídeos que había alquilado?). El coche de Batman, su avión, su traje, …, me maravillaron e hicieron que pidiera a mis padres que me llevaran a mi y a mi hermano a verla al cine. En una sala de un multicines de mi ciudad, una sala muy grande, llena de gente, disfrute de aquella, para mí, increíble película. Vista ahora con mis ojos de adulto no me parece gran cosa. Creo que no ha envejecido muy bien, aunque dentro del universo cinematográfico del personaje, no está mal, teniendo en cuenta lo que vino después con aquellas dos películas infumables de los noventa. Hasta la llegada de la trilogía de El caballero oscuro de Christopher Nolan no me había interesado demasiado por el Batman del cine. Evidentemente las películas de Nolan me hicieron cambiar de opinión y las tengo entre mis favoritas. De todas formas, el Batman de Tim Burton dejo en mi un buen recuerdo. Mi primera película en el cine.

Los Goonies de Richard Donner (1985)

Los Goonies fue una película que marcaría a una generación. Las aventuras de aquella pandilla despertaron la imaginación de muchos niños y niñas. En España se estrenó en julio de 1985. Por aquel entonces yo ni siquiera tenía cuatro años. Si llegó a nacer unos años antes seguro que hubiera sido la primera que me hubiera llevado al cine. No recuerdo cuando la vi por primera vez y no estoy seguro si fue en televisión o en vídeo. Pero ya no importa. Desde la primera vez se convirtió en una de mis favoritas. Quería ser parte de aquella pandilla para vivir sus aventuras. Los Goonies vivieron sus aventuras en su pequeño pueblo costero y de alguna forma aquello me parecía que se ajustaba a lo que yo mismo vivía en mi barrio. Salir a la calle a jugar, a recorrer las calles corriendo con tus amigos, a investigar en los descampados, era lo más parecido a una aventura que un niño de la España de los ochenta podía tener. Por eso cada vez que veo esta película me vienen a la mente recuerdos imborrables. Supongo que cada uno, dependiendo de su edad, tendrá una película que lo conecte con su infancia. La mía es, sin duda, Los Goonies.

Terminator de James Cameron (1984)

Parece mentira que la infancia cinéfila de un niño esté marcada por una película de ciencia ficción como Terminator. La primera vez de muchas veces fue en televisión. Sí, la vi por primera vez en televisión. Ni siquiera en vídeo. ¿El año?, no lo recuerdo. Pero la historia de Terminator me pareció fascinante. Un tipo del futuro que viene a salvar a la mujer que un día dará a luz al hombre capaz de ganar la guerra contra las máquinas. Y un robot con apariencia humana que viene desde el futuro a eliminar a esa mujer. Una historia de huida frenética por las calles de una ciudad. Todo resultaba demasiado atractivo como para dejarlo pasar. Terminator es una película violenta en muchos aspectos, pero para los ojos de un niño no resultaba terrorífica. Me encantó, e hizo que, cuando en 1991 estrenaron la segunda parte (Terminator, el Juicio Final), obligara a mis padres a que me llevaran a verla. Lástima que los sucesivos episodios no hayan estado a la altura. Y por cierto, cuando vi aquella película en la estantería de mi vídeo club, no dude en llevarla a casa para verla una segunda, tercera y no sé cuantas veces más.

Depredador de John McTiernan (1987)

Recuerdo entrar un día en el vídeo club en el que mis padres se habían hecho socios. Sabía que en un rincón determinado de aquel pequeño vídeo club se encontraban las novedades. Iba siempre directo a ese rincón. Siempre he pensado que aquella vez fue la primera vez que elegí una película para que mis padres la alquilaran. Pero no estoy del todo seguro. Allí en ese rincón vi en la carátula al inconfundible Arnold Schwarzenegger, al que ya conocía porque ya había visto dos de sus películas (Conán y Terminator). No sabía nada de aquella película. Lo único que me inspiró para cogerla era que Schwarzenegger salía en ella. Depredador fue una de esas películas que uno, cuando es un niño, no termina de olvidar. Pese al terror que despertó en mí cuando la vi por primera vez, no se me quitaron las ganas de verla. Nuevamente estaba ante una película no adecuada a mi edad, pero ya no importaba. La para mí terrorífica historia de los mercenarios a los que un extraterrestre les daba caza en mitad de la selva, tenía algo tan absorbente que no podía dejar de verla. Cuando la alquile aquella vez, la vi unas cuantas veces, y luego, cada vez que la ponían en televisión, la volvía a ver. Y eso que después de verla, sobre todo si era de noche, me costaba irme a la cama en mitad de la oscuridad porque no quería encontrarme con aquel ser capaz de abrirte las tripas con una de sus extrañas armas. Al igual que pasó con la segunda parte de Terminator, la segunda parte de Depredador (estrenada en el verano de 1991), hizo que obligara a mis padres a que me llevaran a verla al cine (otra vez, pobrecitos).

Trilogía de Regreso al futuro de Robert Zemeckis (1985, 1989, 1990)

Si Los Goonies marcaron a una generación, Regreso al futuro no se queda atrás. De hecho es más que probable que la trilogía de Regreso al futuro fuera más trascendental para más niños y niñas que Los Goonies, y me atrevería a decir que incluso es más importante para mucha más gente que las tres primeras películas de Star Wars. Nunca llegué a verlas en el cine, algo que se me quedó clavado como una espina. Recuerdo que la tercera parte se estrenó a finales de 1990, con las vacaciones de Navidad de por medio. Y recuerdo que tenía unas ganas terribles de verla, pero no pudo ser. Me conformé con hacerlo en vídeo. Regreso al futuro I y II pasaron por mi vídeo unas cuantas veces. En aquella cinta de la segunda parte venía incluso el trailer de la tercera parte, con la historia en el viejo oeste americano. Yo me decía, que en cuanto la estrenaran en el cine la iría a ver, pero no. De todas formas, esta trilogía dejo un gran recuerdo cinéfilo en mí, como a muchos otros. La aventura de Marty McFly y Doc, con el viaje en el tiempo, …, ¡cómo para que no resultasen atractivas! En aquellos años el skate estaba muy de moda en España, y los niños de mi edad andábamos con el monopatín de aquí para allá. Me encantaba aquella escena de la primera parte en la que Marty le pedía a un niño su especie de patín, con el que intentaría escapar de la pandilla de Biff. Yo quería hacer lo mismo con mi skate. Lo mismo se repetiría en la segunda parte, pero esta vez con el aerodeslizador con el que soñábamos todos. Regreso al futuro es un hito cultural dentro del cine comercial. Y para cualquiera que haya nacido en aquella época debe ser una de esas películas irrepetibles.

Continuará…

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perher

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