Literatura

Mis Valkirias

Mis Valkirias - Literatura

Este texto está dedicado para todas las personas que mantienen una lucha constante en sus vidas, para las personas que cada noche se recuestan en sus camas y escuchan los cantos de sus dulces valkirias… Pero, principalmente para ti, hermana, que comparte mi mismo infierno, quien me da la mano y recibe la mía para salir adelante juntas, como las chicas serias que somos… Amo te.

Soy hija del rigor, del fuego he nacido. La gran arena en la cual me encuentro, me parece desigual…Para caer tarde, en la cuenta que es lo justo, lo que me merezco. Que por algo se me dan las cosas y otras no ¿Sueños? Muchos ¿Desilusiones? Miles….Sin embargo…No puedo dejar de bromear, de sonreír, pese a que me este muriendo por dentro. Existe una lucha constante en no ser vencida por los vicios, los derribo maravillosamente, y orgullosa puedo decirlo.

Pese a esto, en una divina lucidez, el suplicio se hace más agudo, las voces se elevan detrás de la ciudad, inundando mi cabeza con erróneas ideas…Quieren tirarme abajo, quieren verme mal, y yo lucho, lucho y lucho. Quiero de verdad creer que hay algo bueno esperándome, que no solo son peñascos, espinas, sangre, lágrimas y un corazón roto. Una mente que filtra macabras voces y quiere manipular mi centro y mi cuerpo.

Nuevamente me lanzo a la batalla a pesar de que mi legión es muy poca en número, y que mis adversarios celebran temprano mi fracaso, mi derrota. Ellos aplauden y bailan alrededor de la fogata, observando que soy juguete de la situación y de mis sentimientos…Que creo con el alma y siendo honesta quiero abrirme y también compartir; no obstante, algo pasa…El cielo se vuelve púrpura, ruge y ya no hay lugar para mí. Otra vez lanzada de un lado a otro. En el pánico de la escena, donde me encuentro al desnudo; de odio me revisto, vestimenta ceñida y amarga, miento para ocultar las heridas, insulto a quien sea, alejándolos de mí, sola y con los huesos dañados en unas escalinatas me siento.

Hago un estúpido balance de duelos y venganzas, pensando con una alegría cínica y fingida que estoy satisfecha, que soy feliz. Me escucho, esa voz, repleta de rencor, orgullo y ego, esa manera despreciativa de mis cuerdas vocales a nombrar a mis dulces Valkirias, que me cantaron en tonadas simples partes de la verdad que ya sé. Ser extremista solo hace que el golpe sea más duro contra el pecho. Aun así mi lema no puede removerse: “Ámame o déjame, pero no te burles de mis sentimientos”.

Muchas personas te lastiman. Lo hacen sin querer, o por ignorancia y otras tantas por el solo hecho de jugar sin saber los efectos que te ocasionan. Eso me agota, y me lleno de arduos deseos de no sentir, de desaparecer y no participar ni por casualidad en la sociedad. Arrepentirme por las cosas que dije con el corazón, es tarde. No todo lo que una diga o haga va a ser devuelto de la misma manera, es ahí, donde el orgullo se hace presente y destruye lo que trato de construir poco a poco, con paciencia, entonando la melodía de las Valkirias…. Sigo mi camino…Tengo los pies cansados, pero es mi deber seguir.

Y la frase de una de ellas fue la que hizo resquebrajar mi armazón, mi ira, el odio eterno que me envenenó todos estos años…Ella me miró desde el otro lado de la mesa…El día era muy claro, para que estuviese nublado, sus ojos me conocían desde muchísimos años atrás. Mis mentiras se hacían descaradas con ella, pero ese día…Solo atinó a decir la raíz real de los problemas que se arrimaban a mí como la peste de un país joven, el cual era acosado.

Escrito por Cam

Estudiante de Comunicación Social y Periodismo

Abril, 2018

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Acerca del autor

Cam Montoya

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