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MISIÓN HOPE



MISIÓN HOPE - Literatura

La Hope IX y sus doce tripulantes estaban a menos de un día de camino de su destino. Una pequeña bola rojiza que iba creciendo a medida que el buque espacial avanzaba hacia la colonia marciana, podía apreciarse a través de los amplios miradores situados a banda y banda de la nave. Los pilotos Sara Culligham de los EUA, y Morice Laporte de Francia, preparaban el siempre dificultoso amartizaje, mientras sus compañeros, que era a primera vez que viajaban al planeta rojo, se maravillaban de su hechizo, y dejándose llevar por la imaginación, hacían conjeturas de todo lo que allí podrían encontrar; incluso descubrir. Al fin y al cabo, esa era la tarea de los científicos.

Esta sería la novena vez que los humanos tocarían la superficie de Marte, y gracias a los increíbles avances tecnológicos de estas últimas décadas, el tiempo del trayecto ha podido recortarse considerablemente. El primer viaje duraría prácticamente un año. En menos de noventa años, la distancia se ha reducido a siete días escasos.
La primera vez que ocurrió este acontecimiento histórico fue en el año 2043, concretamente el día tres de octubre. Esta fecha quedará marcada para siempre en los anales de la humanidad, aunque cabe reconocer que no fue demasiado productivo el viaje, convirtiéndose más en un acto de propaganda para la nueva Agencia Espacial Internacional (I.S.A) que en un logro científico en si.
Veinte años después se establecerían los primeros siete colonos en un laboratorio de pruebas que iría creciendo con el trabajo de estos y el paso de los meses. El resultado fue espectacular, incluso para los más optimistas. Así pues, los primeros siete habitantes permanentes consiguieron en año y medio producir su propio alimento y agua potable.
El tercer y cuarto viaje ( 2078 y 2086), sirvieron para incrementar y mejorar las infraestructuras de los colonos marcianos. Poco a poco se iba creando una pequeña ciudad apta para albergar a una treintena de colonos permanentes.
En 2087 se comunicaría el fallecimiento del ingeniero Erick Sorinson, de 68 años de edad , uno de los siete colonos fundadores, y el primer ser humano que sería enterrado en Marte.
Diez años después se decidió enviar una nave con nuevos colonos. Doce en total. Esta vez, el objetivo era intentar reproducirse y hacer crecer la colonia desde el propio planeta rojo. La colonia prosperaba científicamente y tecnológicamente, creando cada vez infraestructuras y lugares de cultivo más complejos. Incluso, habían conseguido criar gallinas, conejos y algunos insectos en cautividad. De momento, la producción de carne era escasa, y los colonos llevaban una dieta prácticamente vegetariana. Con cada nuevo viaje se traían víveres para varios años. Por el momento, la comida no era ningún problema.
De las seis parejas, ninguna logró reproducirse a pesar de los intentos. Los animales también tenían problemas para reproducirse, pero en ocasiones lo conseguían. No así los humanos.
Un estudio determinó que las condiciones del viaje afectaban de manera concreta a la calidad del esperma de los varones, algo que pudo remediarse con una simple pastilla y un suplemento proteico.
2099 y 2108 recibieron nuevos colonos y nuevas provisiones. ya no quedaba con vida ninguno de los siete padres fundadores de New Jericó , nombre con el cual se bautizó a la colonia marciana. New Jericó aumentó a treinta y dos el número de sus residentes.
2119 marcó un antes y un después en la vida marciana. Tres de las parejas allí instaladas habían dado a luz. Por primera vez, Marte había visto nacer a un ser humano. Técnicamente eran los primeros marcianos de que la humanidad tenía constancia. La colonía cada vez disponía de más y mejor alimentación, y los animales criaban sin ningún problema gracias a una mejor dieta y a una mejor adaptación del medio.

Cuando la Hope IX llegó al planeta rojo, la colonia disponía ya de cincuenta y siete colonos, entre ellos once niños. Incluso se había construido una pequeña escuela. Una pequeña ciudad conectada a través de galerías, pasadizos y estructuras en la superficie que recordaban a los viejas bases científicas construidas en el Ártico a principios del siglo XX.
Era el año 2131, un año en el que un nuevo hito sería conocido por toda la humanidad. Un acontecimiento que marcaría un antes y un después en la vida de los habitantes del planeta Tierra, y por supuesto, en la colonia marciana conocida como New Jericó.

CONTINUARÁ ………

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miquelangelo

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