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Momo Challenge o el pánico moral

Momo Challenge o el pánico moral - Sociedad

En los últimos días diferentes medios, de diversa reputación, han encendido señales de alarma ante un nuevo “reto” en redes sociales que incitaría a niños y adolescentes a realizar “tareas” peligrosas como ataques violentos, daños autoinflingidos y en algunos casos suicidio. Se trata del Momo Challenge, un caso que nos recuerda el “juego” de la Ballena Azul en 2016.
 
El Momo Challenge ya había sido objeto de atención pública en julio de 2018, cuando medios como The Indian Times (India) denunciaban cómo un personaje llamado Momo, a través de mensajes de WhatsApp, intentaba establecer contacto con adolescentes vía teléfono móvil. Una variación de este “reto”, según declaraciones del grupo National Online Safety (Inglaterra) tendría por objeto a niñas y niños, insertando mensajes e imágenes de Momo en vídeos infantiles.
 
Al momento de escribir estas líneas, el portal internacional Telemundo informa de la muerte de un niño de 11 años en la ciudad de Miami, Florida (Estados Unidos). El hecho ocurrió el pasado martes 12 de marzo, día en que el infante se suicidó aparentemente como consecuencia de la influencia del “reto” de Momo.
 
Para quienes no están al tanto, la imagen de “Momo” es la representación de un tipo de fantasma japonés (ubume), concretamente mujeres que murieron durante las labores de parto, dejando desvalidos a sus bebés. Las diversas cuentas en redes sociales que se han valido de esta figura para cometer sus fechorías usan la imagen de un ubume creado por Keisuke Aisawa para la compañía Link Factory, encargada de la realización de efectos especiales. Dicha compañía ha declarado no tener ningún vínculo con el “reto”.
 
Ahora bien, tanto este caso como el de La Ballena Azul me han hecho indagar en el concepto de pánico moral, un término acuñado por el sociólogo sudafricano Stanley Cohen (1942-2013) en un estudio de 1972 titulado Folk Devils and Moral Panics. Con este término se busca explicar una reacción masiva ante la percepción falsa o exagerada de algún comportamiento o acontecimiento como peligrosamente desviado y representando una potencial amenaza para la sociedad.
 
Si bien toda previsión es poca ante estos “retos”, el pánico que generan tiende, aunque no sea esa su intención, a viralizar esos peligros con mucha mayor rapidez. Una revisión rápida de los países donde se han reportado casos relacionados con el Momo Challenge nos muestra que las autoridades en materia de seguridad en cada uno de ellos no han confirmado una relación directa entre la muerte de algunos niños y jóvenes con el “reto”. Se trata de 6 víctimas mortales, una en Argentina, dos en Colombia, una en Estados Unidos y dos en la India.
 
El caso de La Ballena Azul es diferente, en tanto hay un autor confeso, el jóven ruso Philip Budeikin, quien afirmó que con ese “juego” quería “limpiar la sociedad” de “residuos biológicos”, “personas inútiles en la vida”. En esa ocasión, las autoridades de los países donde se reportaron casos pudieron constatar la relación entre el “juego” las víctimas, siendo Rusia el país con más víctimas mortales, estimándose al menos 130 suicidios relacionados con el juego.
 
Podemos ver que se trata, entonces, de dos casos distintos, aunque con formatos y conceptos similares. El concepto sociológico de pánico moral permite apreciar que la cobertura mediática de los mismos presenta las siguientes características:
 

  • Una cobertura tan intensa que, a momentos, parece olvidarse que el mundo tiene otros problemas igual de graves que el objeto de pánico y que, sin embargo, reciben poco o ninguna cobertura.
  • Una duración corta y reactiva. Lamentablemente, cada vez que existe una víctima es cuando las precauciones se viralizan, viralizando también el objeto de pánico, creando así un circulo vicioso. Hay que salir al paso de esta inmediatez y trabajar constante y sistemáticamente en programas de alfabetización tecnológica y redes de prevención del suicidio.
  • Lenguaje e imágenes emotivas (sensacionalismo), enfatizando así la gravedad del problema.
  • Los casos son presentados de una forma dramática y sin representatividad.
  • Las estadísticas son utilizadas tendenciosamente (parece que así como “el sexo vende”, el peligro y la muerte también).

 
Lo que me entristece en estos casos es que más allá de la posible influencia de estos “retos” o “juegos”, algo más evidente en La Ballena Azul que en el Momo Challenge, seguimos sin abordar las raíces del problema, ciertamente grave, del suicidio infantil y juvenil en el mundo: una terrible sensación de soledad, la ausencia de comprensión, comunicación, atención y amor por parte de padres y madres, una socialización vaciada de contenido (todo es efímero y mediatizado a través de tablets, smartphones, cónsolas de video juegos, etc.), propensión al consumo de drogas, señales tempranas de depresión, el bullying, la violencia sexual, presiones sociales por encajar en el mundo, entre otras.
 
Según datos de la Organización Mundial de la Salud para 2016, el suicidio es la segunda causa de muerte entre personas de 15 a 29 años, y estudios en Estados Unidos revelan que el suicidio es la cuarta causa de muerte entre niños de 10 a 14 años.
 
¿Cómo llegan niñas, niños y adolescentes a conectarse con estos “retos” y “juegos”? ¿Por qué no están disfrutando de tiempo de calidad con sus madres, padres y seres queridos? ¿Dónde están? Personalmente estos casos siempre me conmueven, porque para que un ser tan joven atente contra su propia vida es porque está experimentando una sensación de vacío tan aguda que la vida misma, a su corta edad, parece haber perdido todo sentido. Así que no sólo es culpa de Momo o de la ballena (una forma macabra del libro de autoayuda “La culpa es de la vaca”), sino también de quienes debiendo estar allí, están ausentes la mayoría de las veces.
 
Parece que en lugar de trabajar para vivir, vivimos para trabajar. En el proceso ni trabajamos ni vivimos, sólo morimos y, sin embargo, esta sociedad y este modo de vida no terminan de ser objeto de una reflexión profunda. Creo que es porque la crítica no vende, tristemente.
 

Lea también:

 

  • Crisis civilizatoria – https://www.nocreasnada.com/crisis-civilizatoria/
  • Sobre la naturaleza humana – https://www.nocreasnada.com/sobre-la-naturaleza-humana/
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Ma-jokaraisa

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