Medio Ambiente

Un mundo entrampado en su autodestrucción

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Un mundo entrampado en su autodestrucción - Medio Ambiente

Hoy, como nunca, el ser humano está entrampado en la contaminación que producimos y en la necesidad de lograr alguna forma de frenar los altos niveles de contaminación que nos amenazan como especie y en la posibilidad de que esté planeta siga existiendo.

La trampa está en que los altos niveles de contaminación guardan relación directa con el confort y avances que ha logrado la humanidad gracias a la tecnología alcanzada y la necesidad de acciones conjuntas que pudiesen frenar el proceso de deterioro ambiental.

El tema no es un problema sobre quién o quiénes se van a sacrificar, sino en la forma como está diseñado el mundo actual al no permitir cambios más allá de los superficiales, de los que viven, a su vez, una gran parte de la humanidad por el negocio generado en base a esas supuestas soluciones.

Si pensamos por un momento en la posibilidad de paralizar la producción del plástico que es un factor de gran contaminación, debemos inmediatamente imaginar la cantidad de personas alrededor del mundo que trabajan en este sector, así como en los conexos y los problemas sociales, políticos y económicos que generaría una acción como esta.

Un avión contamina más en un vuelo que miles de vehículos en las vías, pero un mundo sin aviones parece poco probable al haber muchas posibilidades de que las finanzas, los negocios y el comercio se detengan y hasta las acciones que realiza las Naciones Unidas en sus centenares de reuniones alrededor del mundo en pro del ambiente y las Metas Sustentables de Desarrollo  quedarían paralizadas.

El hambre siempre ha sido un gran problema para la Humanidad, y aunque parezca increíble ahora es cuando menos personas en el mundo la padecen, a pesar de que es abismal el número actual, pues bien, detener las fábricas que producen alimentos para salvaguardar el ambiente implicaría una hambruna con consecuencias inimaginables, sin entrar en otros aspectos que generarían un caos peor que la contaminación ambiental.

Todo esto enlazado con el simple hecho de que consumimos carne animal y  vegetal y el ganado y los cultivos son dos factores de gran contaminación, pero ¿qué alternativas tendríamos? No solo la carne es fundamental para el desarrollo del cerebro humano (no quiero discutir con los vegetarianos, pues no es el tema), sino que en caso de que decidamos que no se come más carne ¿qué hacemos con estos animales, los matamos?, ¿qué hacemos con los cultivos, los acabamos?,  y además de la contaminación que esto generaría, más la acción dantesca ¿qué se produciría, qué comeríamos?

Las ONG’s en pro del ambiente viven del problema, acabado el problema termina su razón de ser y tras ellas hay todo un entramado económico y laboral que generaría una gran conmoción social. Por otra parte, ellas contribuyen también con la contaminación con sus viajes alrededor del mundo, uso de teléfonos, botellas de plásticos para sus reuniones, entre otros aspectos.

Las ONG´s definitivamente son necesarias para aminorar el problema, pero a su vez existen dudas éticas por el accionar de algunas de ellas que utilizan el chantaje para obtener beneficios económicos de las grandes corporaciones mundiales contaminantes y así cesar en sus denuncias o acciones, siendo a su vez un factor de gran contaminación ambiental bajo la fachada de su protección.

Estos son simples señalamientos de lo complejo que es el asunto y si profundizamos existen otros factores muy difíciles de abordar, por ejemplo, los países que más sufren el cambio climático en la actualidad son los pobres, pero son los que menos acceso tienen a la tecnología verde, que por novedosa, es costosa y su difusión tarda al menos veinticinco años para adaptarse en el país que la acoge.

Los países ricos que la producen no están dispuestos a compartir esta tecnología de forma gratuita y en caso de que lo hicieran, no existen en los países en desarrollo las condiciones ni humanas, ni tecnológicas para aprovecharlas.

Finalmente es un juego a futuro que a la mayoría de la gente no le importa, siendo el humano egoísta por naturaleza, interesándose por un asunto solo cuando le afecta, es decir, ¿debemos proteger el ambiente para el futuro, para una gente que no conocemos y que no sabemos si van a existir realmente?

Y es tan claro como eso, pues si bien ya se ven los cambios que se producen en el entorno, lo cierto es que las promesas de un futuro peor pareciera que no afectaría mortalmente a la mayoría de los que están ahora vivos y a cambio, tendrían que renunciar a las comodidades ya conocidas y además, uno solo no sería suficiente para que diera resultados, sino la globalidad mundial y eso nunca lo ha logrado la humanidad.

Son simples ejemplos de que el mundo se ha entrampado en su autodestrucción, debido al modelo de vida globalizado que se ha logrado a través de la tecnología y del que no hay manera de escapar sin morir, al detenerse desde la alimentación hasta las comunicaciones, lo que ha generado un reloj interno de autodestrucción que está en su proceso de descuento final.

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Normandia

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