Literatura

¡muy Feliz Cumpleaños!

¡muy Feliz Cumpleaños! - Literatura

Es lo que hoy quisiera decirte, pero no es lo mismo si no tengo el derecho de seguirlo con la frase mi amor. En tus brazos sería otra cosa. Allí podría dejarme perder de una vez por todas en esa inmensidad a la que tus ojos, sin así quererlo, me arrastraron. Prefiero pasar por negligente, despistada, narcisista… incluso desinteresada, antes que colgar una tarjetita con un muñequito cibernético en lo que hoy pasó a llamarse muro.

Si aún viviéramos tres décadas atrás, sí, tal vez me animara y como una adolescente desquiciada tomaría un bote de pintura y lo imprimiría en tu muro, pero en el de tu casa. ¿Que te iba a costar un dineral sacar esa pintura? Nadie lo niega, pero a la vez tampoco nadie se pregunta cuánto tiempo, esfuerzo y sonrisas falsas me va a costar a mí sacarte de mi corazón.

Al contrario de lo que hacen las mujeres locamente enamoradas, recorrí ciudades, pero no para encontrarte, sino para alejarme. Enamorarme de ti fue tan fácil como darme cuenta de que no eras para mí… o yo no para ti. ¿Cuál es la diferencia? El resultado es el mismo: tú en mi mente y en su vida.

Este amor quedó impregnado en el instante único de ese beso nunca dado. Moría por llegar a tu boca y allí quedarme a vivir. Nunca supe si tú querías lo mismo. Una interrupción digna de las mejores películas de Hollywood me arrebató la posibilidad, no digo de tu exquisito beso, sino simplemente de saber si tú querías el mío.

Muy feliz cumpleaños… mi amor es la última frase que quisiera decir antes de morir. Decir tu nombre era tan fácil… estabas siempre ahí, en el agua, en el aire, en la tierra y en la luna. Resultaba natural confundirte con la naturaleza, ya que en la mía estabas siempre tú… desde el primer día en que te vi y pensé que era una broma del destino. Yo tan apática al sexo opuesto, tú tan bien acompañado, y sin embargo despertando en mí las eternas ganas de ti.

No pretendo tenerte, hice todo lo posible para que eso no ocurriera, aunque ahora sola y entre una sonrisa melancólica y las lágrimas me pregunto si fue necesario toda esta parafernalia. Tal vez asumí que había una mínima chance de estar a tu lado. Sí, aunque fuera tu segundo plato, ¿qué importaba eso si tus brazos me rodeaban? Tal vez di por sentado que mi presencia te provocaba lo mismo que la tuya a mí… cuando en realidad jamás habías reparado en mí.

Si algo le pido al cielo, es simplemente, a través de un sueño, de un mensaje, de una señal… saberlo. Yo solo quiero saber si aquella noche con un beso me ibas a decir que te encantaría que te susurrara al oído ¡Feliz cumpleaños, mi amor! O si simplemente me ibas a desear suerte en mi nueva vida. Quiero saber si quieres que cocine para ti, que cosa tu ropa y te ayude a pensar en tus historias. Quiero saber cuándo fue para ti la primera vez que me viste. Quiero saber si recuerdas quién soy. Quiero saber si…

El timbre suena.

¿Y si este fuera el comienzo de nuestra historia?

 

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lorenatercon

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