Literatura

No He Podido Olvidarla

No He Podido Olvidarla - Literatura

Capítulo 1

Hace dos años que me he mudado a ésta ciudad pero sigo teniendo la casa vacía, a penas con una máquina de escribir, plantas, libros y un tocadiscos con el que reproduzco mis canciones de rock favoritas cada mañana. Como hoy, que me he despertado en el sofá tras haber pasado la noche divagando por las calles en busca de algo que me entretuviese.

Ayer por la noche hacía mucho frío y yo llevaba ese gorro de lana negro grueso junto con mis botas negras y ese abrigo vaquero marrón gastado que tanto me pongo. Entré en un antro donde estaba tocando un grupo de rock en directo y le pedí una copa a gritos al camarero ya que tocaban muy alto pero el muy mamón se dio cuenta de que no tenía la edad suficiente para beber. Un par de chicas mayores que yo no paraban de mirarme descaradamente mientras se reían ante la situación, vinieron y me preguntaron si quería bailar. No soy demasiado bueno bailando pero acepté la invitación y al momento estábamos una chica y yo agarrados de las manos bailando improvisadamente la canción lenta de rock.

Ella tenía las manos heladas y estaba temblando, al cabo de un tiempo me preguntó qué edad tenía y si quería que nos fuéramos a su casa para que pudiese beber allí, le dije mi edad y acepté su propuesta, cada vez que se acercaba para decirme algo al oído le cantaba el aliento a alcohol, después de un tiempo me di cuenta que ella no estaba muy bien e iba bastante borracha. Le pregunté si le pasaba algo pero empezó a reirse y fue a llamar a su amiga, que estaba sentada con un chico en la otra punta del bar, me dejó su copa vacía y fui a devolvérsela al barman. Él me miró con una cara extraña y cuando me estaba dando la vuelta para ir a hablar con la chica, el camarero me gritó algo que no entendí e hice como si no hubiera escuchado nada. Me dirigía a donde estaba la chica sin nombre y su amiga, estaban hablando con el otro hombre que me sacaba dos cabezas y era muy musculoso. Yo, en cambio no soy un chico demasiado alto ni hago demasiado ejercicio entonces me sentí algo intimidado por la situación.
La amiga de la chica que había conocido le dijo algo al oído y él se acercó a mi. Recordé cuando estaba en el instituto y el matón se me acercaba de la misma forma y de inmediato sabía que me esperaba algo malo, pero con la cabeza bien alta me enorgullecí para plantar cara. Para mi suerte o desgracia, el barman estaba allí y me echó del bar por consumir alcohol dentro del local siendo menor.
Me encontraba en la calle eufórico y preocupado al mismo tiempo por esa chica borracha. Cansado, saqué mi paquete de tabaco del bolsillo y prendí ese maldito cigarro mientras volvía a casa.

Capítulo 2

Esa mañana revisé los mensajes que mis amigos me habían mandado durante la noche y me sorprendí al ver que tenía un mensaje de una persona con la que llevaba mucho tiempo sin hablar pero que había sido alguien importante en mi adolescente vida, esa persona era mi última pareja.
Tras mucho tiempo sin hablar, me mandó un mensaje que contenía una foto de cuando éramos pequeños. Totalmente impactado dejé el teléfono, puse mis canciones de rock y me fui a la ducha ya que olía bastante mal.
Me quedé pensando en qué le podía responder a Ana mientras estaba duchándome. Me había quedado bloqueado a recibir tal noticia.
Empecé a recordar cuando estábamos en la casa de campo de sus padres, sentados en unas escaleras de madera en el porche de la gran casa hablando sobre las cosas que nos gustaban. Ella me hablaba sobre su pasión por escribir y por tocar la guitarra y yo de mi fotografía cuando de repente ella sacó una caja envuelta en papel de regalo rojo con adornos blancos, era una caja de tamaño mediano. La abrí y mi cara de felicidad la dejó con una sonrisa de oreja a oreja. Era una cámara de fotos instantánea, de esas que sacan la foto impresa según tomada.
Le pregunté si podía sacarle una foto, era una chica muy guapa, de pelo rubio y ojos verdes. Esa foto la guardó hasta el día de hoy que me la volvió a enviar. Me hizo sentir lleno. En verdad la echaba de menos, desde niño la admiraba por su personalidad tan espontánea, era emocionante compartir tiempo con ella porque cada momento que compartíamos era un recuerdo increíble. Es una chica empática y dulce siempre con una sonrisa en la cara. Vestía faldas y ropa muy cuidada, nada cambió con el paso del tiempo.
Crecimos y nos distanciamos pero en secundaria nos volvimos a juntar porque vivíamos muy cerca y había pocas opciones para ir al instituto. Ahí empezamos de nuevo una relación.

Capítulo 3

Finalmente quedamos en una fiesta que se celebraría al día siguiente por la noche. Yo en realidad quería aferrarme a la idea de que íbamos a volver a estar como antes. Sabía que ella seguía sintiendo algo por mi pero no quería volver a entrar en una relación con ella, quería llegar a archivar todas las vivencias que habíamos experimentado y pasar página, creía haberlo conseguido, hasta que vi que seguía guardando esa foto.
Ese día tenía que ir a una entrevista de trabajo ya que me estaba quedando sin ahorros para seguir pagando el alquiler del piso en donde estaba viviendo. En el anterior trabajo me despidieron por fumar en horario laboral. Esa mierda me tiene enganchado. Recuerdo que me dijeron, Jack, no puedes seguir fumando delante de los clientes, y a continuación me invitaron a irme.
Busqué en mi armario y encontré un traje viejo que guardaba de la boda de mis tíos. No me sentía nada cómodo dentro de esa ropa, no entiendo cómo la gente puede ir a trabajar todos los días con ésto. De camino a la oficina donde iba a realizar la entrevista, paré en una pastelería para desayunar algo e intenté no fumar para no dar una mala impresión.
Ya parecía más un hombre de negocios.
No podía quitarme de la cabeza la duda de si ir a la fiesta a vernos otra vez o pasar, eso me mantuvo algo distraído durante la entrevista, lo bueno es que así estuve menos nervioso.
Cayó la tarde y volví a cambiarme a casa. No sabía qué hacer, entonces decidí pedir consejo a un viejo amigo, le llamé y quedamos para hablar en su casa. Cogí mi mochila, algo de dinero, un bocadillo y pedí un taxi para ir porque él vivía a cinco minutos de la ciudad. De aquella todos en clase le llamábamos Rich, pero se llamaba Richard.

Capítulo 4

El taxista conducía muy rápido y no paraba de cambiar de emisora, le pregunté si no le gustaba la música y blasfemó un poco sobre ella, parecía enfadado pero en realidad parecía un hombre tranquilo. Llegué a casa de Rich y me abrió la puerta un chico con el pelo largo y una camiseta de leñador que yo no conocía de nada, pregunté por mi amigo y me dio la bienvenida como si ya nos conociéramos.
Rich estaba sentado en su sofá junto con Emm y Leo, todos amigos de clase. Leo es un chico muy alto y delgado, en el instituto era el más popular por su labia con la gente y a Emm la conocía de una fiesta que dio Rich el día de su cumpleaños. Ellos tres estaban riéndose mientras veían dibujos animados. El chico de la camisa de leñador me invitó a sentarme en otro sillón con él y me contó que estaban bastante drogados pero él no podía fumar porque era asmático.
Le pedí a Richard que saliera conmigo a dar una vuelta y así sucedió, paseamos de camino a un parque que había cerca y le comenté mi situación. Él siempre había sido un amigo de confianza y cuando tenía cualquier duda o problema acudía a él porque es la persona más sabia que conozco. Su consejo fue que fumase un poco de su droga y que me relajase.
Lamentablemente su consejo no me sirvió de mucho pero si que probé un poco de su droga.
No estaba en condiciones de pedir un taxi entonces tuve que volver andando a la ciudad, se había hecho tarde y al final decidí ir a la fiesta donde estaba Ana.
El camino fue un desastre porque empezó a llover y me quedé empapado, estuve a punto de volver a casa. Al llegar al sitio,nos vimos a lo lejos, ella estaba allí con sus amigos y abrazado a ella estaba un hombre desconocido, en ese momento se me paró el corazón.

Capítulo 5

No entendí por qué me estaba pasando todo eso por dentro si sabía que ya no éramos nada, pero igualmente estaba eufórico por verla de nuevo. Se alegró mucho de verme y con una sonrisa enorme me fue contando qué tal le había ido en esos años que habíamos estado sin hablar. Yo me sentía extraño porque por una parte quería estar con ella pero por otra quería alejarme. Supongo que ahora lo mejor era volver a separarnos y vivir cada uno nuestra vida.

Antes de irme a casa me acompañó hasta la salida de la fiesta y me plantó un beso corto en los labios, se despidió con una frase que nunca olvidaré. Nos vemos.

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Lindertine

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