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Noches Particulares, Música Inquietante

Noches Particulares, Música Inquietante - Sociedad

No puedo conciliar el sueño, no solo porque dos de mis vecinos tienen fiestas… agitadas y ruidosas. He tomado una taza de café de sobre, no puedo costearme algo de mejor calidad, pero supongo que el truco siempre está en agregar cosas simple como canela, realmente amo poner canela en mi café, y azúcar o miel, soy una persona que ansia lo dulce constantemente.

Pero es en noche cómo estás; mientras mis perros y mi gato duermen plácidamente en mi cama, que sentimientos desbordantes me embargan, peco de saber poco del mundo y tener una caótica imaginación que me hace idealizar la vida ajena. Se que no todo lo que sueño puede ser verdad, pero imaginar es gratis, y en momentos satisfactorio y gratificante.

Supongo que esta noche solo quiero tocar un tema.

Canciones que me llaman con un misticismo inexplicable, si tuviera una playlist de estas voces la llamaría recopilaciones de poderosas brujas, en mi mente me encuentro albergando un poder que recopila energía en mi interior y es con sus voces que logro expirar tal fuerza, siento empoderamiento, motivo por el que les llamó brujas. De niña me enseñaban a ser sumisa, ideas como las que tengo ahora sin duda hubieran alertado a mis padres, era en cierto sentido pecaminoso estar en contacto con mi seguridad, años atrás me detuve mi misma de hacer muchas cosas que sigo anhelando.

La primera canción que viene a mi mente es Trøllabundin de Eivør, no se pizca de islandés, pero los sonidos me atrajeron desde el primer instante, y la voz de Eivør me inundó en mi propio catarsis.

Me and the Devil de Soap&Skin desde el primer acorde tiene tintes oscuros, incluso para algunos macabros, pero no por ello menos hipnotizantes. No escuchó esta canción de día, porque es de noche cuando puedo embargarme en la oscuridad que la canción me provoca, con ello no me refiero a malvados planes, sino al hecho de confrontar mis demonios con una fortaleza que no logro con mi naturaleza habitual.

Survive de Chelsea Wolfe comienza lúgubre, pero a medida que te inmerges en la canción puedes sentir una antelación vibrante que Chelsea Wolfe sabe utilizar para dar un último minuto con un matiz pesado que exuda energía y fuerza.

The Curse de Agnes Obel es en definitiva un compás más suave que las canciones anteriores, pero en su voz encuentra la misma sensación cautivadora que me hace añorar un momento de soledad para disfrutar mi propia esencia, por algún motivo siempre me imagino con el olor a tierra húmeda después de una lluvia torrencial, sumergiendo mis pies entre fango mientras me dejo llevar en mi propia fantasía de danza abstracta.

Mad about you de Hoovephonic. No puedo negar que amo la introducción, la fluida melodía de los violines que me llevan como un calmado río hasta desembocar en la voz de la vocalista, un mar que se mantiene calmado e imponente, un lugar que no puedo más que admirar con la más absoluta determinación de ingerir cada segundo de aquel momento.

Son cinco canciones que capturan mi atención por diferentes razones, pero a la vez por motivos similares, una feminidad arrebatadora y poderosa que aún no logro descifrar del todo. Podría adentrarme a los significados de cada canción, pero siempre he sido de la idea que primero se debe formar una idea propia antes de buscar segundas opiniones, es por ello que mi enfoque ha sido más mis sensaciones, los sentimientos que exploro cuando escucho alguna de estas canciones.

Y por supuesto, entiendo que no a todos podrá agradarle mis gustos, el mundo es variado, es lo precioso de la música, siempre encuentras algo que te captura por más extraño que le parezca a otros.

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Bluemachine125

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