Salud

“NUTRICIÓN HOSPITALARIA”.



“NUTRICIÓN HOSPITALARIA”. - Salud

La hipertensión arterial sistémica es un síndrome frecuente, generalmente asintomático, de diagnóstico fácil, que requiere la participación de personal de salud para ofrecer un tratamiento adecuado, debido a sus letales complicaciones. Dentro del ámbito médico es una elevación sostenida de lap resión arterial sistólica-diastólica (estrictamente es la resistencia que ofrece el líquido que es la sangre sobre las paredes del vaso que es la arteria), afectando buena parte de la población adulta, anteriormente mayores de 50 años, últimamente esta cifra bajo a partir de mayores de 30 años, en ambos sexos, con un riesgo cardiovascular continuo y altos índices de mortalidad. Hay dos vertientes las cuales se pueden seguir para la disminución de estas cifras: una es el uso de fármacos antihipertensivos que disminuya tanto la presión arterial como el riesgo de daño del órgano blanco (cerebro, corazón, riñones, pulmón) con un total de 69 medicamentos de 15 clases diferentes, muchos de los cuales existen en combinaciones aplicados oralmente. La otra vertiente del camino y más importante es modular los hábitos alimentarios desde una edad temprana, así como el estilo de vida e ingesta de diversos nutrientes, por lo que la implicación de la nutrición es un pilar fundamental en la prevención y control de la hipertensión.  La hipertensión no solamente es una mera alteración de los valores de la presión arterial, es una síndrome cardiovascular progresivo, obedeciendo a multitud de causas y con estigmas de afección cardíaca y vascular progresando hasta la lesión y muerte; como definición es normal cifras de 120/80mmHg sin factores de riesgo cardiovascular y marcadores de daño, después un estadio es de valores de 120-139/80-89mmHg con factores de riesgo y signos de afección vascular; otro dato es un daño ya establecido a órganos con cifras de 140-159/90-99mmHg con afección extensa de órganos.

Dentro de ello encontramos multitud de causas patogénicas, marcados PCR, hiperuricemia, albuminuria, calciuria, alta de magnesio, potasio, etc. Nos obligan a establecer la necesidad de una enfermedad mucho antes de lo previsto, razón por la cual estos elementos nos dan pauta a una prevención aunado y enfocado en la nutrición del individuo.

Dentro de la patogenia de la enfermedad, podemos decir que es multifactorial, hay factores genéticos (en México el 85% de la hipertensión esencial simplemente es de causa genética y el otro porcentaje es de una causa subyacente secundaria), factores relacionados con el sistema nervioso simpático, donde se presenta una hiperactividad simpática, con desequilibrio de la actividad parasimpática, donde muchas de las veces esta promovido de manera importante por una ingesta calórica y por la obesidad, donde hay mal funcionamiento de los sensores periféricos, como los barorreceptores, así como la acción de cierto tipo de electrolitos dentro del sistema del corazón.

Hay otro sistema que es el renina angiotensina, donde hay secreción suprarrenal de aldosterona, donde existe estrecha importancia con el sodio, donde hay retención hidrosalina y vasoconstricción, así como fenómenos inflamatorios proagregantes y protrombóticos ligados estrechamente a un desarrollo de placa de ateroma. Otro factor es la disfunción y lesión endotelial, donde hay un daño en la capa de células endoteliales, debido a una disfunción de células progenitoras,donde hay desequilibrio entre la producción de sustancias vasodilatadoras y antiinflamatorias, como el óxido nítrico y producción de sustancias endotelina y especies reactivas de oxígeno.

Una no menos importante es el cambio de estructura en las arterias, donde la rarefacción capilar hipertrofia de la capa media (recordar que es muscular lisa regido por proteínas), este último mecanismo va aunado acompañado de obesidad u otras alteraciones metabólicas, así como una incidencia debido a la resistencia al insulina, con un incremento en la diabetes.

A ¿dónde vamos con todo esto? Pues resulta que sí, es un problema grave, prevenible, en muchas ocasiones mal controlado. Pero diversos factores importantes van encaminados con la nutrición y el estilo de vida es algo importante para el control de la población. Entonces de acuerdo a los factores patogénicos, se puede explicar que:

Perder peso ayuda ala disminución de la presión arterial, debido a que a menor grasa, hay menor esfuerzo para llevar la sangre al resto del cuerpo. El consumo de proteínas aumenta excreción de sodio, hay una acción vasodilatadora así como una menor resistencia en la capa media de la arteria y disminuir el riesgo de daño endotelial y remodelación con placa de ateroma ayudando así a la disminución de la presión arterial. La ingesta de AGM y omega-3 ejerce un efecto vasodilatador por la acción de prostaglandinas (reduciendo así el desencadenamiento de la cascada proinflamatoria y reduciendo su daño endotelial). La disminución de hidratos de carbono que contribuyan a un descontrol metabólico, ayudando de esta manera a que no se produzca un daño a nivel del vaso y de la luz así no desencadenando un estado proinflamatorio y no tener una resistencia vascular periférica). El menor consumo de sodio, ayuda a la menor resistencia a nivel renal y uno de los mecanismos de acción sobre la patología con mayor importancia, debido al flujo sanguíneo el 90% pasa por este medio ayudando así a la disminución de esta. El consumo de potasio, magnesio, calcio (implicado en la fase de meseta del ciclo cardíaco), estos iones actúan sobre el sistema de conducción del corazón, generando un marcapasos, alguna alteración de ellos implicará una alteración en la forma de bombeo de riego sanguíneo provocando así, un aumento o disminución de la presión arterial, actuando no únicamente a nivel de corazón, sino en muchas otras funciones a nivel sistémico, así como resistencia vascular periférica.

La dieta DASH (Dietary Approaches to Stop Hypertension), basada en aumentar el consumo de frutas, vegetales, lácteos pobres en grasa, cereales de grano entero, nueces, legumbre y semillas, con bajo consumo de carne, sodio , azúcar añadida y grasa saturada, va enfocada a concluir que tener una buena nutrición, con el consumo de estos productos es un pilar fundamental en el tratamiento y sobretodo la prevención de la hipertensión arterial sistémica. Tanto en los factores patogénicos podemos saber que en cada uno de ellos hay una deficiencia de algún nutriente: mencionando por ejemplo en el sistema renina angiotensina el sodio que es uno de los modificadores de la enfermedad, en el consumo de grasas de hidratos de carbono esta implicado el daño endotelial y así un descontrol metabólico generalizado produciendo producción de capas de ateroma por daño vascular; la no ingesta de vitaminas y electrolitos implicados en el ciclo cardíaco,  como en las patologías secundarias a falta de zinc, de yodo produciendo (un ejemplo hiper o hipotiroidismo) generando hipertensión arterial secundaria. Por ende si ponemos atención en este aspecto, cada uno de las etiologías , se puede ayudar a corregir las deficiencias que generan estos factores patogénicos y que desencadenan un alza en las cifras de presión arterial, por ello de vital importancia la alimentación, una buena nutrición y el papel del nutriólogo en la prevención y no solo curación de la patología.

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