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Obligados estais



Obligados estais - Literatura

Por cuestiones naturales estamos obligados a nacer, y obligados a naufragar en el regalo más maravilloso salimos al mundo. El vientre materno nos empuja al abismo y si no es por las buenas, será por las malas a punta de bisturí.

Una vez nacidos nos encontramos con las personas que vamos a amar por el resto de la vida: nuestros padres. Ellos, que solo realizan su deseo de formar una familia, nos obligan involuntariamente a mantener un afecto de por vida, el afecto más profundo y verdadero que existe.

Pero en esta lotería vamos a estar obligados a no elegir, y es imposible echarse atras en esta aventura: ¿Cómo deja uno de amar a sus padres?  Si desde el vamos dan su vida por nosotros, de esta manera vamos a estar condicionados a dar nuestra vida por ellos. Y no es una queja, todo lo contrario, yo personalmente ahorcaria a mano pelada a cualquiera que intente hacerle daño a mis padres, pero lo que propongo es una reflexión con respecto a esta obligación que se llama vida.

Pasando a otro plano, visto que no se puede ser parcial si uno habla de sus padres, pasemos a la rutina:

El despertador nos obliga a despertarnos, el apetito nos obliga a desayunar, el sistema nos obliga a ganar dinero, la necesidad económica a trabajar, el trabajo a cumplir horario, el transporte público a esperar, el cansancio nos obliga a dormir y los domingos a sentir nostalgia.

¿Pero que hay de nosotros? De lo que realmente necesitamos ¿Acaso nustros deseos verdaderos nos obligan a algo? O simplemente forman parte de todo eso que debemos de reprimir para dar con esta dignidad que plantea la sociedad del consumo y el exterminio.

Las hormonas nos obligan a evitarnos,  la excitación a satisfacer la necesidad, la pubertad nos obliga a masturnos y el deseo a entablar vínculos para mantener relaciones sexualidad.  Por razones naturaleza a veces nos enamoramos. El amor nos obliga a generar planes con la persona que elegimos para el resto de nuestra vida hasta que se demuestre lo conotario.  El resultado: una familia. Y el círculo vicioso se reitera desde siempre y para siempre.

Y al final de nuestros días,  cuando la obligación deja de ser un problema, nos entregamos a la muerte, prevíamente naturalizada, para que las obligaciones dejen de ser un escarmiento y descansar al fin como dios manda.

Y ese momento, cuando el telón de nuestra vida este por bajarse definitivamente, nos damos cuenta que morir nos es mas que otra de tantas obligaciónes, que estaba en la letra chica del contrato que firmamos cuando nos obligaron, sin mas consenso, a nacer, a naufragar en este regalo maravilloso que es la vida.

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Acerca del autor

elartededecir

2 comentarios

  • Interesante reflexión, amigo.Este mundo es de obligaciones, hasta la muerte. Sin embargo, hay otras » necesidades» que no lo son, como las necesidades creadas por el sistema capitalista. Te agradezco por hacerme reflexionar

    • Gracias por las la palabras colega. Y gracias por su aporte con respecto a las necesidades que nos inventa el capitalismo. Teniendo una inclinación hacia el mínimalismo, coincido plenamente con usted. A veces, esas necesidades, se manifiestan como obligaciones, corrompiendo lo verdadero y lo esencial.
      Saludos!

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