Sociedad

¿Para qué vivo?



¿Para qué vivo? - Sociedad

Viernes por la mañana me encuentro solo en mi cuarto sin saber que pensar ni hacer.  Busco algo que me eleve, que me saque de esta monotonía de vida.

Es cuando mi alma anhela tener una guía, una dirección por dónde ir.

No te has preguntado en algún momento, para que estamos en esta tierra, para que nacimos y vivimos.

Siempre habrá un momento en que nuestro ser se haga dichas preguntas, nos llenamos de trabajo, de obligaciones, de cosas, de problemas.  Vivimos el 80% del tiempo preocupados por cosas que jamás nos pasarán.  Buscamos ahogar el vacío existencial, con cosas de la vida cotidiana.

Pero siempre la pregunta recurrente, ¿todo esto para qué me sirve?

Te tengo buenas noticias, todos nacimos con un propósito.  Nada es fruto de la casualidad.

Todo tiene un por qué…

La clave es que necesitamos conectarnos a la fuente de luz, al Creador…

Él ha querido darnos chispas de luz que iluminen nuestro ser.  Estamos separados de Él.  Aunque hagamos un gran esfuerzo por ser “buenos” y “portarnos bien” no alcanza.

Es como querer pedirle a Dios que coloque de Su presencia en nuestros vasos manchados (espacio en el alma). Es imposible. Para la conexión deben estar puros. No basta con buenas obras.

Dice Su Palabra: “Si te vuelves a mí, yo te restauraré, en mi presencia estarás; si apartas lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Que se vuelvan ellos a ti, pero tú no te vuelvas a ellos.”

“Venid a mi todos los que están trabajados y cargados y yo los hare descansar.”

El camino para volver a conectarnos con la fuente de luz es Jesucristo el Mesías.

¿Y cómo puedes lograrlo?

Muy simple, aceptando que sólo no puedes lograr la unión con el Padre.

Pedirle que te ayude a encontrarlo y pidiendo que Él te perdone.

Puedes, de todo corazón, repetir una sencilla oración como esta:

Señor Jesucristo, necesito que me muestres como llegar al Padre.

Por mis propias fueras no puedo hacerlo y necesito que me ayudes.

Perdona y lava mis pecados con tu sangre e inscríbeme en el Libro de la Vida.

Desde hoy te pido que le des sentido a mi vida. Te acepto como mi Señor y suficiente Salvador. Confío en Ti con todo mi ser. Te abro mi corazón para que Tu habites en El por medio del Espíritu Santo. Te pertenezco Señor y te doy gracias por salvarme.

Amen

 

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saguers

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