Economía

Paro en España a Junio de 2016 ¿Buena evolución?

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Esta valoración está basada en los datos de este post con los datos de paro a Junio de 2016. La evolución del paro en España es indudablemente buena. Son buenos porque incluso la peor parte de estos, la precariedad y la temporalidad, no podrían ser diferentes de lo que son.

Se oyen muchas críticas al Gobierno porque a pesar de la bajada del paro en España, los nuevos empleos suelen ser más precarios. Hay mucha temporalidad, muchos son a jornada parcial o los salarios son muy bajos. Los argumentos que el Gobierno y sus defensores suelen utilizar en su contra son que la temporalidad en 2007 era más alta, que la duración media entonces era más baja, etc. Todos estos argumentos, por los dos lados, interpretan los datos de forma sesgada para justificar la posición de cada uno, pero, en realidad, ninguno de ellos, ni siquiera el Gobierno, está contando el verdadero motivo por el que estos datos son muy buenos.

En una economía de mercado los salarios y la calidad del empleo se regula por la oferta y la demanda de éste. Si hay mucha oferta de trabajadores, es decir, paro, y poca demanda de ellos, sólo pueden pasar dos cosas: o el precio de ese trabajo baja –los salarios bajan-, o directamente se prescinde de ese trabajo – aumenta el paro -.

Del mismo modo, el Gobierno no puede y no debe hacer nada para subir los salarios o para reducir el desempleo de forma directa. Todo lo que puede hacer es dejar de poner palos en las ruedas con sus leyes a ese ajuste que el mercado va a vivir inexorablemente. El Gobierno sólo lo puede retrasar mediante su intervencionismo, con fines puramente electoralistas, y ya llevamos 8 años.

El único objetivo del Gobierno debe ser reducir el paro en España lo más rápidamente posible, para reducir la oferta de empleo y ajustarlo a la demanda, incluso a costa de que el mercado sitúe los salarios por debajo del mínimo actual u ofrezca contratos menos atractivos. Porque sólo cuando lleguemos a esa situación, los salarios y la calidad de los contratos comenzarán a mejorar de forma natural. Si digo que los datos son muy buenos, incluyendo el aumento de la precariedad, no es porque ésta sea deseable. Es porque ya estábamos condenados a ella desde el mismo día en que el paro empezó a subir allá por 2008.

¿Qué podríamos hacer para bajar el paro en España aún más rápido?

No me entiendan mal, no quiero echar flores a este Gobierno. En mi opinión, la actual regulación laboral es la segunda peor posible, sólo por delante de la anterior regulación laboral. Porque sí, la reforma laboral mejoró las cosas, pero se quedó a años luz de lo que podría haber sido.

Enumeramos a continuación varias de las medidas que acelerarían el proceso de recuperación del mercado de trabajo y reducción del paro en España. La mayoría de ellas ya en marcha en muchos países más desarrollados.

Bajar el impuesto de sociedades

El impuesto de sociedades es uno de los elementos que más influencia tiene a la hora de decidir dónde situar una empresa, y, por lo tanto, en la creación de los puestos de trabajo derivados. A nuestros políticos se les llena la boca hablando de inversión en I+D, pero nadie habla de poner condiciones para que empresas tecnológicas vengan. Y éstas son las que hacen investigación puntera, no la facultada de filo de la Complu.

Pongamos un ejemplo. Imaginemos que soy el CEO de una de la muchas gigantescas farmacéuticas americanas que ha decidido abrir una nueva sede en Europa, donde además me planteo poner un laboratorio. En España tengo gente medianamente preparada, pero peor que en otros países europeos, según los rankings de educación. Por otro lado, la gente cobra menos (bueno para venir, malo para nosotros). Sin embargo resulta que a final de año, en Irlanda me cobran un 12.5% de mis beneficios, y en España un 30%. Se pueden imaginar adónde llevo mi sede, ¿verdad? El único motivo para traerla aquí sería que otros factores, como los salarios o la productividad compensen ese 27.5%. Y se lo aseguro, no compensa.

Reducir el paro en España pasa por hacer nuestro país más atractivo para las empresas. Dos grandes casos de éxito en este sentido son Irlanda o, en menor medida, Inglaterra impuestos de sociedades del 12.5% y 20% respectivamente. Muchísimas compañías tecnológicas, farmacéuticas y financieras deciden instalarse allí. Miren si es atractivo que Grifols, empresa española, ha decidido mover su sede a Irlanda por este mismo motivo. Sólo son unos cuantos puestos de trabajo más que nuestro sistema tira a la basura.

Eliminar el salario mínimo

Poner un salario mínimo de 700 € es equivalente a eliminar todos los trabajos por los que se pagaría 600. En un contexto con un 20% de paro, pretender subir el salario mínimo es un suicidio. No bajarlo, también.

Sí, si bajamos el salario mínimo, en el corto plazo, el salario medio bajará. Y el empleo será precario. Pero la capacidad de compra agregada subirá, los costes laborales bajarán, el número de empresas que se establecen aquí subirá, la demanda de trabajadores subirá y finalmente los salarios y las condiciones laborales subirán.

He trabajado en una oficina de 10 personas en un país sin salario mínimo en la que la secretaria, sin estudios, ganaba 3.500 € al mes, el comercial de primer año 5.000 € y el comercial con más experiencia 7.500 €. Yo quiero para mi país (y para mí) un desempleo inexistente y salarios medios muy altos. No un salario mínimo alto, paro alto, y un salario medio cercano al mínimo. Eso sí, con una gran protección para los trabajadores que se salven de la criba.

Grandes ejemplos de éxito son Dinamarca, República Checa, Austria, Noruega, Islandia, Suecia o Suiza, con salarios medios que no bajan de 40.000 € y tasas de paro que no suben del 6%. Los únicos países donde el salario mínimo funciona es en los que no se aplica, por ser sus salarios medios son mucho más altos que este. En cuanto una parte significativa de la población está cobrando el salario mínimo, otra parte significativa comienza a perder su trabajo.

Eliminar la indemnización por despido

Cualquier empleador se lo piensa mucho antes de contratar cuando sabe que si algo sale mal tendrá que pagar una indemnización alta al trabajador. El siguiente ejemplo, que es real, lo he vivido en primera persona.

Mi familia tenía una tienda. Contratamos a una empleada con la que todo fue muy bien durante muchos años. De repente, la empleada se enfadó con nosotros por un motivo que todavía desconocemos. Esa empleada se cogió una baja laboral falsa (la veíamos por la calle a diario). Al de 17 meses, ya que el límite es 18, volvió a trabajar. Pero sólo por una semana, ya que volvió a cogerse otra baja de otros 17 meses, por otra supuesta enfermedad. Durante ese tiempo no la puedes despedir y la tienes que seguir pagando. Cuando volvió a trabajar la despedimos. Por supuesto improcedente. Hubo que pagarle 30.000 €, además de lo que ya le habíamos pagado. Todo lo que gastamos hizo que la tienda fuera una ruina durante varios años. Perdimos dinero, tiempo, ilusión y esfuerzo.

Ahora imagínense, ¿creen que volvimos a contratar? Por supuesto que no. No podíamos encargarnos al 100% de la tienda con nuestro tiempo, luego la vendimos. Y siendo una familia con ganas de montar un negocio decidimos no volver a meternos en una pequeña aventura empresarial, porque para contratar en España, sencillamente, hay que ser imbécil. En España una empresa, cuando contrata, incurre un grandísimo riesgo. Y por lo tanto no contrata a no ser que no quede otra salida.

Si esto me pasó a mí, imagínese a cuánta gente, PYMEs, grandes empresas, autónomos etc. les habrá pasado en España. Debemos hacer ver a las empresas o potenciales emprendedores que contratar en nuestro país es una buena idea. No podremos reducir el paro en España si seguimos convirtiendo el tener un empleado en un riesgo inasumible.

Reducir las cotizaciones sociales

Tengo 30 años. Si usted es de mi quinta no va a cobrar una pensión pública, o ésta será algo equivalente a 100-200€. Cuando usted paga al estado para su pensión, está usted desperdiciando su dinero.

En su lugar, la verdadera vía es abaratar el coste de contratación y dejar que el trabajador gestione su propia jubilación. Quizás no necesita o no quiere jubilarse a los 65 y decide estar unos años más. Quizás es muy ahorrador y se jubila a los 55. Es cosa suya, su vida, su ahorro, su responsabilidad.

El Estado hoy le está engañando. Le dice que cotice para sostener el sistema de pensiones. El sistema de pensiones es insostenible. Punto. Es una estafa piramidal igual que aquella de AFINSA. Y para cuando le toque a usted cobrar, habrá estallado.

Reducir las cotizaciones sociales bajaría el coste de contratación y permitiría a empresas contratar a más gente por el mismo coste. Haría la contratación más atractiva y es una palanca clave para reducir más el paro en España.

Recortar el gasto público para sostener todo lo anterior

Por último, sólo para ser consecuentes con las medidas anteriores, hay que dejar claro que esto tendrá como consecuencia inmediata una disminución de la recaudación. Y eso no podía ser mejor. Debemos reducir la inversión y el gasto públicos y dejar que sea cada persona o empresa la que decida en qué gastar o invertir.

El Estado tiene el incentivo perverso de gastar dinero con fines electoralistas, como el enésimo aeropuerto o autopista. Por no mencionar el incentivo de robarle el dinero de forma directa, es decir, llevándosela a casa. O indirecta, contratando a la empresa de su primo, aceptando un soborno, enchufando un amigo, subiendo el sueldo a sus allegados. A pocos se les escapa que este comportamiento es universal en este país. Desde Podemos al PP, pasando por PSOE y cualquiera que haya tenido responsabilidad de Gobierno. Sencillamente porque no es su propio dinero el que gestionan. El paro en España no se solucionará dando todavía más poder a los que tienen casi todo, sino dejando que los ciudadanos emprendan y necesiten ayuda para crear valor.

Sin embargo, una empresa privada juega con su propio dinero. No tiene el incentivo de dilapidarlo. Puede beneficiar a su primo, sí, pero no estará dándole más que su propio dinero. Como máximo un empleado puede perjudicar al accionista y al cliente, pero nunca a los demás. ¿No sería entonces mejor que todo ese gasto que ahora es público sea realizado por el sector privado? ¿Ese, que al contrario que el Estado, no tiene forma de robarle?

Todas estas medidas tendrían como consecuencia reducir el paro en España, aumentar los salarios y reducir la cantidad de dinero que el país destina a fines ineficientes. Liberalicemos el mercado de trabajo para poder olvidarnos de la tragedia laboral que la sobrerregulación española nos ha traído a todos los ciudadanos.

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Acerca del autor

Joaquín Vallehermoso

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