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Pasiones Con Miedos

Pasiones Con Miedos - Sociedad

PASIONES CON MIEDOS

Zaida es una mujer latina de unos 24 años que ha tenido que lidiar con una sociedad llena de prohibiciones y restricciones, creció así y desarrollo en su personalidad una inclinación por el rose sexual y una desbordante fascinación por las poluciones. su madre Teresa también disfrutaba de sentimientos y otras practicas similares.

Teresa siempre le había hecho saber a su hija que no podía tener hijos, mientras no tuviera donde vivir, para poder darle una mejor educación a su bebe. Y Saida no desperdicio esa orientación, continúo viviendo de lo que le dieran sus destrezas diarias.

Las relaciones entre madre e hijas eran muy buenas, hablaban con naturalidad y Teresa le comentaba sobre sus experiencias para que pudiera sobrevivir en aquel mundo de mentiras y falsos deseos. Entre las orientaciones eran que debía ser totalmente accesible a sus clientes, no podían ver en su persona ni una sola muestra de prohibición, siempre debía estar dispuesta para las exigencias de los hombres.

Un día mientras conversaban en la pequeña sala del apartamento. Teresa le comentó como una de sus amigas había confiado en uno de sus asiduos y que lo había perdido todo. Pareciera que Zaida comenzaría a vivir experiencias similares a las compañeras de su progenitora. esta no le prestó mucha atención y se despidió de su madre como todos los días.

Ya en la calle, se detiene en la esquina, mira para ambos lados para comprobar que no había policías cerca.  Pues estos las acosaban y realizaban cierta presión para que les dieran algo de dinero.  A cambio de estar y ejercer la práctica de la prostitución en la zona donde estos tenían jurisdicción.

Zaida se recordó que en la casa no tenia condones, estos eran inseparables en su cartera plateada fosforescente. Con pasos resueltos se dirigió a la esquina donde había una farmacia, habló con la dependiente, pero esta le respondió que no tenía. Pensó, iré al hotel Colina. Y así allí se dirigió. Pero tampoco encontró. Será que no hay un cabrón preservativo en toda la habana. Se dijo, mientras caminaba por calle L rumbo al Habana Libre. A media cuadra antes de llegar al Hotel, se dirige a ella un policía.

  • Señora, por favor, su carné de identidad.
  • Pasó algo, le contesto ella, mientras mascaba un chicle en la derecha de su boca.
  • No, no paso nada, le respondió este, moviendo la pierna derecha como si tuviera un tin nervioso y mirándola con la cabeza de medio lado.
  • Ella le entregó el carné de mala gana.
  • Este lo tomo con la mano izquierda y se retiro unos pasos, saco un Bokitoki y comenzó a comunicarse con la central. Tras unos minutos le respondieron. Se dirigió a ella. Mira tienes cinco cartas de advertencia, le dijo, por ejercer la prostitución y por relacionarte con extranjeros.
  • Zaida le respondió, sí, pero usted ve algún extranjero aquí ahora.
  • Este le respondió, no te hagas la boba, te lo digo, por que estaré aquí hasta la 12 de la noche y si te veo hablando con alguno te hare otra advertencia y te llevare para la estación.
  • Zaida lo miro, tragando en seco, le sonrió y le dijo. Tranquilo yo no estoy en nada.
  • El policía le entrego el documento de identidad y también le sonrió.
  • En la esquina de calle 23 y L, se detuvo a esperar una oportunidad para pasar la calzada, cuando un auto se detiene frente a ella y le dice sube, Zaida se inclinó para mirar por la ventanilla y vio un hombre blanco vestido con una camisa blanca y un chor gris, sin pensarlo dos veces montó al vehículo y partieron en dirección a malecón.
  • En el interior del auto, el hombre se presenta. Soy Machk y vivo en Europa.
  • Zaida le respondió igual, le dijo su nombre y que era cubana.
  • Machk le preguntó en perfecto español si conocía un lugar para conversar.
  • Zaida le dijo, si claro. Le indico y se dirigieron hacia un negocio particular lejos del centro de la ciudad.

Ya dentro y sentados en una mesa escogida especialmente para ellos. Continuaron conversando muy asiduos.

Zaida se sintió extraña, un sentimiento de tranquilidad le embargó el alma. Se dijo. tranquila. Aquel sentimiento no era casual, Machk había sido muy especial, le había tratado con respeto y mucha consideración.

  • El acerco un poco la silla hacia la de ella y garraspo un poco la garganta, bebió un poco de cerveza y le dijo. Está casada usted.
  • No, respondió sin pensar, con una sonrisa y mirándolo directo a los ojos.
  • Machk pegó sus espaldas en el respaldar de la silla y suspiro profundo. Y continuó, es que quiero encontrar a una mujer soltera que me guste para tener una buena relación.
  • Zaida, lo volvió a mirar y le pregunto. Te gusto.
  • Este respondió. Si y mucho.
  • Ella se puso seria y en su mente le vino la conversación que había tenido con su madre hacía unas escasas horas, le miro a los ojos y fingió una sonrisa.
  • El se adelanto y le comento, no te preocupes, si no quieres tener un compromiso serio no hay problemas.
  • Zaida, pensó, este se volvió loco. Y le tomo la mano, le dijo, mira, es que no quiera una relación, apenas nos conocemos y me vienes con esa talla, así sin conocerme. Que te crees que soy, una niña. Y continuó, se a lo que ustedes vienen aquí. Si lo que quieres es sexo lo hacemos y ya. Se dio cuenta que se había alterado un poco y se tomó un momento para calmarse.
  • Machk se había quedado callado mirando como Zaida le respondía. Le dijo, disculpa. No se que te puede haber alterado, no pensé que una pregunta así te pusiera de esa forma. Y tras un instante le dice. Lo que te he dicho es mi deseo, si no te gusta, paramos aquí y te llevo al mismo lugar que te recogí.
  • Zaida lo miro nuevamente y le habló esta vez calmada, mira disfrutemos hoy, si al final te gustó haber estado conmigo. Dímelo, y mañana haremos lo mismo, y si te gusta realmente, entonces hablamos de eso que tu quieres. De acuerdo.
  • Machk le dijo, si, de acuerdo. Se acercaron un poco más y este le aló hacia el con delicadeza, pero con firmeza.
  • Zaida se dejó llevar y le acaricio el cabello.

De esta forma comenzó una relación poco habitual en la vida de Zaida. Ya acostumbrada a los amoríos con intenciones específicos, dudo muchas veces, pero en realidad si sentía un sentimiento muy extraño, no quiso comentar con su madre por temor a que le quitara aquella pasión que pocas veces había tenido la oportunidad de sentir.

Al día siguiente se encontraron en la esquina de 23 y Belascoain. El la recogió, se sintió alagada, experimento una sensación de respeto y cariño, algo muy lejano a su realidad.

  • Dentro del auto Machk le dijo. deseo que vengas conmigo a Trinidad, quiero estar solo contigo dos días.
  • Zaida le pregunto. Cuando será.
  • Mañana. Respondió
  • Esta bien comento ella.

En los 24 años que posee Zaida, nunca había disfrutado de una relación con tantas luces como las que tiene con Machk. Sobre la misma aún no la había comentado con su madre. Teniendo en cuenta que Teresa no tenía una buena opinión sobre las relaciones que se salieran de las normas creadas por ella misma, para esta, las relaciones tenían que estar sobre bases muy frágiles, para de esta forma no sufrir desenlaces amorosos. Para ella eran solo contactos sexuales y las ganancias. En eso se basan este tipo de idilios.

Por su parte, Zaida se encontraba feliz, ese día llegó temprano a su apartamento y se dispuso a visitar la amiga que le arreglaría sus uñas y hacer sus labores habituales en sus cabellos. Cuando Teresa llegó ya Zaida tenia todo terminado en su casa, comida, limpieza y había lavado algunas prendas de vestir.

Eh, que pasó aquí, fue la primera expresión de la madre al abrir la puerta. Se sentó en unas de las butacas de la sala, reclino su cuerpo hacia atrás y estiro las piernas como si fuera a dormir, así estuvo cierto tiempo.

  • Zaidy, llamo a su hija cariñosamente, con una voz un poco achiquillada, ¿qué haces?
  • Zaida se inclino sobre las piernas y le pasó sus manos por allí, trató de hacer el intento de un masaje.
  • Teresa sin mirarle a la cara le preguntó. ¿Qué tienes? ¿Por qué llegaste temprano hoy? ¿Por qué te has puesto tan linda? Y así la lleno de preguntas a las que Zaida todas las fue justificando de manera muy hábil. Tuvo intensiones de hablar sobre el tema, pero tenia temor que le rompiera aquella gran ilusión.
  • Al siguiente día a la hora indicada se sentó en el rapidito de 23 y malecón, estaba inquieta, le pasó por la mente que Machk no iría, pero, porqué pensaba así, su mente no estaba adaptada a ese tipo de compromisos, se levantó del asiento y se acerco al mostrador y pidió un refresco y volvió al sitio, allí le pareció una eternidad. Mientras esperaba. Llegaron a este lugar dos hombres y una mujer, Zaida miro a uno de ellos y su intuición la llevó a mirarlo de arriba abajo y hasta sonreírle cuando este se percato de la mirada insistente. Desvió la vista y quiso parar con aquello que para ella era lo mas normal de la vida.

Machk llegó pasado unos segundos a la hora señalada, que para Zaida fueron demasiado, cuando lo vio sintió un apretón en el centro del pecho y no pudo evitar una sonrisa llena de placer, a este le gustó este detalle y la tomo por la cintura y la estrecho contra la suya y le dio un beso lleno de ternura en los labios, ella también lo beso y se colgó de su cuello para entregarse completamente. Salieron del rapidito y se montaron en el auto. El trayecto fue rápido y sin contratiempos, llegaron y se dispusieron a instalarse en una de las habitaciones del Hotel villas del Mar. Machk era un hombre de detalles, de unos 30 años, que no los aparentaba pues su cutis estaba liso y bien cuidado, Zaida estaba radiante, se había extremado con sus cosméticos y poseía un cutis perfecto, su pelo bien arreglado le hacia un buen contraste con su piel.

Se sentaron en el borde de la cama, se abrazaron y besaron hasta sentir los labios demasiados resecos, Machk se levantó y del refrigerador sacó una botella de vino rozado y sirvió dos copas. Zaida se sentía como en la luna, esto nunca había pasado en su vida, aún todavía sentía ese estremecimiento en su cuerpo, y la duda de si era cierto o no. Se tiraron en la cama con las ropas que traían y sus cuerpos se fundieron en un abrazo eterno. Se fueron desasiendo de sus prendas y quedaron totalmente desnudos. Machk comenzó a besarla por las piernas hasta llegar un poco mas arriba de las rodillas, Zaida se estremeció al sentir los labios tan cerca de sus genitales, pero estos no llegaron hasta ahí, se detuvieron y regresaron de vuelta a sus pies, con un leve movimiento la volteo y su cuerpo quedó boca abajo, las manos de él fueron recorriendo sus piernas, nalgas y espaldas con una habilidad de quien lo había hecho muchas veces. Le acarició sus senos desde la posición que poseía y comenzó a rozar con la puta de la lengua toda la espalda, el cuerpo de Zaida se erizaba como piel de gallina. Hasta que no pudo soportar y se levanto lo abrazo y también lo beso y sus manos llegaron deslizándose por sus costados hasta llegar a su pene, Machk también se estremeció y no pudo contener un leve quejido y una exclamación de me gustas, te quiero, quiero tenerte siempre. Zaida le respondió con una sonrisa y le pregunto. Te gusta, quieres que te chupe. Machk se arrodillo en la cama y gustoso acerco su pene a la boca de Zaida que lo chupó con cierta avaricia, este se contrajo de placer y con un leve empujón hiso que se acostara. Se hiso sobre su cuerpo y deslizo el suyo hasta quedar entre sus dos muslos, acerco sus labios a sus partes le entreabrió sus piernas y comenzó a palparle con la punta de la lengua el clítoris, Zaida continuaba disfrutando, de vez en cuando apretaba la cabeza de Machk contra sus genitales, exhibiendo su lengua como si saboreara aquella locura. Así estuvieron por un largo espacio de tiempo, unas veces el arriba, otras abajo. Zaida comenzó a pedirle de favor  le penetrara, que no podía más, el por un instante la ignoro y continuo, sintió que todo aquel flujo vaginal lleno su boca, Zaida había tenido el mayor orgasmo de su vida, sintió como su cuerpo se desfallecía y por un momento perdió las fuerzas, quedo exhausta, haciendo un esfuerzo sobre humano, se abalanzo sobre Machk y lo convido para que le introdujera el pene, el lentamente le introdujo la punta que retiro rápidamente, ella lo aguantó y realizando un movimiento hacia arriba provocó que este fuera lo más profundo posible, Se movieron a su gusto. No quería por el momento eyacular, prefería continuar aquella aventura también única para él. Zaida sintió como la sabia fecunda de Machk bañaba la rosa ardiente de su sexo. Lentamente fueron deteniéndose hasta quedar quietos los dos, desfallecido pero llenos de placer, él le pasó las manos por sus cabellos y los notó empapados de sudor. Machk se levantó y sintió que las piernas le temblaron por un instante, se recuperó rápidamente y fue hasta el refrigerador, tomó una botella de agua y bebieron hasta saciar la sed.

  • Para mí fue muy bueno, a ti te gustó, le comento Zaida.
  • Respondió él.

Después las acciones continuaron en la noche. Para la mañana, estaban agotados. Salieron a la calle y tomaron fotos, caminaron y compraron algunos regalos. Para el regreso, Machk le manifestó el deseo de conocer a su mamá, Zaida lo dudo y justifico que no estaba en casa, que mejor lo dejarían para otro día. Esta comenzó a pensar que hacer, si preparar a la madre para la visita o dejaba que todo fuera una sorpresa.

Cuando Zaida entró por la puerta se encontró a su madre sentada en la sala, inclinada pintándose las uñas de los pies. Se agacho delante de ella y la beso en la frente, Teresa le sonrió y también la beso, además le preguntó. Como te fue, con quién fuiste.

Zaida enmudeció por un momento, luego le dijo, mima quiero hablar contigo.

  • Teresa le contestó, dime. Hace días que te veo rara.
  • Zaida un poco tartamudeando le comenta, tengo un compromiso, que está interesado en mí.
  • ¿Quién es? le pregunta Teresa. No me digas que un extranjero.
  • Si, es un extranjero. Pero este es diferente.
  • Diferente porqué. le pregunta la otra.
  • Es que me hace regalo, me ha dado dinero incluso hasta antes de estar con él. Le comenta Zaida.
  • Hay hija. Yo no estoy cansada de comentarte como mis amigas han tenido problemas con esos extranjeros, ¡úsalos mientras puedas y después dale el bate!, ¡no seas boba!
  • Es que este no me ha pedido nada, al contrario, hasta quiere venir a conocerte.
  • Teresa, se levantó, la miro a los ojos, muy seria. La tomo por las manos y la aló hacia ella, la abrazo y la beso, las dos lloraron unidas en el medio de la sala. Teresa le dijo con vos entre cortada. No te dejes engatusar. ¿Qué tiempo hace que se conocen?
  • Mira mima, no tengo nada que perder por que nada le he dado. Pero cual puede ser el interés de él conmigo. Creo está enamorado, todavía le falta un poco, pero creo que sí, puede ser amor lo que siente.

El fin de semana acordaron en verse con Machk en la casa, la visita fue breve, pues Machk las invito a comer. Las dos salieron con él y disfrutaron de una noche sin igual, el rostro de Teresa había cambiado. Machk le caía bien, según ella se veía serio y honesto.

Así comenzó una relación poco habitual para Zaida, la    cual no sabía cómo terminaría.

Muchas mujeres en el mundo son trasladas hasta países desconocidos con el objetivo de ser esclavas sexuales.

 

 

 

 

 

 

 

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Harold

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